Autor: Lafora, Victoria. 
   El Civil     
 
 Diario 16.    02/04/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

El civil

Victoria Lafora

Ayer, ciertamente, la pasión, o cuando menos la expectación volvió a la sala del

juicio de Campamento

Tras unas jornadas poco «taquilleras», dedicadas al interrogatorio de las «islas

menores», este hombre de opulenta anatomía, «isla mayor», que es José Antón/o

García Carrés ha devuelto «suspense» a las sesiones

Su pertinaz ausencia, causa, de mil conjeturas y de mil rumores, ha ayudado a

preparar el clima de la sesión.

«No me dejaron venir», justificó ayer, sin decir quien era e) que le

desautorizaba Sin embargo, sí asistió a la sesión del día 18 de marzo, pese a

que no se acordara, y esto, como veremos más adelante, es importante

Pues bien, esforzando el gesto de levantarse de su sillón y avanzado con pasos

en los que dejaba caer el peso del cuerpo primero sobre una pierna y luego sobre

otra, fue recorriendo en tono cansino el trayecto hasta la mesa de los

interrogatorios

Allí, García Carrés comenzó lo que habrían de ser unos «juegos florales» de

evasivas, desmentidos, afirmaciones de amistad, y ese toque de patriotismo que

tanto se ha prodigado en Campamento y que curiosamente no coincide con lo que

los españoles expresaron en las urnas

El fiscal, en otras jornadas tan exquisito en sus preguntas, bordeó ayer el

límite que media entre la falta de paciencia y el agotamiento También hay que

decir

que este procesado estuvo con él más impertinente que los que le precedieron en

el interrogatorio

García Carrés - Tendrá usted razón, como siempre

Fiscal - Como siempre no, señor Carrés

García Carrés - «Como siempre que yo no diga lo contrario»

Y es que al fiscal le interesaba saber el cúmulo de casualidades que habían

llevado al único civil de esta causa a entrevistarse, hablar por teléfono o

visitar a los principales implicados en ¡a conspiración de la que nació la noche

del 23-F

García Carrés lo achacó al destino, y negó su participación en cualquier

preparativo que no fuera el de recoger firmas para la campaña «A por las

quinientas

mil firmas» organizada para conseguir que la Guardia Civil siguiera siendo un

Cuerpo militar

Para lograr las firmas, organizar festivales de apoyo y lograr adhesiones, se

vio en las fechas próximas al día de autos con Milans, Tejero y Mas Oliver

Pero volviendo al tema del principio fue precisamente el teniente coronel Mas

Oliver, ayudante de Milans, quien el día de su declaración manifestó que García

Carrés había acudido a su casa y al ser una reunión de militares no se había

consentido que el civil asistiera a la misma, lo que le creó un problema por

tener que decirle a Carrés que se marchara Eso lo dijo el día 18 de marzo y

Carrés, sentado en su silla de la segunda fila, pudo escuchar perfectamente sus

palabras e incluso sonreír

Ayer no se acordaba de haberlas oído y dio una versión totalmente distinta

Dándose por vencido y observando que a cada pregunta obtenía una negativa,

seguida de una extensa explicación política sobre los «males», que afligen a

este país, el fiscal terminó diciendo «Pese a su casi sistemática negativa, este

ministerio fiscal piensa que entró usted en contacto con tos procesados y que

conocía toda la operación.»

Pocas preguntas de los defensores que aprovecharon para llamarle, casi todos,

rni querido amigo y compañero, excelentísimo señor Juan García Carrés

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