Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
 Pequeños relatos. 
 La puerta cerrada     
 
 ABC.    20/03/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC/5

Pequeños relatos

La puerta cerrada

El Gobierno ha declarado paladinamente que el Gobierno anterior no sabía nada

del golpe militar, y según ha asegurado el periodista Oneto, el anterior

ministro de Defensa, señor Rodríguez Sahagún, había evitado cuatro. Es decir,

que el golpe militar del que no se enteró, fue precisamente el que se produjo.

Esto es de aurora boreal o de equnocio austral Pero el ministra de Defensa

actual, señor Oliart, se vio en la obligación de informar al Parlamento del

sucedido en aquellos días históricos del 23 y 24 de febrero, que es un hecho

democrático normal; pero por eso que se llama

«la segundad del Estado» y el respeto a las instituciones judiciales, se decide

hacer la información a puerta cerrada. Esto es normal, y, por supuesto,

constitucional.

Los periodistas se enfadan, porque eso es su obligación, y el país acepta

quedarse otra vez en Babia, porque el país, o el pueblo soberano, solamente

interviene en las convocatorias electorales y en sus políticos ha depositado su

confianza, su seguridad y su esperanza.

Pero los políticos —los señores diputados— son incapaces de guardar un secreto

porque la política es un morbo, y una libido, y una desazón, y allí se fueron,

parece que en número de medio centenar, con grabadoras.

Algunas eran europeas, visibles, y otras eran invisibles y hasta japonesas. El

caso es que, perversamente, eróticamente, a escondidas, grabaron la información-

del ministro de Defensa, y en lugar de gozar luego con ella en casa, con unos

amigos o archivarla para los libros de Memorias, algunosseñores diputados se

fueron corriendo a los periódicos y se las ofrecieron

Y los periódicos —naturalmente— publicaron el informe, excepto uno que está

temeroso de que le apliquen la ley de Defensa de la Constitución antes de ser

aprobada.

El espectáculo dice bien claramente con qué gentes nos estamos jugando los

cuartos.

Aquellos que no hubieran estado de acuerdo en la reunión a puerta cerrada lo que

únicamente, y decentemente, tenían que haber hecho es no asistir. Pero hacerlo y

divulgarlo dice la estatura de, los autores

Estos métodos son impropios de un país como el nuestro. Nuestra degradación

contemporánea no tiene otros responsables que nosotros

Luego ha resultado que «el informe Oliart» no es nada del otro jueves Más o

menos estaba distribuido en las informaciones de los periódicos, y sólo

representaba un texto ordenado.

Ni ha esclarecido los orígenes, la naturaleza y la extensión del golpe; ni ha

delatado propósitos de organización en el supuesto de su triunfo, ni ha hecho un

análisis de situación sobre la situación actual de las Fuerzas Armadas, haciendo

exclusión de las personalidades militares implicadas en su fracaso.

Habrá que suponerse el estado de ánimo del poder judicial militar después de

esta ocurrente indiscreción del Parlamento

Nuestro país está alcanzando cotas inverosímiles de burla. En ocasiones pasó por

mi imaginación la idea razonadora —y por ello utópica— de que productos

literarios como Ramón Gómez de la Serna, o Valle Inclán, o Jardiel Poncela, y

los humoristas Mingóte, Máximo o Martínmorales, o ese gran pintor de náff que es

Blasco, eran solamente imaginarios como resultado expresivo de la imaginación.

Pero no era así

Ellos conocían el país mejor que los sociólogos o los filósofos. Ahora hasta

amenaza con irse a los

Estados Unidos ese crítico brillante que es Amando de Miguel, porque lo que ve

es superior a su propio análisis exacerbado.

El resumen es éste. No se entera ni el Parlamento, ni el Gobierno, del golpe

militar (Azaña conoció los dos antes, el de agosto y el de julio).

Los meten los militares debajo de los bancos. V un día se disponen a saberlo en

secreto ¡Y nos enteramos todos!—Emilio ROMERO.

 

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