Autor: Espina, Luis. 
   Canarias necesita la independencia eclesiástica  :   
 La inclusión de estas dos diócesis en la provincia eclesiástica de Sevilla resulta hoy antipastoral e insostenible. 
 Vida Nueva.    02/04/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 16. 

CANARIAS NECESITA LA INDEPENDENCIA ECLESIÁSTICA

LA INCLUSIÓN DE ESTAS DOS DIÓCESIS EN LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE SEVILLA

RESULTA HOY ANTIPASTORAL E INSOSTENIBLE

LA IGLESIA DEBERÍA ANTICIPAR UN TESTIMONIO EN ESTE SENTIDO

Desde Islas Canarias, Luis ESPINA

La inclusión de las dos diócesis canarias en la provincia eclesiástica de Sevilla resulta hoy casi del todo

insostenible. No tiene ningún sentido que la pastoral y la organización de la Iglesia de Canarias se rijan de

alguna manera por principios elaborados en Sevilla. No tiene ningún sentido, es insostenible, pero así es

todavía.

ABSURDA DEPENDENCIA

Las siete islas del Archipiélago Canario están divididas en dos diócesis, coincidentes con las dos

provincias civiles. La "Diócesis de Canarias", fundada en 1404, comprende las islas de Gran Canaria,

Lanzarote y Fuerteventura (620.566 habitantes, 234 sacerdotes seculares, 81 religiosos). La "Diócesis de

San Cristóbal de La Laguna", creada en 1818, abarca las islas de Tenerife, La Palma, Hierro y Gomera

(587.000 habitantes, 140 sacerdotes seculares, 99 religiosos).

El Archipiélago Canario se encuentra a más de 1.100 kilómetros de las costas más cercanas de la

península. La lejanía, además, no es sólo geográfica. Hay que confesar perogrullescamente que el vivir en

una isla "aisla".

La problemática de Canarias no tiene nada que ver con la andaluza. La etnia, la historia, el clima, la

propia geografía y las circunstancias actuales de Canarias configuran una situación humano - social -

cultural - económico -política de personales y muy acusadas características.

La vida eclesiástica no debería hacer abstracción de su mundo circundante. La vinculación de las dos

diócesis canarias a una "provincia" en la que están Sevilla, Córdoba, Cádiz, Huelva y Badajoz sólo se

podría mantener con desprecio a los datos que ofrece la vida. Es una dependencia absurda, que no debería

continuar.

¿COMO HACERLO?

La dificultad para realizar la desvinculación de estas dos diócesis, paradójicamente, se puede presentar en

las mismas Islas Canarias. Quizá si no se ha realizado ya esta separación haya sido por no saber cómo

hacerlo.

La rivalidad entre las dos provincias existe, aunque los más inteligentes la desprecian. Ninguna de las dos

provincias quiere depender en nada de la otra. Constituir aquí una archidiócesis dentro de los esquemas

clásicos, con sede localizada en una ciudad concreta, tal vez haría nacer "tolidomídicamente" a la nueva

"provincia" eclesiástica. La diócesis más antigua es con mucho la de Las Palmas, constituida en el siglo

XV con cobertura regional. La diócesis de Santa Cruz de Tenerife se desgajó de la aún llamada "Diócesis

de Canarias" sólo en el siglo pasado. Esta situación, aún no del todo digerida, llevó no hace muchos años

a las autoridades civiles de Tenerife ante el Nuncio Dadaglio a solicitar que se cambiase el

nombre de "Diócesis de Canarias" por el más modesto de "Diócesis de Las Palmas". Las dependencias

mutuas crean aquí, como en otras regiones españolas, muy sensibles irascibilidades.

Los obispos, además, son sólo dos, Infantes Florido (Las Palmas) y Franco Gascón (Santa Cruz de

Tenerife). La colaboración actual entre los dos apenas si existe. La bipolaridad no es menor en lo

eclesiástico que en otros aspectos de la vida isleña. Conjuntamente, no parece probable que los dos

obispos vayan a luchar por esta causa.

NADIE DUDA

Nadie duda, sin embargo, que la situación actual no es conveniente. Los propios obispos serán los más

convencidos de que le convendría a Canarias una alternativa diferente.

Existen, además, soluciones posibles. Podrían crearse diócesis sufragáneas en las islas de Lanzarote y La

Palma, destruyendo así de alguna manera la bipolaridad entre las dos capitales. Podría incluso

establecerse un sistema rotativo en la cabeza, semejante a los que preconizan las iniciativas políticas

regionalistas. Podría, desde luego, perseguirse una auténtica pastoral de conjunto regional, consciente de

las peculiaridades diferenciadores de todo el Archipiélago.

En su última visita "ad limína", fueron los propios obispos de la "provincia de Sevilla" los que solicitaron

al Papa la desvinculación de esta "provincia" de Badajoz por una parte y de Canarias por otra. El

Cardenal Bueno Monreal expuso, en su discurso ante Pablo VI, las razones para esta separación. Hay que

notar, sin embargo, que ni el Obispo de Tenerife ni el de Badajoz participaron en esta visita "ad limina",

por haberse sumado a la de los obispos de las "provincias" de Burgos y Zaragoza...

Es lástima que este tema sea tan puramente intraeclesiástico que la opinión pública más generalizada no

se haya siquiera preocupado de él. Existen, es cierto, problemas más urgentes que éste, tan administrativo,

de la independencia de Sevilla de las dos diócesis Canarias. La Iglesia, con todo, podía acelerar cuanto

antes este gesto, que tal vez dentro de poco, haya que realizar inevitablemente.

 

< Volver