Autor: Lefort, Adolfo. 
   Militares y guardias civiles absueltos en la sentencia     
 
 Tiempo.    14/06/1982.  Página: 36-37. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

MILITARES Y GUARDIAS CIVILES ABSUELTOS EN LA SENTENCIA

Lejos del triunfalismo de sus abogados, los tenientes de la Guardia Civil

absueltos en la condena por el 23-F darían "media vida" por no haber participado

en el asalto al Congreso.

También habla para tiempo el capitán Juan Batista González, quien expresa su

convencimiento de que la rebelión militar fue "un gaje del oficio".

CAPITÁN BATISTA:

"Estaba convencido de la sentencia"

El capitán Batista fue acusado de ocupar la emisora de radio La Voz de Madrid,

donde estuvo en dos ocasiones durante la tarde y noche del 23-F,

"Primero salí por orden de los mandos y, por la noche, con la autorización de la

superioridad en misión informativa.

Por ello se me acusó de haber tomado la emisora". Según el informe del fiscal de

la causa, la autorización para abandonar el acuartelamiento durante la noche la

dio el coronel Ignacio Sanmartín.

El capitán Batista ha recuperado la libertad después de un año y diez días de

prisión preventiva,

"Una vez en libertad lo primero que hice fue ir a ver a mis compañeros que están

en Alcala de Henares.

Les di ánimos y les dije que tengan fe y, naturalmente, una vez más, les

transmití mi postura de compañero y de amigo entrañable, ya que hemos vivido

¡untos muchos momentos que será imposible olvidar".

NO HUBO GOLPE

—¿Cómo ha vivido este año con los acusados del intento de golpe de Estado?

—Ha sido una experiencia triste. Por una parte, porque implicaba verme separado

de mi familia, pero al propio tiempo ha sido un año muy rico desde el punto de

vista moral e intelectual, porque he tenido tiempo de que mis pensamientos

maduren y de ver con claridad algo que antes no veía. He salido más adulto que

entré.

Además soy un optimista impenitente y estaba convencido de cuál iba a ser te

sentencia.

En el aspecto familiar, si el núcleo estaba afirmado antes, se ha reafirmado

ahora. Aunque soto fuera por esto, me siento muy contento de haber estado un año

preso.

PRESOS CON HONOR

—¿Cómo se desarrollaron las relaciones entre ustedes en el Servicio Geográfico,

curante el juicio?

—El contacto más intenso lo tuve con mis compañeros de la División, aunque

también me relacioné amigablemente con los demás. Esto se mantendrá mientras

viva, con independencia de fas condenas que sobre ellos puedan recaer.

—¿Y una vez en libertad?

—No veo problemas en mi reinserción social. Fue un gaje del oficio. Aunque tras

un año en prisión preventiva, con una sentencia absolutoria y después de haber

sufrido una serie de ataques de los que muchos afectan a mi honor, que está

protegido por la Constitución.

PRÓXIMO ASCENSO

El capitán Batista ha quedado en una situación militar de disponible forzoso,

situación análoga a la que se queda, por ejemplo, en caso de ascenso. Y,

probablemente, ascenderá a comandante dentro de este año.

—Usted ha invocado la Constitución, pero ¿cree en la democracia?

—Creo en las democracias occídentales; prueba de ello es el libro que tengo

escrito, "La antítesis de la paz", que es un estudio sobre la violencia. Como

militar soy apartídista y como ciudadano tengo mis ideas. Además, ¿tengo yo cara

de golpista?.

El capitán Batista pide una contestación y la recibe, eso no se lleva en la

cara, pues sí no, muchos tendrían que ir con antifaz por la calle.

—Pues la cara es el espejo del alma.

TENIENTES DE LA GUARDIA CIVIL

"Media vida por no haber ido"

Públicamente se ha tratado de presentar a los ocho tenientes de la Guardia Civil

procesados por el 23-F como un grupo homogéneo.

No lo son. Saber que el Gobierno va a recurrir sus sentencias y el sentimiento

generalizado es el temor. Para varios de ellos las frases triunfalistas de

algunos defensores durante el juicio quedan ya muy lejos.

Su carrera puede terminarse definitivamente y ellos lo saben, "Daría media vida

porque aquella tarde mi capitán no me hubiera encontrado"] declara uno de los

tenientes.

Como grupo, han tomado una decisión, de momento no hacer declaraciones. Sin

embargo, alguno no se resiste a hablar brevemente, casi como si le estuvieran

vigilando.

Probablemente no se equivoca.

Piensan que han existido en el juicio dos momentos especialmente difíciles. Uno

fue la negativa a entrar en la sala tras el incidente con "Diario 16". Otro las

declaraciones del teniente general Sáenz de Santamaría.

En ambos casos, siempre el mismo temor, el que ellos jueguen el papel de chivos

expiatorios. "Nosotros somos la parte más débil", se comenta con cierto tono de

impotencia.

Algunos han aprovechado su primer fin de semana en libertad para viajar a sus

pueblos. Han ido a ver a la familia. Comentan que los han recibido bien.

Eran el principal punto de atención de todo el mundo.

Sus compañeros los han recibido bien. Sin embargo, los tenientes se encuentran

en una situación de especial susceptibilidad.

Quizá por ello se detecta una cierta reserva entre los guardias civiles. De

nuevo, el temor permanente a perder Ja carrera. A entrar en prisión y a tener

después que empezar de nuevo.

No se sabe ni cuándo, ni cómo.

DEFENSAS POLÍTICAS

La distinta forma en que se han planteado las defensas ha creado, de hecho, un

cierto distanciamiento entre ellos mismos. Los tenientes Boza y Alonso han

dispuesto de

unos defensores que han utilizado argumentos profesionales, no políticos.

No han pretendido convertir el juicio en un mitin. Esta situación se ha

comentado en el grupo.

Hasta ahora no se han planteado críticas abiertas por las defensas de Manuel

Novalvos y Dimas Sanz, Lo importante, se señala, es mantener una imagen unida.

El asunto del teniente Vecino es especial. Su abogado, Alfredo Nielo, rebatía

frontalmente las tesis de los defensores políticos. "Con Vecino estuvieron hora

tras hora hasta convencerle de que tenía que cambiar de abogado", afirman.

Vecino, al parecer, tampoco puso demasiadas objeciones.

Una vez más se destaca que lo fundamental era estar unidos.

El sentimiento de marginación está latente en todo momento.

Los tenientes de la Guardia Civil no han tenido la suerte de los de la División

Acorazada.

El tema se repite macha-conamente. El resultado es un sentimiento de agravio

ante lo que consideran injusta discriminación.

En su opinión, mucha gente desconoce el funcionamiento interno de la Guardia

Civil. Les han inculcado la disciplina y ellos no podían negarse a cumplir las

órdenes de sus capitanes.

Sobre el tema de la agresión al teniente general Gutiérrez Mellado y el discurso

del Rey, no hay comentarios.

Del trato recibido durante tos quince meses de detención no hay quejas. El trato

ha sido muy correcto, reconocen. El escenario del juicio es calificado como de

impresionante. "Nosotros teníamos que oír, ver y callar", comentan.

Ahora empiezan a ser conscientes de que han perdido una parte importante de la

seguridad que les amparó durante la vista. Durante los últimos tres meses han

estado ¡untos, y eso, de alguna forma, los protegía. A partir de los recursos,

saben que cada uno ha de pensar por sí mismo.

En relación con la prensa se repite machaconamente los argumentos utilizados por

ciertos defensores durante el juicio. Los medios de comunicación han realizado

una campaña contra ellos.

El terrorismo, las muertes de compañeros en el País Vasco se repiten una y otra

vez. Da casi la impresión de que la prensa es culpable de los atentados. La

influencia de los abogados políticos es evidente.

Los abogados les han halagado, les han repetido una y otra vez su imagen de

víctimas de la situación. Sin embargo, detrás de todo queda una imagen de temor

por la pérdida de sus carreras y, sobre todo, por lo que va a pasar después.

"Aunque continuemos en la Guardia Civil, nada volveré a ser igual" repiten.

 

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