Entre el colonialismo y el olvido     
 
 Pueblo.    14/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

«ENTRE EL COLONIALISMO Y EL OLVIDO»

Mariano Aguilar Navarro escribe en «Cuadernos para el Diálogo» un interesante artículo sobre la

problemática regional de Canarias. Entre otras cosas, dice:

«Hay países que se han forjado, para bien o para mal, en torno a su situación insular. Hoy existen

regiones que experimentan igual condicionamiento. Una región insular (el fenómeno se nos presenta en

Canarias y Baleares) tiene que ofrecer un regionalismo peculiar, no semejante a regiones continentales,

centrales o fronterizas. En Canarias este insularismo viene hoy acompañado de una psicosis de posible

aislacionismo respecto del Estado español. En esta situación, los males de un suicida centralismo resultan

potencializados en proporciones casi incalculables. El canario vive preocupado por su alejamiento de los

centros de decisión del Estado español, e incluso estima que no juega en relación con él esa solidaridad

interregional que se presume existe entre las otras regiones. El fenómeno es extremadamente preocupante

si lo proyectamos sobre una situación social, económica e incluso demográfica. Los polos que atraen al

canario tienen muy acusadamente la nota de lo marítimo (pesca y navegación, capturas, pero también

instalaciones portuarias), pero también la dimensión del turismo (especialmente internacional Situación

geopolítica y humana que puede constituir el germen de un inédito colonialismo mixto, pues en él pueden

detectarse deformaciones del colonialismo interior y versiones nuevas de un colonialismo clásico. En

Canarias, el problema regional viene acompañado de una situación internacional muy tensa y conflictiva.

El canario tiene la vivencia de que en su actual destino se proyectan conflictos internacionales de gran

relieve. Para las islas, lo que ha sucedido en el Sahara, casi una neurosis. El isleño quiere otear el

horizonte diplomático para vislumbrar las futuras consecuencias del contencioso sahariano, es decir, el

litigio que en superficie enfrenta a los argelinos con los beneficiario del acuerdo de Madrid, pero cuya

trastienda genera el ansia de ver hasta qué grado pueden estar presentes e interesados los supergrandes, y

más específicamente los norteamericanos. Pensar en Canarias es, al mismo tiempo, pensar hoy en

europeo, español y en izquierdas.»

 

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