Autor: Rodríguez Ramos, Luis. 
   El Strepitus fori     
 
 Diario 16.    02/04/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL EXPERTO

El «strepitus fori»

Todo proceso penal es público, dejando al margen la excepción del secreto

sumarial y los casos especiales de juicios celebrados a puerta cerrada,

generalmente por razones de moralidad, de orden público o de respeto a la

persona ofendida o a su familia - Esta publicidad de los debates es una

conquista para el buen funcionamiento de la justicia, hasta el punto de que el

derecho a «un proceso público» se consagra como fundamental en el artículo 24 de

la Constitución

El ruido del proceso

Los medios de comunicación incrementan el ruido normal de todo proceso,

especialmente cuando los hechos juzgados tuvieron, corno en el caso del 23-F,

resonancia social. Esta multiplicación de! ruido supone inevitablemente que

todos los partícipes en el juicio, consciente o inconscientemente, no sólo

hablen para ser escuchados en la sala por el tribunal juzgador, sino por todo

el país.

Si, cual es el caso, tos hechos juzgados tuvieron y tienen un trasfondo político

indudable, los protagonistas de los hechos, directamente o a través de sus

defensores que, como es lógico, por regla general tendrán ciertas concomitancias

ideológicas, procurarán o no evitarán la utilidad marginal política que el

referido estrépito pueda, a su juicio, proporcionarles.

Las referencias al Rey

En este contexto pueden tener explicación las alusiones al Rey y a otros

aspectos de ¡a vida política nacional, que con acierto y autoridad el presidente

del tribunal intenta evitar Si consciente o inconscientemente algunos defensores

usan con fines políticos el altavoz

del foro, no pueden entonces escandalizarse de que fuerzas e instituciones

políticas reaccionen frente a tal abuso de derecho.

A su vez ha de considerarse escándalo farisaico o pseudopusilánime el de los

defensores que, ante tan lógica y legítima reacción, se consideran interferidos

desde fuera de la sala en su actividad de defensa. La real indefensión sería la

del Rey que, al amparo del ejercicio del derecho de defensa de unos ciudadanos,

se vería atacado repetidamente y, de modo mediato, tales dardos lesionarían

también a todas las restantes instituciones democráticas y, por ende, a todos

los ciudadanos que las votaron y que las apoyan.

Profesionalidad en la defensa

Si los defensores saben mantenerse en un plano puramente profesional, obviando

las tentaciones publicitarias que a efectos políticos y personales pueda tener

este proceso, procurarán en primer término no hacer preguntas improcedentes y,

en segundo lugar, despolitizar su acción forense limitándose a defender a sus

patrocinados más que a sus ideas

 

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