Autor: Urzaiz, Jaime de. 
   Canarias y las relaciones diplomáticas con Argelia     
 
 Informaciones.    03/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

CANARIAS Y LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS CON ARGELIA

Por Jaime DE URZAIZ

ULTIMAMENTE los medios de información madrileños han descubierto a un curioso personaje llamado

Antonio Cubillo Ferreiro, que actúa desde la capital de Argelia, sin cortapisas y con poderosas ayudas de

aquel Gobierno, como líder del Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago

Canario (M.P.A.I.A.C.) Dicho así, hablar de independencia de las provincias de Santa Cruz de Tenerife y

Las Palmas de Gran Canaria, parece una broma. Pero no lo es, y explicaremos por qué. El archipiélago

canario, geográficamente, se encuentra ligado al continente africano. Sociológica, política, económica y

culturalmente, es más europeo que algunas zonas de la Península Ibérica. El sentimiento popular es

puramente español y nunca hubo brotes ni movimientos de separatismo.

Es cierto que en la época de la conquista del archipiélago por las tropas de los Reyes Católicos, la

población gruanche que habitaba las Islas, fue en gran parte masacrado. Los guanche no eran guerreros, y

sus condiciones para la defensa, mínimas. Eran hombres blancos, altos, rubios y pacíficos. Los que

sobrevivieron se integraron fácilmente con las tropas castellanas invasoras. No pudo crearse un mestizaje

porque ambos pueblos eran de idéntica raza. Los castellanos Llevaron a Canarias la civilización, la

religión y la cultura. Esto ocurría a finales del siglo XV. Con las vicisitudes propias de las épocas que se

sucedieron, y tras superar diversas intentonas de apropiación por parte de los ingleses, y más

recientemente, deseos más o menos descarados de establecer bases militares estratégicas por otras

potencias, Canarias se desarrolla en una mediocridad agrícola con un endémico abandono e indiferencia

por parte del Poder Central. Madrid se acuerda de Canarias para sacar dinero o para enviar desterrados a

políticos o militares molestos o peligrosos. Esta grave ceguera de los poderes centrales del Gobierno y de

la Administración del Estado, ha venido creando un sentimiento doble. De una parte, el convencimiento

de que lo que no hagan los propios canarios, nunca será hecho. De otra, un cierto rechazo al «godo» o

peninsular que, poco identificado con los problemas de la región, transcurre su destino coyuntural con

buenos beneficios en sus pagas primadas por distancia y «penosidad», ocupando los mejores puestos del

Estado, de la Banca, de las sociedades y del comercio.

En su posición africana, üanarias tenía su espalda cubierta por los territorios españoles. Perdidos éstos,

cambia por completo la situación. Las dos provincias canarias adquieren forzosamente la condición de

fronteras. Y de fronteras conflictivas ante las apetencias marroquíes y argelinas, tras las que no podemos

ignorar se mueven los intereses de las dos grandes potencias mundiales enfrentadas.

Esta nueva situación ha sido, en fugaces momentos, captada por el Poder Central, pero los resultados

prácticos se han reducido a la consideración benevolente y paternalista de algún que otro presupuesto

estatal.

Mientras esto sigue ocurriendo hoy, y en las nuevas tónicas del comportamiento de la sociedad española,

el pueblo canario, dejando el aplatana-miento para los chistes y las bromas, muestra una nueva conciencia

y trata de plantear seriamente sus naturales demandas. En la pesca, sigue sin recibir la flota necesaria para

poder competir con las potentes escuadras rusa y japonesa que han colonizado nuestro mar pacíficamente.

A Canarias le queda sólo el beneficio de atender alguno de los servicios de esas flotas. En la industria,

Canarias sigue sin que se la tome en cuenta ni siquiera en una planificación futura. En la agricultura,

sigue sin. la ayuda necesaria para un replanteamiento diversificador de sus cultivos en función de las

actuales circunstancias de los mercados intérnacionales y nacional En materia fiscal, Canarias no goza de

beneficios, que puedan compensar los inconvenientes de la distancia y de la insularidad. En materia

educativa, los centros docentes no ofrecen a la juventud canaria ,las mismas oportunidades para la

elección de carreras u oficios como las que hoy tienen los estudiantes de cualquier otra provincia

española. En el campo laboral, los canarios tienen que competir con una creciente inmigración

clandestina de extranjeros para todas las actividades especialmente la turística—, que además crean una

peligrosa población incontrolada que ha hecho elevar seriamente el índice de delincuencia habitual. A

nada de esto, y a otros muchos problemas más —que no enumero porque este artículo no trata de ser más

que un grito de alarma—, el Poder Central ni sus delegados en Canarias ponen ni tratan de poner las

urgentes y adecuadas soluciones.

Ante esta situación y en parte a causa de ella, surge Argelia y el mencionado Antonio Cubillo.

Argelia tiene un grave contencioso con Marruecos con España. Con Marruecos, porque en su imperativo

deseo de obtener una salida natural hacia el Atlántico, lo encuentra como obstáculo. Con España, porque

la liquidación sorprendente del Sahara eliminó las posibilidades de pactar u obtener esa salida con un

minipaís débil. A los argelinos no les ha quedado otro remedio que emprender la guerra, y ésta, en dos

frentes: el militar, con el Frente Polisario, ignorado increíblemente por el Gobierno español cuando era un

movimiento precoz; el político, con una potente emisora de radio que, a diario, desde Argel, transmite en

onda corta, media y larga, la aparente chascarrillada de Cubillo, y que yo personalmente califico,

técnicamente, como muy hábilmente pensada, estructurada y desarrollada. Su labor de mentalización

sobre el pueblo canario es eficaz. Su audiencia —indisturbada por las. autoridades españolas— crece

constantemente. El pueblo canario de menor cultura, entiende bien el mensaje de Cubillo, realizado en

términos sencillos, reiterativos, hecho en su propio lenguaje callejero. De 11 a 12 horas de la noche (10 a

11 horas canaria), tqdos los días, desde la radio oficial de Argel, se hace una adecuada propaganda

independentista para Canarias. Se denuncian con datos y nombres propios, corrupciones, arbitrariedades,

brutalidades; se dan consignas en clave para los agentes del M.P.A.I.A.C. en las islas, y se dan

instrucciones a la población «guanche» para, que no se asuste si observa movimientos o entrenamientos

de las tropas del Ejército guanche de liberación que lucha contra el «Ejército-colonial español». Se

repiten los números de teléfono de Cubillo en Argel para que, quien quiera, pueda comunicar y dar

información. Es como un gran buzón para denuncias personales, económicas, políticas, que al dia

siguiente saltan a las ondas de la potente emisora que se escucha también perfectamente en Madrid. Como

botón de muestra, doy a continuación sólo tres de las veinte consignas dadas por Cubillo hace tres días

para ser utilizadas en pintadas callejeras: «Al colonialismo sólo se le vence con. la violencia

revolucionaria.» «Las armas se recuperan entre los enemigos.» «Sin lucha armada no se consigue la

independencia.»

Y asi, Cubillo y el M.P.A.I.A.C., han pasado a la acción violenta en su lucha por la independencia de

Canarias: bombas, artefactos, amenazas, robos, etcétera. Esta es la situación en el día de hoy. Y los

canarios nos preguntamos: ¿qué hace el Gobierno? No se entiende cómo se pueden mantener relaciones

diplomáticas plenas con Argelia, si este país permite, alienta y financia, en su propia capital, en su propia

radio, una auténtica campaña militar y psicológica contra la integridad territorial española. No son

admisibles las razones económicas.

No se entiende cómo no se interfiere inmediatamente esa emisora con los medios que haga falta y que

dependen de un organismo que no es ni la Dirección General de Correos y Telecomunicaciones ni la

Dirección General de Radiodifusión y Televisión. No se entiende que los agentes del M.P.A.I.A.C.

circulen y actúen con facilidad en Canarias creando un sentimiento de miedo, indefensión e inseguridad

en la población canaria.

Urge, a mi modo de ver, la intervención del Gobierno en los problemas de Canarias. No admiten demora.

 

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