Huérfano de Carrero     
 
 Diario 16.    10/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Huérfano de Carrero

Carrero fue como mi padre para don Laureano. Atento a sus menores deseos, siempre sabía ofrecerle el

cargo que mejor cuadraba con su santa visión de la vida, de la economía y del desarrollismo político-

social. Era, más que otra cosa, una pura cuestión de mimos. Don Laureano es débil y había que mantener

su tensión a buena altura.

Pero un desgraciado día, el 20 de diciembre de 1973, Carrero, bien ajeno a lo que iba a suceder, asistió a

misa a su iglesia favorita. Después,.., después se cerraba todo un periodo de la historia franquista. Don

Laureano todavía no se ha repuesto. Semanas, meses, años de meditación y recogimiento no han acabado

con su nostalgia. Ahora despachos, boletines oficiales, controles, firmas...

Ahora ha presentado su libro "La larga marcha hacia la Monarquía", batiendo un alto entre tanto cansado

mitin. Ya se sabe que don Laureano prefiere el refectorio al reflector, el pequeño coro al multitudinario

griterío, el púlpito a la tribuna. Compañero de presentación fue don Torcuata Luca de Tena, que

últimamente gusta de sonreír candidamente y aguantar los chaparrones con artilugios albañilescos.

Y allí don Laureano se mostró desnudo —con perdón— de afeites y ayuno de ambages. Con el corazón

en la mano, reconoció su invertido complejo de Edipo —de Electra, dicen los clásicos de la psicología—

y desbordó olores y esencias en la figura de Carrero. Casi con música de tango dijo que "al morir él,

murió el régimen de Franco". Después, dijo, Franco fue una sombra —y no "sobra", como en gloriosa

errada decía "ABC"— de sí mismo hasta el mismísimo día de su muerte.

Tanto amor le pierde y la aguja de marear se le ha atrofiado después de tantos años de no necesitarla.

Quien ahora se alía con Fraga, Silva, Thomas de Carranza, Fernández de la Mora, Licinio, Cruz,,., dice

que con "la muerte de Carrero perdimos todo lo bueno que podíamos conservar, y no hemos podido

acumular ningún otro bien que sustituya lo que entonces perdimos"´. Muy brevemente vamos a citar, a

modo de ejemplo, alguno de esos bienes y males que den Laureano confunde.

En estos años que él odia, han vuelto muchos exiliados que hablas huido de los campos de concentración

o el fusilamiento, promovidos por los hombres que tanto admira: Franco y Carrero. En estos años que él

odia, las cárceles están casi vacías de presos que ellos guardaban es celdas de dos por tres metros. En

estos años que él tanto odia, alguien puede salir a la calle y decir que es socialista sin que la Policía

carrerista se encargue de enmudecerle...

Como cualquiera de los siete magníficos, don Laureano tiene la hipocresía fácil de apuntarse triunfos —

desarrollo económico incluido— y silenciar tiranías y asesinatos.

Y para que nadie dude de su sentir democrático, por su tequila salió la siguiente advertencia a Heribert

Barrera, con varios centenares de personas como testigos asombrados: "Si Alianza Popular llega al Poder

no legalizará a Esquerra de Catalunya." Como Carrero, naturalmente.

 

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