Autor: Navarro Valls, Joaquín. 
   Italia: Un desprecio matizado     
 
 ABC.    08/03/1981.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Italia: Un desprecio matizado

ROMA (Joaquín Navarro, corresponsal) Por tres veces la televisión italiana

repitió las escenas del 23 por la noche en ei Palacio del Congreso español.

La gente estaba atónita Llena de curiosidad. Dudaban de si lo qué estaban viendo

—tricornio, largo bigote, pistola en mano— no era una versión «osee» y

modernista de la ópera «Carmen». Naturalmente, el Partido Comunista italiano

convocó una manifestación frente a la Embajada española en la Piazza di Spagna.

Con poco éxito, por cierto. Luego, la carrera hacia Madrid de los enviados

especiales de todos los periódicos.

Un golpe de Estado en Europa, en 1981, no es para menos.

Lo de Turquía, pase Pero España. Los secretarios poiíticos de los partidos

italianos no durmieron aquella noche Las informaciones eran confusas.

Y ías imágenes de (a televisión poco tranquilizadoras. Pero, ¿qué habría hecho

el Gobierno italiano si el golpe hubiera progresado?

—Depende —responde mi interlocutor. Es un funcionario de ese mismo Gobierno.

—¿Es decir?

—Depende de la solución última del golpe

En síntesis, las posibilidades eran dos que e! golpe hubiera instaurado un

Gobierno —militar o no— con el consenso del Rey, o que el Rey hubiera

desautonzado al Gobierno nacido con el golpe

En el primer caso, no se podría hablar de un cambio de régimen; en e! segundo,

sí. Y la actitud del Gobierno italiano muy probablemente habría sido distinta en

uno y otro caso.

—¿En concreto? —vuelvo a preguntar

—Si el golpe hubiera sido´ incruento y el Rey hubiera aceptado el Gobierno

impuesto, creo que la situación habría sido similar a la que ustedes tuvieron

con el abuelo de Juan Carlos y el general Primo de Rivera

El Gobierno italiano, además de hacer una declaración de solidaridad con el

pueblo español demócrata, quizá habría llamado unos días a Roma a su embajador

según la fórmula «para consultas» y podría considerar la historia como un asunto

interno.

Pero si el Rey hubiera declarado ilegal y anticonstitucional al nuevo Gobierno

militar —incluso abandonando el país, como ai parecer llegó a amenazar—,

entonces el Gobierno italiano hubiera tomado una decisión más grave. Quizá

incluso la congelación de las relaciones diplomáticas durante un tiempo.

Esto al margen de las actitudes particulares de cada partido político italiano.

Un periódico italiano de la izquierda dice que las primeras palabras de Forlaní,

jefe del Gobierno, cuando tuvo noticias del golpe en España, fueron: «Así no

tendremos problemas para el Mercado Común.» El golpe borraba, de un plumazo, la

posibilidad de acceso español a la Comunidad Europea.

Y los campesinos italianos no deberían ya temer a la agricultura española.

Afortunadamente, estamos en el terreno de lo que pudo haber sido y no fue.

 

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