Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   Como en Grecia, pero yo no me dejo     
 
 Diario 16.    10/03/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

«Como en Grecia, pero yo no me dejo»

Fernando Reinlein

El comportamiento del Rey Don Juan Carlos en relación con el golpe militar del

23-F ha sido resumido en una frase puesta en sus labios por Manu Legumeche, en

su libro «El Estado del golpe». «Como en Grecia, pero yo no me dejo.» Y no se

dejó.

Ahora se está juzgando aunque a muchos no se lo parezca- un golpe de Estado,

pero defensores y acusados o al menos un sector de ellos están tratando de

desviar la cuestión por el derrotero de las conducías personales y por la mezcla

de pretendidas actuaciones en las altas instancias, ajenas en absoluto a los

sucesos del 23-F que se están juzgando.

No importa. Se puede entrar en su juego, pues incluso así, con sus propias

cartas, queda desbaratada esta serie de despropósitos que intenta hacer olvidar

a muchos que el 23-F se produjo un fallido intento de rebelión militar.

¿Acaso es ilícito por parte de quien tiene la máxima responsabilidad en las

Fuerzas Armadas tratar de recomponer la- información, deteriorada más que nunca

en los últimos meses anteriores al 23-F?

¿Acaso es ilícito analizar el deterioro en el que estábamos inmersos en algunos

sectores de nuestra política? ¿O lo es intentar recuperar la confianza de la

mayoría en el sistema y recabar la ayuda de tas personas más fieles? ¿Acaso es

ilícito poner los medios, dentro del más estricto respeto a la Constitución,

para evitar que el sistema se descomponga y tener previstos los mecanismos

necesarios para salvarlo si se llega a situaciones límites?

¿Acaso es lícito tratar de convencer, cuando se sabe que hay personas buscando

un cambio violento que puede provocar una Jucha sangrienta, que eso no es

«salvar a España», sino hundirla una vez más en un túnel sin retorno?

Y si aún caben dudas al respecto de la licitud de esas acciones, siempre dentro

—repito; dentro del más exquisito respeto a la Constitución, la actuación real

la noche del 23-F queda fuera de toda cuestión, salvo para mentes retorcidas o

interesadas

Lo que no es en absoluto lícito es el asalto al Congreso de los Diputados con

las armas en la mano, y mucho menos la utilización falaz del nombre de terceros.

Tampoco es lícito en absoluto ampararse más tarde en la obediencia debida

rehuyendo la propia responsabilidad Y mucho menos sacar los tanques a la calle,

hacer un manifiesto, declarar el estado de sitio, con independencia del origen

que se crea que tiene la orden

Eso es un golpe de Estado contra el sistema elegido libremente por los españoles

y no un intento de salvar a España Y eso, un golpe de Estado, es lo que se está

juzgando. O lo que se debe estar juzgando

Un jefe del Ejército me recordaba ayer un artículo de las Reales Ordenanzas que

está siendo olvidado.

Es el número 34. Y dice textualmente «Cuando las órdenes entrañen la ejecución

de actos que manifiestamente sean contraríos a las leyes y usos de la guerra o

constituyan delito, en particular contra la Constitución, ningún militar estará

obligado a obedecerlas, en todo caso asumirá la grave responsabilidad de su

acción u omisión »

 

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