Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El Juicio del 23-F.. 
 Coroneles a paso ligero     
 
 Diario 16.    15/04/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

EL JUICIO DEL 23-F

15-abril-82/Diario 16

José Luis GUTIÉRREZ (*)

CORONELES A PASO LIGERO

•• Lo reclusión de los procesados es larga y la carne flaca, incluso en tan

endurecidos e inexorables centuriones. La visita de la mujer legítima esta

permitida y un cartel enternecedor avisa al compañero de cuarto: «El niño está

dormido»...

La sesión de ayer en el Servicio Geográfico del Ejército podría ciertamente ser

historiada con una de esas crónicas-falsilla, con un relato-comodín, en el que

apenas fueran alterados los nombres de los testigos en el acto de deposición. El

tedio y el sopor se instalan como una neblina impasible sobre la sala ante el

espectáculo que se ofrece. Preguntas, interrogantes, sospechas, argumentos

archisobados, auténtica feria de ocasión de toda suerte de capciosidades.

Los letrados de la defensa, por su parte, siguen interrogando a los testigos con

la paciente minuciosidad de quien reconstruye un «puzzle», cuyo diseño final se

perfila en función de los paisajes interiores de cada procesado y defensor la

metáfora náutica de una hecatombe naval, el gran buque-insignia-España herido de

muerte en las amuras, serviría para Camilo Menéndez.

Las niveas cumbres de las montañas nevadas v las banderas al viento, con un

adorno de espigas nacionalsindicalistas y martillos de las JONS, preservado todo

ello por un sereno en traje de gala, representaría ai ausente García Carrés.

Etcétera

Mientras tanto, los informadores que asisten a las sesiones de ¡a causa son ya

capaces de recitar, en sentido creciente o decreciente - según las graduaciones-

, toda la relación de procesados como si fuera la lista de los reyes godos

Milans, Armada, Torres Rojas, Camilo, San Martín .. Cid Fortea, Abad, Muñecas,

Dusmet, Gómez Iglesias, Alvarez-Arenas.. Carrés, Carricondo Vecinos

La sesión de ayer, que siguió con las deposiciones testificales, contempló un

súbito acelerón en las comparecencias, un interminable ir y venir de coroneles,

alguno de los cuales apenas permaneció en el aterciopelado escaño de testigos

cinco o diez minutos

El fiscal

Félix Alcalá Galiano, general inspector de la Policía Armada, aportó el broche a

la serie de estrellas de cuatro puntas Tras él, seis coroneles y cuatro

tenientes coroneles franquearon la entrada de estribor -sigamos, en honor al

único procesado de la Marina, con los símiles náuticos-, habitual acceso de los

testigos.

Y digamos que los testigos, propuestos todos ellos por las defensas, ayer fueron

interrogados con mucho más aprovechamiento por parte del fiscal que por sus

propios convocantes.

El general Alcalá Galiano -que había tenido unos comienzos testificales en la

tarde de anteayer plagados de nerviosismo y titubeos -en la sesión de ayer, en

cambio, tomó una actitud más resuelta y segura Relató Alcalá Galiano, a

preguntas del ministerio fiscal, los episodios de su encuentro con Tejero y la

famosa conversación telefónica, celebrada desde el Congreso, con Valencia, con

el coronel Ibáñez Inglés.

«Sin novedad, mi coronel Objetivo cumplido Yo no obedezco aquí más órdenes que

las de Su Majestad el Rey y las de Milans del Bosch ».

Este sería el saludo, tras el asalto, de Tejero a Alcalá Galiano en el pasillo

circular que bordea el hemiciclo -conocido como la «M-30»—a causa de la infausta

manía que este cronista tiene de motejar a personas y recintos.

«Estás más solo que la una El Rey no sabe nada de esto.»

Y la consiguiente conferencia de Tejero a Valencia para contrastar

con Milans Aquí hay un coronel que me está incordiando . Ibáñez Inglés,

expeditivo «Mándalo a hacer puñetas».

O mejor «Desármalo y detenlo.» Todo según lo declarado, aunque Alcalá aporta

datos coloquiales reveladores de esa campechanía corporativista de la que hacen

gala acusados y testigos.

Pero hombre, Diego ¿Así tratas a los amigos? ¿Quién eres? Alcalá Galiano

Hombre, Félix

Fracaso de la estratagema de Galiano de intentar llevarse al teniente coronel

Tejero hacia sus fuerzas de la Policía Nacional y testimonio de excepción al

contemplar la famosa escena de la pistola entre Tejero y Aramburu Alcalá Galiano

oyó perfectamente la última frase atribuida al teniente coronel´ « y me pego un

tiro» La primera - «le mato a usted, mi general»— no llegó a sus oídos

Temores

El coronel Cervantes, de la DAC, confirmaría, con una frase inédita hasta ahora,

los temores del general Juste a ser desplazado de! mando por la asonada de su

propio Estado Mayor.

En la reunión en el Cuartel General de la DAC Brúnete, alguien, tras explicar la

operación, habló de la rapidez en conseguir un desenlace satisfactorio Juste,

con gesto preocupado y ausente, respondería «Eso mismo se pensaba en 1936, y se

produjo una guerra que duró tres años»

Vázquez García, ayudante particular de Aramburu Topete, dio una auténtica

lección magistral extraída probablemente de cualquier «manual del perfecto

secretario».

Un comandante jurídico hizo un gesto excesivamente gráfico en el momento de la

deposición de este coronel — se llevó dos dedos sobre las cejas, quizá queriendo

significar una hipotética escasez de luces del testigo- Sin embargo, el coronel

Vázquez más bien dio la sensación de poseer un refinado adiestramiento para

olvidarse de lo visto y oído, y no digamos de lo intuido.

A pesar de todo, el fiscal nuevamente, sacó rendimiento a su presencia en el

escaño testifical.

Vázquez escuchó de labios de Tejero la palabra «tiro» y relató cómo aquella

noche, en el exterior del Congreso, un teniente entre cuarenta y cinco y

cincuenta años -con lo cual sólo pudo ser Núñez Ruano, o bien Ramos Rueda- le

amenazó con estar dispuesto a «matar a un coronel»

Servicios similares

Sierra Moreno, teniente coronel, al igual que Sierra Ginel, ambos ayudantes de

campo del teniente general Gabeiras, dieron versiones similares de lo que

aquella noche sucedió en el Cuartel General del

Ejército

Sierra Ginel fue quien proporcionó el texto constitucional a Armada Y se escuchó

la palabra

«inconstitucionalidad», vocablo fonéticamente maldito, casi impronunciable para

diversos testigos y acusados, equiparable a aquellos trabalenguas infantiles de

los «tres tristes tigres» o el «desenladrillador» de cielos.

Tales son los patrióticos entusiasmos que nuestra democrática Carta Magna

provoca entre los asistentes a la vista.

Y una nueva mención a este periódico. «¿No es cierto que el general Gabeiras

manifestó extrañeza e irritación por los titulares de DIARIO 16 (el 25 de

febrero) que implicaban al general Armada? A

Asentimiento de Sierra Ginel a la pregunta de Hermosilla.

Hace algunas jornadas se hablaba en esta página de aquel soberbio relato de

Cortázar, «La autopista del sur», historia de un atasco infinito y metafísico en

la entrada de París, a la vuelta de un «weekend», con nuevas amistades, odios y

hasta amoríos y noviazgos entre retornados.

Es la adecuación del ser humano al medio, por hostil que éste sea

La extraña prisión

En Campamento, la confortable prisión que acoge a los procesados permite, con

encomiable flexibilidad, los más íntimos desahogos Como debe ser

Los procesados están instalados en habitaciones de dos camas, con dos residentes

en cada estancia, salvo los tres generales y el capitán de navio, Camilo

Menéndez, que disfrutan de habitación individual en atención a sus bocamangas.

La reclusión es larga -catorce meses— y la carne flaca, incluso la de estos

endurecidos e inexorables centuriones La visita femenina de la mujer legítima

quedó en principio establecida para ios fines de semana, aunque, al parecer, la

licencia se ha extendido al resto de las jornadas.

La previsible intimidad en habitaciones que han de ser compartidas por dos

residentes y que está prohibido cerrar, se obtiene con un eufemismo algodonoso y

enternecedor.

Un aviso en la puerta, clavado con una chincheta, con el siguiente texto

«El niño está dormido», avisa al compañero de cuarto de la vigencia de aquel

viejo aforismo de otros tiempos, tan alejado de esos abominables y depravados

triángulos y otros polígonos amorosos de hoy en día «Dos es compañía, tres son

multitud. »

El cartelito es susceptible, por supuesto, de ser utilizado también por los

solteros, que, de hecho, lo hacen de acuerdo con esa saludable concepción

posconciliar de las relaciones prematrimoniales que, desde que se instauró la

democracia, son en España moneda de uso común

Hoy no hay vista Es de suponer, por tanto, que en las dependencias que acogen a

los procesados reme el más ejemplar de los silencios que proteja

convenientemente los seráficos sueños infantiles .

(*) José Luis Gutiérrez cubrirá las sesiones de) juicio del 23 hasta que sea

retirado el veto al director de DIARIO 16

 

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