Autor: Rodríguez, Pedro. 
 Anatomía de un país. 
 Pavía murió este 3 de junio     
 
 Tiempo.    14/06/1982.  Página: 16-19. Páginas: 3. Párrafos: 5. 

ANATOMÍA DE UN PAÍS

Pavía murió este 3 de junio

(Todo ocurría a flashes, a relámpagos, a vértigo. La derecha telefoneaba a todo

Madrid: "Se va a formar un Gobierno militar con Alvaro Lacalle". La izquierda

envenenaba a su aire: "Nada: quince años para Tejero y doce para Miláns. Es el

fin de la democracia".

El domingo, en Zaragoza, el Ejército hacía sentar al Gobierno en sillas de

tijera, de verbena. Landelino y Valverde dijeron algo. Los ministros se

enfurecieron.

Era casi una humillación como la de las seis y media de un 23 de febrero. Calvo-

Sotelo les pidió que no protestaran, que se sentaran y callaran una vez más.

Al acabar el desfile, los barones juraron que un hombre que se sometía a

sentarse en sillas de a veinte duros no merecía seguir al frente de Ucedé. Dos

días antes, "los siete grandes" de la Banca habían decidido no apoyar el regreso

de Suárez.

Y ayudar a Calvo-Sotelo sólo en tanto fuera presidente de Gobierno. Madrid era

una pura cabala, un puro disparate, una pura intoxicación y un terrible vacío de

poder como-aquel-de-la-semana-anterior-al-23-de-febrero se extendía como

torrentera por la huerta política.

Sólo el Rey permanecía junto al teléfono, como ante un marcapasos.

De pronto, a los cuatrocientos sesenta y cinco días menos una hora del 23-F,

loquero se puso en pie, nervioso, con las sentencias en la mano, y, uf- aquel

viejo país llamado España entró, al fin, en sus encuentros de la tercera fase

con la democracia.)

HAN ENTERRADO

AL CABALLO DE PAVÍA

Verá usted: lo importante de un golpe de Estado son las sentencias.

Las de la Historia o las de los jueces.

En España llevamos 202 golpes militares.

El 23-F ha sido juzgado, de compañeros a compañeros, con la máxima condena

disponible.

Está claro que Franco, que no era ningún sanguinario, hubiera fusilado en el

acto a quien se sublevase contra el orden legal, caso de fracasar. Pero, ¿qué

hay, en una primera lectura, tras la "gran decisión" del 2 de junio? Esto, a mi

modo de ver:

La sentencia ideal era la que no provocase el recurso legal.

Ni de los condenados ni del Gobierno. Meter el 23-F en la vía civil, de los

recursos, es dejar el golpe abierto y supurando un año más.

Pero la componenda era imposible. Parece que la supuesta fórmula "15-12-6" era

la que más se aproximaba para poder enterrar definitivamente el golpe el 3 de

junio.

La tradición de las sentencias sobre e! golpismo español, de Jaca a Sanjurjo,

es

"duro con la cabeza". Y piedad con los subordinados. Responde al sentido

verticalista del Ejército.

Pero, claro: "Un teniente me podrá abofetear mañana al salir del despacho sin

que le pase nada", me decía hace meses un ministro. La "obediencia debida" es

una bomba del tiempo en la sentencia del 3 de junio. Cualquier soldado, cabo,

sargento o teniente sabe que sumarse

Hay que retirar la monstruosa legislación para delitos militares

a un golpe de Estado le resulta gratis. Eso es una cosa, y otra que al

Gobierno, o a su presidente, les ha entrado casi histérica anunciando los

recursos cinco minutos después de leerse las sentencias.

Un presidente que ha estado en hibernación durante catorce meses, sin mover un

músculo, sobre el golpe y el juicio, dejando pasar todos los balones, debería

dejar pasar unos días sin lanzarse en picado, como un "hincha", sobre el

arbitro.

A "Jimmy" Miláns no le podía corresponder una pena inferior a Tejero.

De Tejero podrá decirse —y yo, que he sido amenazado por él, lo he dicho el

primero— que es un loco, que armó una de vaqueros, que era un símbolo peligroso.

Pero donde estuvo el cuadro patológico de rebelión militar fue en las calles de

Valencia- tanques, proclama general, suplantación del poder civil.

El video estaría en el Congreso de Madrid, pero el pronunciamiento estuvo en

Valencia. Gustará o no, pero a Armada no se le probó, ni se le

probará jamás, nada importante. Fue, además, el más discreto y digno durante el

juicio.

Lo que pasa es que Alfonso Armada Comyn estuvo diecinueve años en la Zarzuela y

ya está en marcha la campaña golpista para presentar los seis años de Armada —

que no pierde la carrera, la pena más cruel para un general— como una

"recomendación" de la Zarzuela. Hasta donde yo sé, la Corona ha tenido un sabio

cuidado en no intentar "tocar" el juicio ni por asomo.

Este es otro tema: la Corona ha sido, durante meses, vejada, utilizada y

calumniada por los acusados.

No iban contra el Rey demócrata, sino contra el capitán general Juan Carlos de

Borbón. Caray.

Este no ha sido un juicio politico —para los jueces, me refiero, pero una

sentencia "blanda" hubiera sido una afrenta para el Rey. Hubiera sido, de alguna

manera, un clarísimo golpe de Estado.

El fallo del 3 de junio no es "goleada" ni los resultados de la Liga.

Es algo que más que unas cifras.

Es estúpido medir la victoria de la democracia o la derrota del golpismo por el

tanteo.

Hay que exprimir los "considerandos". Ahí está todo el asunto.

Comienza, desde luego, la "fase roja" del 23-F el cumplimiento de las

sentencias. Treinta años —suponiendo que los Tribunales civiles confirmen— es,

de alguna manera, una "provocación" para un importante segmento sociológico que

aún está apuntado a "el espíritu de Campamento".

Comienzan los mitos.

También digo una cosa, y la digo, obviamente, por mi cuenta: sólo desde un

"techo" penal máximo de treinta años se podrá pensar el día de mañana, cuando

las heridas cierren, en un indulto que impida la extinción física de unos

hombres en unas celdas.

El golpismo ha sido escarmentado, gracias a Dios, escarmentado por el propio

Ejército, escarmentado con justicia y razón, y a partir de ahí e! futuro podrá

ir pensando en un "cuadro de las Lanzas".

Todo el trauma sociológico del 23-F ha sido trasladado a la vía civil, nueve,

diez, once meses, un año para resolver los recursos. Se sabe lo sensibles que

son los militares a que los civiles les enmienden la plana.

El caso de Pedro Jota, por ejemplo.

Se sabe lo sensibles que son los jueces civiles a las decisiones jurídicas de

personas que no son jurídicos.

El teniente general Alvarez, primer presidente del juicio de Campamento, vivía

angustiado con la posibilidad de que una Sala civil del Supremo le enmendara la

plana.

Hasta cabía la posibilidad de una anulación total por defectos de forma. Ahora

ya es más difícil, pero el 23-F deja sobre la mesa una lección: hay que retirar,

ya, la monstruosa legislación híbrida de las jurisdicciones civiles y militares

para los delitos de militares.

Es el aberrante resultado del consenso político del 77 que ha estado a punto de

hacernos soltar —literalmente— el tiro por la culata Y Menos mal, albricias,

eureka No nos quejemos.

Si hace quince meses nos dicen que la "frágil democracia" iba a sobrevivir a un

golpe de Estado con tanques en la calle y metralletas en el Congreso; que el

Ejército iba a ser juzgado cara al público por el propio Ejército, que un juicio

de casi cuatro meses iba a terminar sin graves incidentes ni pronunciamientos, y

que los dos responsables principales —dos mi-

tos profesionales dentro de la institución— iban a ser condenados "a lo máximo"

por sus compañeros, jolín, no nos lo hubiéramos creído o hubiéramos firmado en

el acto

Bueno, pues eso ha ocurrido de 23 de febrero del 81 a 3 de junio del 82 y el

viejo país va camino de la planta misteriosa que siempre le ha sido negada: la

moderación.

Sólo con una pena de treinta años podrá pensarse en un futuro indulto

ANATOMÍA DE UN PAÍS

SE PREPARA UN GOLPE (POLÍTICO)

Cuando Fraga y Calvo-Sotelo coincidieron en el primer Gobierno de la Monarquía,

dicen que el titular de Interior —Fraga— interpelaba al hoy presidente: "¿Es

que el señor ministro de Comercio no tiene hoy tampoco nada que informar?". La

especialidad de Calvo-Sotelo es el "passing-shot":, el tancredismo, el no

desgastarse. Eso está intentando: no hacer nada con el partido. Dejar pasar el

tiempo. Calvo-Sotelo, un hombre honesto, es un cadáver político.

Está agonizando de esa extraña enfermedad que acometió a Suárez el

"monclovismo". Estos días le han dicho en la Moncloa de todo. No movía ni una

ceja.

El Ejército ya no quiere saber nada de él Y para el

Estado, es mucho más peligroso un partido institucional destrozado y roto como

Ucedé, que el socialismo, (Felipe está siendo canonizado, institucíonalizado por

todos los poderes fácticos este es el hecho más importante de la ultima década.)

No toda la culpa es de Leopoldo, que recibió una herencia de garabatillo, pero,

claro un partido que dice que es "la alternativa al socialismo" y que se da con

un canto en los dientes si saca un 20 por 100 en Andalucía, es de carcajada.

Un partido que exhibe como luminaria a una marquesa, Soledad Be-cerril; un

partido que manda a ganar votos al ministro de Hacienda cuando está todo el

mundo llenando la declaración de la renta, y al ministro de Trabajo a una región

con un millón de parados, pues es un partido de broma "Calvo-Sotelo en un mitin

electoral parecía una duquesa inglesa inaugurando una leprosería", decía un

testigo andaluz.

Ucedé vale ahora, ayer, 30 escaños y sigue bajando.

Ya no tiene fuerza ni para hacer de oposición en los próximos cuatro años.

La oposición Armada no ha sido un "recomendado"

de la Corona. Fue la Zarzuela quien mandó retenerlo el 23-F

será Fraga. Entonces, se va a quemar el último cartucho. La fecha señalada es el

1 de julio. Sin deslealtades, se intentará ese día sustituir a Calvo-Sotelo al

frente de Ucedé.

El hombre no será Suárez, que ha esperado dramáticamente, inútilmente: durante

siete días, como Napoleón, que le vinieran a buscar.

El hombre será otro. Con más moral que el Alcoyano, desde luego para quedarse

con un partido al que sólo le resta de todo su viejo patrimonio el "Boletín

Oficial".

El mesías está decidido. Permanezcan atentos a la pantalla.

 

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