Autor: Lafora, Victoria. 
   El extraño mensajero     
 
 Diario 16.    14/04/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El extraño mensajero

Victoria Lafora

«Yo aconsejé a Tejero que se llevara en el avión a los principales implicados

para mayor segundad.

A los que estaban separados en una sala Y me respondió que de ninguna manera,

que no entraba en sus planes»

Esta fue una de las sorprendentes declaraciones del general de la Guardia Civil,

en situación especial,

Manuel Prieto López.

Con una perilla blanca que rompe la simetría de un óvalo redondo, acentuado por

la calva, el general Prieto respondió ayer con unas largas sentencias que

causaron, cuando menos, estupor, en la sala

Los periodistas recordábamos perfectamente

sus palabras de la noche y mañana siguiente al intento de golpe de Estado e

intentábamos casarlas con lo que estábamos escuchando.

No resultaba

Su papel aquella noche consistió en hacer de mensajero volante con base en

ningún sitio.

Tan pronto estaba dentro como fuera de la verja del Congreso Lo que al parecer

prodigó fueron los consejos, tanto a los ocupantes, como a los mandos del Palace

Por cierto, que estos últimos no entendieron su «mensaje» de los peligros que

podían ocurrir dado el «nerviosismo del interior» y le ordenaron retirarse.

Ayer, sin embargo, había cambiado de parecer

Y declaró que los guardias civiles que asaltaron el Parlamento «daban la

impresión de estar orgullosos de lo que estaban haciendo». Los nervios, un año

después, se han olvidado

Desde su avanzadilla privilegiada pudo verlo todo y hablar, en repetidas

ocasiones, con el teniente coronel Tejero Uno de los diálogos fue así «Me decía

continuamente

"¡ganamos, mi general, ganamos", y yo quería saber quién era su jefe para saber

si ganábamos o no »

Desconcertante

¿Cómo pudo el general Prieto aconsejar al teniente coronel Tejero que se llevara

a los principales líderes con él para mayor seguridad? ¿No es eso un delito?

¿Cómo quiso saber «si ganábamos o no», si él era un simple intermediario?

Sus ojos, tras las gafas de cristal grueso parecen perdidos Entra y sale de la

sala mirando al infinito.

El capitán de la Acorazada, Cid Fortea, el procesado que se sienta más próximo a

la puerta, tuvo que rozarle en el brazo, cuando se marchaba, para entregarle un

dibujo que le habían hecho mientras estaba sentado en la mesa de los testigos

Más de dos defensores, e incluso el fiscal, le preguntaron por la camisa y la

corbata del general Armada aquella noche «Llevaba camisa blanca y corbata negra

y al verlo así vestido no dudé, que iba a un acto solemne y se había puesto la

camisa

apropiada. Luego, en el Cuartel General alguien dice que llevaba camisa caqui y

quiere decir que se había puesto la blanca »

Para aclararnos Armada se vistió de gala, para ir a los actos de la Brigada

Paracaidista, se cambió de caqui por la tarde y se volvió a poner de gala para

ir al Congreso Todos estos cambios según Prieto, porque las fotos de la mañana

del día 24, en la Carrera de San Jerónimo, nos lo muestran otra vez vestido de

caqui. Cuatro cambios son demasiados cambios y en las fotos se distingue tambien

su indumentaria caqui.

 

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