Autor: Ruiz, José. 
   Tenientes de la Guardia Civil     
 
 Tiempo.    14/06/1982.  Página: 36-37. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

TENIENTES DE LA GUARDIA CIVIL

"Media vida por no haber ido"

Públicamente se ha tratado de presentar a los ocho tenientes de la Guardia Civil

procesados por el 23-F como un grupo homogéneo. No lo son. Saben que el Gobierno

ya a recurrir sus sentencias y el sentimiento generalizado es el temor.

Para varios de ellos las frases triunfalistas de algunos defensores durante el

juicio quedan ya muy lejos. Su carrera puede terminarse definitivamente y ellos

lo saben. "Daría media vida porque aquella tarde mi capitán no me hubiera

encontrado", declara uno de los tenientes.

Como grupo, han tomado una decisión, de momento no hacer declaraciones. Sin

embargo, alguno no se resiste a hablar brevemente, casi como si le estuvieran

vigilando.

Probablemente no se equivoca.

Piensan que han existido en el juicio dos momentos especialmente difíciles. Uno

fue la negativa a entrar en (a sala tras el incidente con "Diario 16". Otro las

declaraciones del teniente general

Sáenz de Santamaría. En ambos casos, siempre el mismo temor, el que ellos

jueguen el papel de chivos expiatorios.

"Nosotros somos la parte más débil", se comenta con cierto tono de impotencia.

Algunos han aprovechado su primer fin de semana en libertad para viajar a sus

pueblos. Han ido a ver a la familia. Comentan que los han recibido bien. Eran el

principal punto de atención de todo el mundo.

Sus compañeros los han recibido bien. Sin embargo, los tenientes se encuentran

en una situación de especial susceptibilidad. Quizá por ello se detecta una

cierta reserva entre los guardias civiles. De nuevo, el temor permanente a

perder la carrera.

A entrar en prisión y a tener después que empezar de nuevo. No se sabe ni

cuándo, ni cómo.

DEFENSAS POLÍTICAS

La distinta forma en que se han planteado las defensas ha creado, de hecho, un

cierto distanciamiento entre ellos mismos. Los tenientes Boza y Alonso han

dispuesto de

unos defensores que han utilizado argumentos profesionales, no políticos. No han

pretendido convertir el juicio en un mitin.

Esta situación se ha comentado en el grupo. Hasta ahora no se han planteado

críticas abiertas por las defensas de Manuel Novalvos y Dimas Sanz. Lo

importante, se señala, es mantener una imagen unida.

El asunto del teniente Vecino es especial. Su abogado, Alfredo Nieto, rebatía

frontalmente las tesis de los defensores políticos.

"Con Vecino estuvieron hora tras hora hasta convencerte de que tenía que

cambiar de abogado", afirman. Vecino, al parecer, tampoco puso demasiadas

objeciones. Una vez más se destaca que lo fundamental era estar unidos.

El sentimiento de marginación está latente en todo momento. Los tenientes de la

Guardia Civil no han tenido la suerte de los de la División Acorazada. El tema

se repite machaconamente.

El resultado es un sentimiento de agravio ante lo que consideran injusta

discriminación.

En su opinión, mucha gente desconoce el funcionamiento interno de la Guardia

Civil. Les han inculcado la disciplina y ellos no podían negarse a cumplir las

órdenes de sus capitanes. Sobre el tema de la agresión al teniente general

Gutiérrez Mellado y el discurso del Rey, no hay comentarios.

Del trato recibido durante los quince meses de detención no hay quejas. El

trato ha sido muy correcto, reconocen. El escenario del juicio es calificado

como de impresionante. "Nosotros teníamos que oír, ver y callar", comentan.

Ahora empiezan a ser conscientes de que han perdido una parte importante de la

seguridad que les amparó durante la vista. Durante los últimos tres meses han

estado juntos, y eso, de alguna forma, los protegía. A partir de los recursos,

saben que cada uno ha de pensar por sí mismo.

En relación con la prensa se repite machaconamente los argumentos utilizados por

ciertos defensores durante el juicio. Los medios de comunicación han realizado

una campaña contra ellos.

El terrorismo, las muertes de compañeros en el País Vasco se repiten una y otra

vez.

Da casi la impresión de que la prensa es culpable de los atentados. La

influencia de los abogados políticos es evidente.

Los abogados les han halagado, les han repetido una y otra vez su imagen de

víctimas de la situación" Sin embargo, detrás de todo queda una imagen de temor

por la pérdida de sus carreras y, sobre todo, por lo que va a pasar después.

"Aunque continuemos en la Guardia Civil, nada volverá a ser igual", repiten.

 

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