Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   El miedo del gobierno     
 
 Diario 16.    15/04/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

diario madrileño «ABC»

El miedo del Gobierno

Por su indudable interés, reproducimos el artículo firmado ayer por Carlos Luis

Alvarez, «Cándido», en el

«Carezco de ios cuidadosos conocimientos que son necesarios para saber qué

militar es el más adecuado para sustituir en la Capitanía General de Madrid a

Quintana Lacaci.

Así que mi propósito no es meterme en Capitanías Generales de once varas, sino

el de referirme al mecanismo en función del cual Sáenz de Santa María puede no

ser capitán general de Madrid

Ese mecanismo es el miedo.

Si de algo va a reventar este Gobierno es del miedo que le tiene a los

demócratas, mucho más que a los antidemócratas Niega o se muestra pasivo ante

las estructuras lógicas más elementales y espontáneas de la democracia, como,

por ejemplo, la de su expresión inequívoca en los momentos equívocos.

Espera la bienaventuranza de los demás sin correr el nesgo de afirmarla con

decisiones y comprometerse en !a lucha

Cuando los periodistas, en una semana, despedazaron el sombrío cerco puesto al

Rey en el juicio, tapando piadosamente la incomprensible laxitud gubernamental,

el propio Gobierno sintió la necesidad de recomendarles prudencia Ahora, cuando

los buenos éxitos de organización conseguidos por el general Sáenz de Santa

María en misiones muy arduas, y su capacidad de mando en la VIl Región Militar,

parecían predicados notables para que ese militar ocupase la Capitanía más

estratégica de España, su inequívoca testificación en el juicio hace dudar al

Gobierno de que eso sea lo más apropiado

Tanto en el caso de los periodistas cuando defendieron al Rey, como en el caso

del general Sáenz de Santamaría cuando testificó con honrada precisión, el

Gobierno ha sentido un pavor supersticioso Se ve casi físicamente su movimiento

retráctil, incapaz de confirmar las determinaciones sustanciales que otros han

tomado por él

El Gobierno trata la democracia

como si fuese una creencia falsa que hay que ir introduciendo en los españoles

subrepticiamente para que nadie advierta su falsedad Por eso mira de soslayo,

procurando transmitirles con desesperación su propio miedo, a quienes, como los

periodistas o e! general Sáenz de Santa María, hablan con estilo libre.

Probablemente esa falta de sentido del Gobierno, que es la enloquecedora espiral

final de la prudencia, sea deliberada Lo que el Gobierno no llega a conocer es

que su actitud es la misma que adoptaría cualquier dictador, porque los

dictadores usan la falta de sentido con el fin de que así prospere la creencia

falsa que tratan de instaurar. En el dictador es el reconocimiento freudiano de

la culpa Pero en este Gobierno es un miedo que descompone la realidad y

desvanece, día a día, la esperanza de la confirmación democrática, y que un

observador no pervertido por la costumbre asemejaría fácilmente a una nostalgia

inconfesada de gobernar sin enemigos -CANDIDO.»

 

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