Autor: Cruz Domínguez, Antonio. 
   Indignación en Canarias por el acuerdo pesquero con Marruecos  :   
 Se estima que pone en peligro el futuro de la industria conservera del archipiélago. 
 ABC.    04/03/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

MADRID, VIERNES 4 DE MARZO DE 1977

ABC

INDIGNACIÓN EN CANARIAS POR EL ACUERDO PESQUERO CON MARRUECOS

Se estima que pone en peligro el futuro de la industria conservera del archipiélago

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 3. (De nuestro corresponsal.) Reacciones de alcance

Insospechado y comentarios de unánime repulsa, estupor e indignación ha provocado en la opinión

pública isleña la noticia del contenido del Acuerdo pesquero hispano-marroqul, cuyo texto integro publica

hoy toda la Prensa.

Dicho Tratado supone la progresiva entrega de pies y manos a un país competidor, quedando hipotecado

el futuro de la pesca en Canarias, ya que, en cinco años, el 50 por 100 de la flota establecida en las islas

deberá ser «marroquizada». comprometiéndose el Gobierno español a prohibir el desarrollo de la

industria conservera de las islas y potenciar la que se establezca en Marruecos, quedando completamente

cerradas las vías de futuro para este sector en la´ región canaria por salvar intereses en empresas mixtas,

ya que, a cambio de casi nada se otorgan todos los instrumentos de desarrollo a los marroquíes y se

niegan a los canarios.

LA REACCIÓN EN LA PRENSA

Con el fin de aue los lectores de esta crónica puedan conocer el alcance de la reacción de esta medida en

la opinión pública isleña, cabe destacar algunos párra-for de los editoriales de los pediódicos de Las

Palmas de Gran Canaria.

«La Provincia», tras referirse a que _Ca-narias ha pedido protagonismo en la última legislación nacional

sobre mar territorial y participación directa en la Conferencia de la" O. N. U. sobre Derecho del Mar, en

peticiones que fueron ignoradas y respondidas con el silencio, dice: «Muy otras habrían de ser las

condiciones de ese Acuerdo pesquero, que perpetúa, por citar un solo ejemplo, la absurda política de

fomentar, con apoyo técnico, exclusividades administrativas y dinero, el desarrollo de sectores

competitivos en países competitivos. Si primero hubimos de pagar el fracaso de I. M. A. P. E. C. y

aguantar luego la ayuda a la hostelería mauritana, se nos ofrece ahora, «orno hecho consumado, la

«marroquización» progresiva y a ritmo acelerado de la pesca canaria, y se nos hurta

un crédito de más de tres mil quinientos millones de pesetas que Canarias viene pidiendo desde hace

muchos años para modernizar su flota, reordenar el sector y asegurar el futuro a una actividad económica

absolutamente imprescindible.»

«El Eco de Canarias» se pregunta : «¿Hasta cuándo los dineros de una España empobrecida van a salir,

cor. tanta alegría, en créditos y_ préstamos a otros países? Importa mucho el tema de la constitución de

sociedades con capital mixto, como el del crédito de un total de 3.525 millones de pesetas convertibles

para financiación de obras de infraestructura, instalaciones portuarias, construcción de barcos y hasta una

escuela náutica, de la que los canarios carecemos suficientemente, y la permanente —hasta lo

sofocante— condición de que cuanto se haga a partir de ahora en las llamadas aguas jurisdiccionales

marroquíes, Un día no lejano nuestras, su mayoría redundará a futuro y estará condicionado a presente a

lo que diga y comparta la nación vecina.»

«Diario de Las Palmas», por su parte, se expresa así: «El Gobierno español hace a Marruecos la promesa

de prohibir el desarrollo de este sector en Canarias y anuncia que está dispuesto a crear, con capital

español, una industria marroquí que haga competencia a la establecida en las islas. ¿Cómo es concebible

esto? Sencillamente, norcvue los intereses defendidos en el Acuerdo no son los Intereses de la población

canaria, ni siquiera los de la población de todo el Estado español, sino los intereses de los más fuertes

armadores establecidos aquí y allí, dispuestos a demostrar, una vez más, que el capital no tiene fronteras,

dispuestos a trasladar sus fábricas y sus intereses a los puertos y a las factorías que se construirán en Safi,

Agadir, Tan-Tan o El Aaiun, y encima con créditos del Estado español.» Además destaca hoy en este

ambiente de malestar ante el anuncio del texto del Convenio pesquero hispano-marroquí, el artículo de

Manuel Bermejo aparecido hoy en «La Provincia» y leído también por los micrófonos de las emisoras

locales, titulado: «El Acuerdo de pesca con Marruecos, un aspecto más de la colonización y marginación

canaria», en el que se dice: «Creo que si algún canario tenia duda sobre lo que significa el serlo dentro del

Estado español, el Acuerdo pesquero hispano marroquí es el I. N. R. I. final que nos demuestra que somos

ciudadanos de segunda categoría, que no contamos para nada en España y que, como tantas veces hemos

dicho, el capital no tiene patria y que si hay. que elegir entre sus intereses (no sabemos qué hay bajo todo

ello) el de los grandes armadores y capitalistas y el del conjunto de un país no importa sacrificar a un

pueblo que, por lo menos, hasta ahora, se sigue llamando español.»

LOS PARTIDOS POLÍTICOS CONTRA EL ACUERDO

Una.vez conocido el texto del Tratado pesquero, han comenzado a pronunciarse representantes de

partidos políticos radicados en Canarias. En este sentido, el representante del «P. S. O. E.» ha condenado

enérgicamente este Acuerdo.

Si en estos últimos días la detención y desarticulación de los miembros del «M. P. A. I, A. C.» había

devuelto el optimismo y la tranquilidad a la población isleña, la noticia de este Acuerdo pesquero, para

unas islas que tienen en la pesca una de sus mayores fuentes de riqueza, ha sido comió un «tiro». Y, para

colmo de males, la persistente sequía se ha visto agudizada estos días últimos con la severidad del

«Siroco», con polvo en suspensión y tiempo de Levante y temperaturas hasta de 29 y SO grados que han

producido destrozos en las futuras cosechas.— Antonio CRUZ DOMÍNGUEZ.

 

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