Autor: Lafora, Victoria. 
   La jornada de los coroneles     
 
 Diario 16.    15/04/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La jornada de los coroneles

Victoria Lafora

Ayer fue la jornada de los coroneles, ayudantes en su mayoría de los generales y

tenientes generales que la noche del 23-F tomaron las decisiones claves para

neutralizar el intento de golpe

Tal vez porque el único interés de las defensas era conocer si sus jefes habían

caído en sus declaraciones en algún «olvido» o acaso en algún «error», las

preguntas fueron cortas y la rapidez se instaló en la sala como en ninguna otra

jornada Once oficiales entraron, declararon y salieron a una velocidad nunca

vista hasta ahora

El último general testigo de esta causa, el hoy inspector jefe de la Policía

Nacional, Félix Alcalá Galiano, explicó, nada más reanudarse la vista, el

incidente entre el general Aramburu y el teniente coronel Tejero

Cómo al ver a este último empuñando la pistola, pensando que pudiera disparar,

le sujetó el brazo hasta que sintió un arma a su espalda y una voz que le decía

«iSuelte al teniente coronel o suelto el disparador»

El coronel Manuel Cervantes Rosell, destinado en la División Acorazada, narró

una anécdota del general Juste medita hasta ahora A preguntas del fiscal,

aseguró que el entonces jefe de la DAC mostraba extrema preocupación por lo que

estaba sucediendo y «cuando alguien dijo que todo se resolvería en poco tiempo,

el general Juste contestó que eso mismo se pensaba en julio de 1936 y se produjo

una guerra de tres años»

Si a esta historia le sumamos la narrada por el propio Juste en la sala, sobre

su temor de perder el mando como le había sucedido a un jefe en Melilla, en la

misma fecha, se podría decir que el fantasma de la guerra civil atenazó al

general Juste en esas horas cruciales

Para los abogados defensores de los capitanes y tenientes procesados había un

tema de sumo interés en estos testigos el porqué no les dieron las órdenes de

volver a sus cuarteles.

La pregunta habría cumplido su objetivo si el fiscal, al utilizar su turno y de

una forma sutil, no hubiera terminado sus interrogatorios

preguntando «¿Entre sus atribuciones estaba el reprender a estos oficiales?» «No

»

«¿El darles órdenes para que se fueran?»

«No »

«¿Hacía falta que les dijera lo que tenían que hacer?»

«No »

El personaje estrella de la jornada fue el secretario del teniente general

Aramburu y lo de «estrella» tiene su por qué y su causa El Diccionario de la

Lengua define la palabra secretario «Dícese de la persona a quien se comunica

algún secreto para que lo calle», y el coronel José Vázquez García así lo hizo

Ningún secreto de su jefe Aramburu, ni de nadie, salió de sus labios No oyó, ni

vio, ni podía recordar nada

Alguien comentó «¡Si, algún día puedo tener un secretario, me encantaría que

fuera como éste»

La otra estrella volvió a ser la camisa del general Armada (no es broma,

seguimos con el caqui y el blanco, y la posibilidad de cambiarse hasta en un

coche) Nuevamente el tema de la indumentaria del general volvió a salir con

reiteración Uno de los abogados llegó a preguntar «¿Caqui o blanca?» «Puedo

asegurar que caqui »

«¿No llevaba una cartera ¡o suficientemente grande como para llevar una camisa

dentro?», insistió el abogado Por primera vez el general Armada soltó la risa de

forma ostensible.

 

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