Autor: Carrascal Rodríguez, José María. 
 Eco exterior de un hipotético triunfo golpista. 
 Estados Unidos: Más realismo que lamentos     
 
 ABC.    08/03/1981.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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Estados Unidos: Más realismo que (amentos

NUEVA YORK (José M Carrascal, corresponsal) Arriesgado juego es éste de las

profecías hacia atrás, aparte de que la política no se hace con pretéritos

pluscuamperfectos de subjuntivo, sino con presentes y, todo lo más, con futuros

Pero también es verdad que uno de los juegos más viejos e irresistibles de la

Humanidad es hacer conjeturas sobre el pasado que no pasó. Como éste que nos

propone a los corresponsales la dirección de ABC. ¿Cómo hubiera reaccionado la

Administración Reagan si hubiera triunfado el golpe de Tejero y con quien él

estuviese´

Tenemos cuatro claves para resolver la adivinanza´

• La actitud del secretario de Estado, Haig, mientras el golpe estaba en

progreso, negándose a hacer declaraciones «porque se trata de un asunto interno

español».

• La llamada telefónica del presidente Reagan al Rey Don Juan Carlos, al día

siguiente de la intentona, para felicitarle, y el mensaje que le envió cuatro

días después, en el que aplaude «la valerosa y valiente determinación que mostró

al enfrentarse con el desafío a las instituciones democráticas en España», y le

asegura que «tiene el apoyo de tos Estados Unidos en sus esfuerzos»

• El saludo de felicitación y admiración que Richard Alien, ayudante del

presidente Reagan, transmitió en nombre de éste a Adolfo Suárez durante la cena

que le dio nuestro embajador en Washington.

« La resolución del Congreso USA felicitando al Rey, Gobierno y pueblo de España

por la

«firme adhesión a la democracia manifestada con motivo de la toma del

Parlamento» y reiterando que «el proceso democrático español es una importante

cotribución a los intereses de los Estados Unidos»

Pero todo ésto, no nos engañemos, ocurrió a toro pasado

El verdadero tono de la actitud norteamericana lo dio el secretario de Estado,

Haig, con su «asunto interno español», que sería posiblemente la actitud que

aquí se adoptase de haber triunfado el golpe, como fue la que se adoptó ante el

turco.

Se adapta, además, a la filosofía de la Administración Reagan, que considera la

política de derechos humanos y pureza democrática mantenida por Cárter de

«intervencionista» Aparte de que, si se usaba contra aliados, podría resultar

contraproductiva, como se demostró en Irán y Nicaragua.

No meterse, pues, en sus asuntos «internos», mientras no abandonen el campo

occidental, es la actitud que en el nuevo Departamento de Estado prevalece.

Claro que tampoco podría ignorarse la actitud de los aliados europeos,

posiblemente más condenatoria.

Ni la actitud que adoptasen los golpistas: si eligiesen el camino de la pura

represión y el rompimiento absoluto con todo lo que ha pasado en España durante

los últimos años, Washington no tendría más remedio que poner distancia con

ellos, aunque sólo fuera por mantenerse a tono con los aliados.

Pero si los golpistas anunciasen que sus objetivos eran soto parciales, que

querían únicamente» acabar con el terrorismo y resolver otros problemas urgentes

del país», con la promesa de «restablecer el régimen democrático tan pronto como

las circunstancias lo permitan», es muy posible que el Departamento de Estado de

Álexander Haig se hubiese limitado a «lamentar la interrupción del orden

constitucional en España».

 

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