El fiscal dudó del acusado durante el interrogatorio y le preguntó si quería contestar la verdad o no. 
 Armada negó las acusaciones de Milans     
 
 Diario 16.    10/03/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

El general Alfonso Armada mantuvo ayer ante el tribunal que juzga a los

procesados por el golpe del 23-F las mismas contradicciones respecto a lo

declarado por el general Milans del Bosch, que ya quedaron patentes en

anteriores declaraciones y careos mantenidos entre ambos generales en la fase

sumarial.

El fiscal dudó del acusado durante el interrogatorio y le preguntó si quería

contestar la verdad o no

Armada negó las acusaciones de Milans

Madrid — E! general de división Alfonso Armada, que inició ayer su declaración

oral en la vista del proceso por el frustrado golpe de Estado del 23-F, mantuvo

sus contradicciones respecto a lo manifestado por el teniente general Milans del

Bosch

A preguntas del fiscal, Armada negó cuanto de sustantivo le habla atribuido en

sus declaraciones el ex capitán general de Valencia.

Y asi, reconoció la reunión con Milans en la capital del Tuna el 10 de enero cíe

1981, pero negó que en la misma se hablara de la existencia de grupos de acción

violenta, ni de que él dijera que el Rey le hubiera hecho confidencia alguna

sobre temas de política concreta.

Armada neg6 también que hubiera manifestado tener soluciones para la situación

política española, •porque no las tenía, aunque conservaba unos criterios claros

de lo que ocurría en nuestro país y deseaba una España mejor».

Pero matizó que, de cualquier forma, consideraba que dicha solución tendría que

estar dentro de la legalidad vigente y con el conocimiento anterior de sus

superiores.

Armada rechazó con un rotundo «no» que en la reunión de Valencia se hablara de

Tejero y del asalto al

Congreso.

Los teléfonos

Interrogado nuevamente sobre sí en la misma reunión se habló de los grupos de

acción violenta. Armada indicó que no lo recordaba, para dejar bien sentado que

en aquella entrevista él no quedó comprometido en nada, excepto en servir a

España

Pero, tal vez, el momento de mayor tensión durante e! diálogo entre fiscal y

procesado se produjo a propósito de las supuestas llamadas telefónicas del

genera! Armada a Valencia los días 21 y 22 de febrero de 1981. vísperas

inmediatas del golpe de Estado, y cuya existencia niega el acusado

El interrogatorio, en esencia, se produjo asi:

El representante del ministerio fiscal pidió al general Armada que se definiera

y le preguntó si quería contestar la verdad o no.

El acusado respondió: «Quiero contestar la verdad y que el consejo tenga fas

cosas darás, pero no entiendo cómo un comandante puede ser el detonante de una

operación y no entiendo Que para oír m¡ voz Pardo Zancada tenga que ir a

Valencia s

En días anteriores, Milans había declarado que Pardo Zancada estaba con él en

Valencia el día 22, cuando habló por teléfono con Armada.

Respuesta a Milans

Nuevamente el fiscal interrogó al acusado interesándose por el mando que ejerció

sobre la operación en la tarde del 23-F.

A este respecto, el general Armada trató de desmarcarse enfocando la

responsabilidad hacia otro punto, concretamente a quien entonces ejercía el

mando en la Capitanía General de la III Región, con sede en Valencia, el hoy

procesado Milans del Bosch, devolviendo así a éste las acusaciones antes

formuladas.

«Un hombre que quiere mandar no se mete en una ratonera, no se va a La

Zarzuela», respondió Armada Y añadió: «Un nombre que quiere mandar debe tener

libertad cíe acción, v esa libertad si/o la hubo en la III Región Militar. Si yo

hubiera querido mandar, hubiera ido a un centro donde el poder no hubiera

estado mediatizado.»

El genera! Armada negó también conocer con anterioridad el proyecto de Tejero ni

las otras tres (Operaciones: la de los coroneles, la de los tenientes coroneles

y la solución Armadas. El acusado reconoció que «en el ambiente flotaba una

insatisfacción» y atribuyó la «operación Armadas a un montaje de los

periodistas, «que me eligieron por unas cualidades que creo están

equivocadísimas. Creo que lo escribieron de buena fe, pero los que lo

escribieron no me conocían».

«Me resbalaban»

Respecto al artículo firmado por Emilio Romero en «ABC» días antes del 23-F,

FISCAL: «Ese día hubo fresco

llamadas con Valencia. ¿Me las

puede contar?»

ARMADA: «No sé cómo voy a

poder contarlas, porque no las

conozco. Si me las cuenta usted,

yo, encantado

Fiscal - ¿Llamó a Milans el día veintiuno de febrera a las nueve de la mañana?

Armada — No El día veintiuno fui a mi despacho de segundo jefe de! Estado Mayor

del Ejército, y bien entrada la mañana llamé a Milans para preguntarle si tenia

noticias de unos comandos de ETA que estaban en Valencia.

Fiscal - ¿En alguna de estas conversaciones le dio Milans un número de teléfono?

Armada - No me dio ningún número de teléfono.

Fiscal - ¿No era el número de teléfono del hijo de Ibáñez Inglés?

Armada - Yo no tengo ese número de teléfono.

Fiscal - Haga memoria, porque luego tengo testigos.

En ese momento, Ramón Hermosilla, defensor de Armada, protestó, por entender que

decir «luego tengo testigos» no es preguntar.

El fiscal tomó la palabra entonces para decir que él no trataba da coaccionar a

los testigos, y el presidente del tribunal llamó la atención al letrado Ramón

Hermosilla a petición del ministerio fiscal

Fiscal - Haga memoria sobre ese número de teléfono.

Armada - He hecho esfuerzos por recordar durante todo un año y encuentro mi

mente vacía. No tengo ese número da teléfono.

Fiscal - ¿No habló con Milans para preguntarle quién era Cortina, en la larde

del día veintiuno?

Armada — No me llamó.

Fiscal — ¿Qué hizo el sábado veintiuno?

Armada — Almorcé bastante tarde, y sobre las cinco o las seis fui a visitar a mi

hija Victoria, que vive en la calle de Santa Engracia, porqué mi nieta Inés

estaba enferma. Fue un día de relax. Sobre las ocho y media o las nueve de la

noche regresé a mi domicilio, donde cené.

Fiscal - Ese día hubo tres llamadas con Valencia. ¿Me las puede contar?

Armada - No sé cómo voy a poder contarlas, porque no las conozco. Si me las

cuenta usted, yo, encantado.

Fiscal - ¿Recuerda la llamada que -hizo el día veintidós al teléfono de

Ibéñez? Armada - No, señor.

Fiscal - ¿Sabe que en esta conversación había testigos?

Fiscal - SI, pero yo no hice esa llamada.

Fiscal - ¿Recuerda que Milans dijo que no podía ser otro que usted, porque

conoce su voz?

Armada — Lo recuerdo, pero yo no fui.

Armada, acusando a Milans: «Un hombre que quiere mandar no se mete en una

ratonera, no se va a La Zarzuela. Necesita libertad de acción y ésta sólo la

hubo en Valencia» sugiriendo la posibilidad de que fuera propuesto presidente de

Gobierno el general Armada, éste la justificó como fruto de una vieja amistad,

aunque reconoció que le «había hecho un flaco servicio».

Finalmente, antes de levantarse la sesión de la mañana, el fiscal preguntó a

Armada si en la comida celebrada en Lérida con los socialistas Múgica, Raventós

y Ciurana se habla tratado de «la solución Armada».

El acusado refirió que entre otros temas incidentales abordados en aquel

almuerzo charlaron sobre tía situación española, el presidente Suárez, la

opinión que me merecían algunos militares y la negativa de la milicia a que se

readmitiera en las Fuerzas Armadas a los miembros de la UMD.

Este último tema - añadió Armada— fue el más conflictivo, ya que tos demás me

resbalaban »

 

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