Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El Juicio del 23-F. 
 Línea de tenientes     
 
 Diario 16.    31/03/1982.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

LINEA DE TENIENTES

¿Por qué nadie interrogó al

teniente Ramos Rueda, la estrella

incomprendida de la jornada?

¿Temores de que el teniente

revelara información poco

conveniente y comprometedora

para personas en la sombra?

EL JUICIO DEL 2»

31-marzo-82/ Diario 16

La causa 2/81, que prosigue con cadencias pastueñas en las dependencias del

Servicio Geográfico del Ejército, parece inspirarse en los vaivenes dramáticos

de un interminable serial televisivo. El «suspense», el drama, la tragedia,

hasta la piedad, tienen su acomodo en el laberíntico guión de la historia, que,

como si se tratara de un «puzzle», elaboran, pacientemente día a día, los

cronistas.

José Luis GUTIÉRREZ (*)

La sesión de ayer tuvo ribetes de vodevil, de saínete y hasta de «skecht»

revisteril da La Latina

Si el capitán Muñecas ofrece una fisonomía interior próxima a esa imagen

lorquiana del guardia civil –

«Tienen, por eso no lloran/de plomo las calaveras/con el alma de charol/vienen

por la carretera »—, el teniente Ramos Rueda, por el contrario, es e! «civilón»

ele-mental, primario y rústico, entrañable a veces, menos cercano al fusil que

al azadón

Las carcajadas más unánimes en lo que va de vista fueron provocadas por las

hilarantes intervenciones de este oficial, en una jornada repleta de tenientes —

seis desfilaron por el escaño de interrogados - que puso de relieve la piramidal

degradación de las responsabilidades, a medida que se desciende en la escala de

empleos

Fue, como una regocijante versión del asalto al Congreso que podría haber sido

relatada por Juanito

Navarro, Gila o La Charanga del Tío Honorio ¿Qué se puede hacer con el teniente

Ramos Rueda? Hay que entendele, hay que compréndele

Aquel 23 de febrero aciago, el teniente Ramos Rueda tenía la intención de «irme

a trabajar a una finquita que tengo en la carretera de Burgos . y m¡re usted, mi

general, adonde estoy» Con lo cual, un intenso sentimiento de solidaridad

agropecuaria se apodara de todos los que vibramos con las cálidas y amorosas

fermentaciones de semilleros, sembrados y

parterres Vicente Ramos Rueda, risueño, rechoncho, pelo escaso y aire montaraz,

lleva veintiséis años en la Guardia Civil y casi tres de oficial, y fue la

incomprendida estrella de la jornada Muchos de los guardias que fueron al

Congreso estaban bajo su mando, en el subsector de Tráfico

Aquella mañana —se lamenta—, si el radioteléfono del coche en el que viajaba el

teniente Ramos Rueda se hubiera desconectado, «yo no estaría aquí»

Sorpresa

Entró en el Congreso con Tejero, entró en el hemiciclo -«parece como si le

tuvieran miedo al homicidio, como si fuera de clausura», diría este teniente,

aludiendo a las confesiones de sus compañeros, la mayoría de los cuales ha

afirmado que no entraron en la estancia de Plenos de la Cámara — y se sorprendió

al escuchar los disparos

Aquello no formaba parte de las órdenes, estaba en desacuerdo con lo que había

dicho el capitán Bajo ningún concepto utilizar las armas Estuvo casi una hora «a

la derecha del señor Lan-delinos, y 33 dedicó a «deambular "paca" y "palla".»

Ojeó (os ficheros con !as fotos y datos de los diputados, porque «me gustó

aquello, y me puse a leer, por curiosidad», y dio versiones distintas a las de

los capitanes del encuentro Tejero-Armada El teniente Ramos se paseó por el

Congreso con el léxico y la mirada ingenua y profana de una de esas señoras de

la limpieza de For-ges, «¡viendo todo aquello, como sale en la tele» La llegada

de tas tropas de la Acorazada fue muy gráficamente descrita por Ramos Rueda

llegaron, hubo abrazos, «unos vivas y todos contentos» en aquella noche caótica

donde nadie sabía «a qué guerra jugaba, si con los de dentro o con los de

fuera»« Y plena libertad para salir y entrar en la Cámara tal como se comprobó

con el capitán Sánchez Valiente -huido a Londres, actualmente en paradero

desconocido-, que después de moverse por allí desde las doce de la noche según

el teniente Ramos- a las cuatro de la madrugada se fue tan tranquilo por una

callecita próxima, posiblemente la calle del Prado ¿Con quién estaba el capitán

Sánchez Valiente? La pregunta del fiscal y la sorprendente revelación ha

provocado un silencio casi sólido en la sala y murmullos entre algunos

observadores verás como compromete a alguien

El teniente Ramos le vio con dos capitanes, uno de los cuales podría ser el

capitán Pedraza, del subsector de Tráfico No recuerda si llevaba la famosa

maleta en la mano, ni quiere saber nada «del rollo ese» Gil Sánchez Valiente se

fue y no volvió, «como tantos otros» Su relato fue tan cautivador que, por

primera vez, nadie reparó en el reloj, y la presidencia interrumpió

apresuradamente la sesión con casi veinte minutos de retraso sobre la hora — las

dos— prevista

Reducir a Tejero

Y una revelación sorprendente en la primera declaración del teniente Ramos Rueda

figura una confidencia al también teniente Vecino (aún inédito en el escaño de

interrogados) ¿Por qué no intentamos reducir al comandante Pardo y al teniente

coronel Tejero? Posteriormente, el vocablo «reducir» típico del argot de la

Benemérita, casi tanto como «servicio» (el asalto al Congreso sigue siendo «un

servicio») o «inspección ocular»- sería sustituida por «persuadir», palabreja

con la que el teniente Ramos mantuvo un leve forcejeo a la hora de elaborar un

subjuntivo

Terminó el fiscal con Ramos Rueda y, sorprendentemente, su defensor, el fogoso

teniente Hernández Griñó, le sometió a un brevísimo interrogatorio en el que

sólo incidió en la originalidad de algunos de los servicios que la Guardia Civil

se ve forzada a realizar, muchos de los cuales vulneran derechos ciudadanos

establecidos en la Constitución Ejemplo reprimir una manifestación de taxistas

por orden de Rosón -gobernador civil entonces-, impidiendo que taxis de fuera de

Madrid entraran en la capital, con lo cual se violentaba el derecho

constitucional de todos los españoles a circular libremente. Más sorpendente aún

el letrado Hermosilía - inexorable interrogador de todos los procesados- se

abstuvo de preguntar 3 pesar de los originales hilos de investigación que

ofrecía el locuaz y campechano teniente La última sorpresa ningún letrado —a

excepción de una breve cuestión del defensor del capitán Dusmet— se interesó por

Ramos Rueda ¿Temores de que el teniente revelara información poco conveniente y

comprometedora para personas en la sombra?

González

Antes habían prestado declaración los tenientes Izquierdo Sánchez, Nú-,ñez Bueno

y el famoso teniente Alvarez, responsable la noche del 23 de febrero del orden

en el interior del hemiciclo, y a quien se le atribuye —al parecer, falsamente,

según su propio testimonio— la chulesca e impresentable locución «Manitas

quietas, que esto se mueve.» («Esto» era el reglamentario subfusil, adquirido

con fondos públicos surgidos del bolsillo del sufrido contribuyente )

Alvarez es un joven teniente, con aires de actor de coproducción, subordinado

del capitán Muñecas, que aquella mañana de! 23 de febrero se paseaba por el

escuadrón con traje de montar Muñecas le informa de una llamada de la Dirección

General -la del teniente coronel Tejero— y se sube al mismo autobús que el

legendario cabo Burgos (El cabo Burgos no es otro que aquel siniestro caballero

- no se entiende muy bien cómo puede estar en libertad-que se le conocía aquel

día en la Cámara como «el hombre del anorak y los vaqueros», que fumaba un

«faria» y aterrorizó a los allí retenidos con la negra sombra del subfusil)

¿Cuál fue la misión que Tejero y Muñecas encomendaron a Alvarez en el hemiciclo?

Triple, a saber preservar el orden entre los diputados (?), salvaguardar la

dignidad de ios misinos, ocultándoles de miradas indiscretas y vejatorias - no

se sabe quién podría acudir a mirar, si la Cámara estaba vacía — y que no

entrara ni saliera nadie del hemiciclo Después, el informe negativo -que habla

de «agresividad» y «nerviosismo» en el teniente-de ese confuso e inclasificable

personaje que es la doctora Echave, que aquel día, como en otros Plenos,

pululaba por el Parlamento

Y el mismo argumento autoexculpatorio era «un Servicio» de cuya naturaleza no

fue informado Como aquel 2 de enero de 1981, que le llamaron para que enviara su

escuadrón para «otro servicio» en San Sebastián, sin saber de qué se trataba

Casi veinticuatro horas después, ya en la capital guipuzcoana, descubrió el

motivo de su viaje había que prestar los caballos a diversos Ayuntamientos de la

provincia para la Cabalgata de Reyes

(*) José Luis Gutiérrez cubrirá las sesiones del juicio de! 23 hasta que sea

retirado el veto al director de DIARIO 16

 

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