Autor: Lafora, Victoria. 
   El hombre de la maleta     
 
 Diario 16.    31/03/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

INTERIORES

El hombre de la maleta

Victoria Lafora

Madrid - Por fin apareció- Era el único de tos fugados de los que, hasta ahora,

se sabía el nombre y apellidos El capitán Gil Sánchez Valiente, procesado en

causa aparte por abandono de servicio, representaba en este proceso la cumbre

del misterio (Con todos los que hay), era ese personaje de la maleta, propio de

una serie de novela negra, del que nadie hablaba y que había sido asociado a una

maleta

-Bueno, pues ayer cuando el teniente de la Guardia Civil Vicente Ramos Rueda

entretenía a los presentes con sus declaraciones, en tono llano, como de patio

de vecindad, inesperadamente mencionó un nombre que hizo estremecerse hasta al

fiscal y un espeso velo de silencio se extendió sobre la sala «El capitán

Sánchez Valiente salió a las cuatro de la madrugada ».

Intentando dar un aire de naturalidad a sus preguntas para no amedrentar al

procesado y le hiciera retractarse, el fiscal continuó el interrogatorio y salió

a relucir hasta la maleta del fugado.

Sumadas todas las respuestas, el teniente Ramos Rueda dejó bien claro que. «Al

capitán Sánchez Valiente ¡e había visto antes por allí. Igual que a muchos

capitanes le vi varias veces esa noche Una de ellas, entrada la medianoche Iba

vestido con un traje de campaña Llevaba una pistola Sobre las cuatro de la

madrugada se fue y nadie le dijo a dónde iba Creo que llevaba algo en ¡a mano,

no sé si era una cartera o una maleta pequeña y se marchó sin más ».

Por fin supimos que si bien no había estado en el asalto al Banco Centra! de

Barcelona, sí estuvo en el Congreso, tal y como dijo en su día DIARIO 16 Algo es

algo.

Las declaraciones, ayer, de los tenientes procesados en !a causa 2/81 rompieron

el ritmo de la tensión y a los asistentes nos daba la impresión de haber

cambiado de causa Desaparecieron los tonos arrogantes, los mesianismos y pasamos

a escuchar las justificaciones

de la obediencia a un inmediato superior, sus capitanes Ni el teniente

Izquierdo, ni el teniente Alvarez Fernández, ni el teniente Ramos sabían a dónde

iban, según dijeron Tampoco se ofrecieron voluntarios, sencillamente se les

ordenó ir y allí que fueron Sin preguntas de qué iba el «servicio».

«Mi intención era irme a trabajar a una finquita que tengo en la carretera de

Burgos.» «Eso ya lo ha,dicho», le recordó el fiscal «Pues mire dónde estoy ».

El teniente José Núñez Ruano es un hombre de pelo cano que destaca entre las

cabezas jóvenes que le rodean Mirada triste y parco en gestos, le convocaron de

una forma peculiar «¡Hala, que nos vamos de servicio Así se subió en el autobús

Se alegró de que el fiscal le preguntara por su incidente con Aramburu, ya que

aseguró, con su cerrado acento andaluz, tener testigos de que no había mandado

bajar del autobús a los guardias que el director de la Benemérita iba subiendo

por la otra puerta.

Curiosamente, ninguno de los abogados defensores sintió interés por saber algo

más sobre el desvelado capitán Gil Sánchez Valiente, ni por su maleta.

Algunos militares comentaron que el teniente Ramos «había metido ¡a pata» al

mencionarlo ¿Seria ésta la razón de que no le preguntara más

 

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