Autor: Lafora, Victoria. 
   Un servicio más     
 
 Diario 16.    24/03/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Un «servicio» más

Victoria Lafora

E! comandante Cortina prosiguió ayer su densa, desordenada y terca declaración,

«Palabras, palabras, palabras...», como diría Hatmlet, que nada aclaran y todo

lo confunden.

La táctica dé recurrir a lo anecdótico, empleada por otros procesados (es

increíble que se recuerden los comentarios de la mujer de la limpieza de la DAC,

por muy antigua que ésta sea en el desempeño de su digna labor) se vuelve en

Cortina «recurso del antimétodo». Y así, con negativas y circunloquios, este

hombre pálido logra hacer frente a unos abogados que crispan si ambiente en una

encarnizada ceremonia de acoso y derribo. En repetidas ocasiones el presidente

tuvo que recordar a los letrados que se limitasen al ejercicio de sus funciones

sin tratar de usurpar las del ministerio fiscal.

«Pregunte usted con corrección, ya que esté actuando como un -fiscal.» «Le

recuerdo que esta causa ya

tiene fiscal. »

En la guerrera del comandante Cortina destacan los distintivos de sus cursos

de guerrillero, paracaidista, automovilismo, carros de combate y Estado Mayor.

Sólo un 10 por 100 de los oficiales del Ejército - no comentaba un militar— han

realizado tantos cursos como Cortina.

El capitán de la Guardia Civil Francisco Acera Martín, según e¡ informe

provisional del fiscal, se

unió voluntariamente alas fuerzas que asaltaron el Congreso, siendo informado

durante el trayecto de la misión que iba a realizar con Te/ero.

Esa era la historia, según el fiscal, porque ayer, el capitán de la Guardia

Civil cambió completamente sus primeras declaraciones y, alegando que no se le

había vuelto a interrogar, dejó caer todo el peso de la responsabilidad sobre

el también capitán del mismo Cuerpo, Gómez Iglesias.

Según relató, este compañero fue quien, en -el patio del acuartelamiento le dijo

dónde se iba y quién mandaba. Incluso le aconsejó subir al autobús que ios.

llevaría al Congreso, cerró la puerta tras sus espaldas, y dio la orden de

partir.

El capitán Gómez Iglesias, como el día del interrogatorio de Tejero, abandonó su

cuaderno, en el que se afana, escribiendo todas las jornadas y desmintió con

gestos, en los que se mezclaban el asombro y la negativa, lo que estaba oyendo.

Durante varios minutos,

su cabeza no cesó de girar de derecha a izquierda, diciendo no.

El capitán Francisco Acera calificó su actuación la noche del 23-F de «servicio»

y añadió «no tuve la idea de legalidad, fue un servicio más de los que presta la

Guardia Civil».

También ayer nos enteramos de otra novedad, gracias a este capitán. Es la de que

los funcionarios del Cuerpo Superior de Policía, Ballesteros y Dopico, según

relató, entraron en el Congreso dando gritos de «¡Viva España!», «¡Ya era hora»,

y abrazándose a Tejero.

 

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