Canarias, en grave crisis     
 
 Ya.    12/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Canarias, en grave crisis

LAS Islas Canarias han entrado en una grave crisis que exige con urgencia remedios eficaces. No se trata,

como en otras ocasiones, de problemas eventuales. Ahora (y según las noticias que nos llegan) el

archipiélago canario está siendo el campo de toda clase de actividades distorsivas, que hallan en la

desilusión por tantas promesas incumplidas el pretexto para fo mentar el desorden y politizar en dirección

cismática los conflictos. Hace falta tomar decisiones lúcidas y enérgicas que atajen el descontento y

eviten la maniobra confusionista de quienes juegan la carta de la catástrofe. El pueblo de las Islas

Canarias mira con ansiedad hacia la Península. Mira y reclama del poder central soluciones y no palabras.

DESDE Argel siembran las ondas radiofónicas, a diario y con machacona insistencia, infundios y

consignas subversivos. España no puede (no debe) seguir cruzándose de brazos ante esa flagrante

conculcación de las normas internacionales. La denominación de Islas Afortunadas Se ha convertido para

muchos isleños en Ironía que les escardece el corazón. Hay falta de trabajo, hay necesidad apremiante de

créditos blandos y a largo plazo para absorber el paro. La crisis se podría aliviar regionalizando el proceso

inversor y movilizando con ese fin los depósitos del ahorro local. Pero la gravedad de la situación exige

que, unificando en forma coordinada todas las iniciativas de los distintos departamentos ministeriales, un

organismo "ad hoc" canalice y controle las inversiones que la economía del archipiélago viene

reclamando angustiadamente. El organismo que postulamos tendría que asesorarse con todo cuidado en

los cabildos de cada una de las Islas, pues no resultarla válido un tratamiento global para todos. Por haber

enfocado globalmente y no singularmente los problemas, han fracasado muchas iniciativas anteriores.

NO basta que el turismo afluya a las Islas. Hay que vitalizar y diversificar su agricultura, activar su

comercio, recapitalizar sus industrías. Las Canarias están superpobladas y ya no pueden sus laboriosas

gentes emigrar a América ni a África. Estos continentes pasan por una fase de descapitalización y

desequilibrio político que los hace inabordables para el trabajador forastero. Y éste es otro factor que

exacerba en el archipiélago la inquietud y suscita desesperanza. Hay mucha zozobra y mucho

desconcierto torturando en estos momentos el alma isleña. De tan crítico estado de espíritu cabe temer

que afloren actitudes que deben ser evitadas de antemano. El Gobierno español está emplazado a

remediar con rapidez y con generosidad los sufrimientos del archipiélago canario, antes que se encone el

tumor y reyiente. El patriotismo que las Islas han probado siempre y el valor espiritual y estratégico que

representan para España merecen sobradamente que el Gobierno acuda en auxilio de ellas sin más

demoras. No dejemos pasar la ocasión de obrar con eficacia si queremos sustraernos a lamentaciones

tardías.

 

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