Empresarios, sacerdotes, intelectuales y artistas. 
 No temen otro golpe     
 
 Tiempo.    14/06/1982.  Página: 34-36. Páginas: 3. Párrafos: 34. 

España

EMPRESARIOS, SACERDOTES, INTELECTUALES Y ARTISTAS

NO TEMEN OTRO GOLPE

Detrás de todo sondeo de opinión, realizado en el anonimato, existen personas

concretes, algunas podrían ser caras conocidas. A continuación ofrecemos una

muestra personalizada de lo que opinan algunos personajes, ajenos a la política

profesional, sobre las sentencias del 23-F.

¿Qué opina de las sentencias?

¿Cómo pueden incidir sobre el futuro de la democracia?

¿Considera zanjado el golpe de Estado?

Estoy satisfecho de la "reacción oficial", del "no" de Calvo-Sotelo y Suárez.

La sentencia es desmedidamente desigual. Hay detrás gentes más importantes que

Tejero que han movido el golpe y lo han financiado. En Andalucía vivimos

profundamente esta sospecha y sospechamos de sobra.

Es raro también que el único paisano condenado haya sido Carres, y con una pena

tan baja.

No hay español alguno que no sospeche de otros paisanos cuyo dinero haya pagado

este golpe.

Soy optimista. Los Ejércitos, que son desgraciadamente necesarios, pueden ser

nocivos a la democracia por su excesiva liturgia: insignias, cruces,

reverencias... lacayos son los aristócratas de hoy.

Pero lo del 23-F les ha desmitificado, les obligará a exhibirse menos. Ahora

serán un obstáculo menos para la democracia. Yo espero que dentro del Ejército

hay muchos que quieren presentarse como demócratas, aunque en el fondo no lo

sean. Eso no perjudicará a la democracia.

No veo peligro de otro golpe. Sobre todo desde que España ha entrado en la OTAN.

Un alto miembro de la Justicia Militar comentaba conmigo que Franco agotó el

caudillaje, y mira por dónde por su obra y gracia ya no son posibles más

caudillos en el Ejército.

El proceso del 23-F demuestra, efectivamente, que hoy ningún militar quiere que

otro sea caudillo.

Me ha parecido, como a todo el mundo democrático, mal. Con penitas, la mayoría,

que se le aplican a un soldado por no comer el rancho. Es una broma al pueblo

español.

El Ejército golpista o sea, el que piensa en golpismo ha quedado estupendamente

bien con esta sentencia. Dos señores no se rebelan nunca. Se rebela una parte

del Ejército. Miláns irá pronto a la calle y Tejero poco después.

Depende de cómo lo encaje el Ejército, que encajó mal la democracia, salvo

excepciones.

Estoy con Suárez, "no puede haber dos poderes".

Peligro siempre lo hay, mientras haya en un país un tricornio o un sable.

JAVIER GONZÁLEZ ESTEFANI

Presidente de CEPYME

Considero que las sentencias son coherentes, entendida esta coherencia desde el

propio espíritu militar.

No podemos olvidar que, en nuestro país, este tipo de delitos son juzgados por

la jurisdicción militar. Las sentencias, por otra parte, reflejan el principio

de la obediencia militar.

Castigan con la máxima pena a las cabezas y luego se atenúa en los demás.

Las sentencias influirán positivamente en el futuro de la democracia. El

escarmiento que se produce es un escarmiento real. No se traía sólo de los

castigos impuestos.

El hecho de que haya habido un juicio de estas características es la mejor

vacuna ante el futuro.

Sí, con las sentencias, pienso que el golpe está ya zanjado.

Creo que hay que ser respetuoso con el sistema judicial español y, por lo tanto,

con lo que ha decidido el Tribunal militar.

Las sentencias constituyen un paso positivo, desde el punto de vista de la

democracia, por lo que supone de respeto al poder judicial. Sin embargo, no

podemos olvidar que las sentencias todavía no son firmes.

El Golpe de Estado está zanjado, dependiendo, no obstante, del recurso que se va

a interponer a las sentencias.

Muy mal. Creo que hay una gran desproporción entre los treinta años de unos, los

seis de otros y las absoluciones. Parece que hay unos malísimos y otros

regulares. Creo que la sentencia no ha sido justa.

Incidirán de una forma desfavorable para la democracia. Se ve que hay diferente

rasero dentro de la sociedad española.

Pienso que no. Hay un elemento disuasorio, que son los treinta años, y otro que

anima muchísimo a esta gente para seguir intentándolo.

No me han causado sorpresa, aunque sí indignación. Me han parecido muy blandas,

muy leves. Comparativamente no tiene nada que ver la relación de los delitos con

las penas, es desproporcionado.

Espero que no se le haya dado el carpetazo, prefiero ser optimista y pensar que

las sentencias quedarán dictadas en coherencia con la Constitución. El futuro de

la democracia es labor de todos.

Para nada. Todavía se va a escribir mucho sobre el tema, siempre estará en la

sombra. Dudo que se pueda volver a repetir, aunque estas sentencias puedan

servir de incentivo para dar otro golpe

Ejemplares por arriba. Desconcertantes por abajo. En concreto: que unos

militares que se han rebelado contra el orden institucional vigente vuelvan a

incorporarse al Ejército encargado de defender ese orden, parece un mal

precedente.

Ya la celebración y la conclusión del juicio ha contribuido para afianzar la

democracia. Sería de desear

que en el proceso posterior de recurso nos esmeráramos todos, sociedad y

Ejército, en respetar los cauces establecidos y acatar respetuosa y serenamente

las decisiones últimas, sean cuales sean.

Pienso, además, que es ahora cuando todos los españoles debemos expresar

claramente nuestro respeto y nuestra estima hacia las Fuerzas Armadas, que no

han quedado en entredicho por la subversión de un pequeño grupo, tienen el

derecho no sólo de saber, sino de sentir palpablemente de diversas maneras que

el resto de los españoles apreciamos y valoramos su papel en la sociedad.

Sustancialmente, sí. Pero depende un poco de todos.

Una vez que el Gobierno está ejerciendo su derecho de casación, dejemos que las

instituciones cumplan su papel y acatemos sus decisiones con serenidad,

procurando no vivir entre tanto obsesionados con este problema, como si fuera el

único: hay muchas cosas importantes que hacer y muchos problemas graves que

resolver, como el paro, el terrorismo, la economía, la Universidad, las

autonomías, etc. etc.

La impresión es que la voluntad del Tribunal militar era dar sentencias muy

bajas, pero por lo que fuera no se atrevió a hacerlo con todos y puso la máxima

pena a dos de los rebeldes. A mí me parece evidentemente ilegal admitir para

algunos de los implicados la eximente de obediencia debida, porque entraron con

armas al Parlamento, y ellos debían saber que eso era ilegal.

Aunque supusieran que el Rey lo sabía, eso no atenúa nada, porque ni el Rey

puede dar órdenes si no es con el aval del Parlamento. Pero, aunque la sentencia

es poco satisfactoria, no soy catastrofista.

Estoy de acuerdo con Calvo-Sotelo. Pero tuvo miedo al siguiente día del golpe,

del carnaval, que es cuando debió ser duro.

Dicen que es peor la Sala Segunda que el Tribunal Supremo. No quiero creérmelo.

La "democracia" quedará como está.

El hecho de que el golpe de Estado del 23-F fuera tan "chapucero" demuestra que

es difícil otro.

Pero en el Ejército, los que tienen sentimientos democráticos son una minoría,

aunque también parece cierto que son minoría los golpistas.

A lo largo del juicio he observado que los partidarios de un golpe militar, en

el Ejército, no están dispuestos a darlo si no es el jefe cada uno de los que lo

dan.

Eso pasó el 23-F.

Al cabo de treinta y un años de ejercer como abogado he aprendido a acatar y

respetar todas las sentencias, aun aquellas con las que pueda estar disconforme.

Un hombre de leyes sólo puede opinar en su contra a través de los cauces

procesales del recurso.

En mi concepto, la incidencia de esta sentencia (que aún no es firme, según

parece olvidarse) en el futuro de España estará, más que en función de ella

misma, en las insólitas reacciones que ha provocado en el

Ejecutivo. La independencia de poderes (sagrada en una democracia) se ha visto

seriamente perjudicada al declararse el Gobierno beligerante.

Creo que el tema quedó zanjado suficientemente el 24 de febrero de 1981, al

fracasar la intentona.

Su prolongada explotación posterior solamente ha servido para mantener en

crispación al pueblo español, avivando rencores y fomentando enfrentamientos

perjudiciales para todos.

 

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