Autor: Blanco Vila, Luis. 
 Siete islas con trece islotes (III). 
 Urge una desgravación fiscal y créditos especiales     
 
 Ya.    14/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

SIETE ISLAS CON TRECE ISLOTES (III)

URGE UNA DESGRAVACION FISCAL Y CRÉDITOS ESPECIALES

Un proyecto generoso para poner en pie la economía de las islas • La escasa rentabilidad actual apenas

alcanza para cubrir el nivel de endeudamiento • La ayuda del juego despenalizado

LOS alemanes volcaron en el llamado "boom" turístico de las Canarias máa de 14.000 millones de

pesetas, Inversión rentable que se tradujo en nuevos servicios que, a BU vez, atrajeron al campo del

turismo una mano de obra tradiciónalmente campesina. Los nórdicos—los suecos especialmente—

pusieron otros cuantos miles de millones.

La operación resultó magnífica para los bancos que operan en las islas. Tantos ellos como las restantes

instituciones de crédito, de acuerdo con «us fines específicos, convirtieron en dinero ban-cario—es decir,

en créditos y títulos—esta masa de dinero, y, justo ee reconocerlo, gran parte de él fue a parar a manos de

los modestos empresarios isleños, los cuales, siguiendo las consignas del momento—industrialización y

turismo—, ee endeudaron hasta el cuello. En un esfuerzo loable y esperanzador unieron eus ahorros a los

créditos para colaborar en la gran, tarea de hacer de las Canarias el paraíso1 turístico del mundo.

LA CAÍDA

LA gran crisis cayó sobre Canarias y sobre ellos como un tornado que todo lo arrasa. La ocupación de

camas ee quedó en un 36 por 100. Fue la bancarrota. Las cuentas de pesetas convertibles ee centralizaron,

sin intereses, en el Banco de España, y la ley de Régimen Económico Fiscal fue, una vez más, letra

muerta. Nadie ayudó a loa empresarios canarios en su quiebra.

Las deudas, sin embargo, están ahí. Ahora ee pretende quo las respalde mediante la superposición de

garantías hipotecarias; ahora, cuando su« inversiones no producen beneficios; los intereses de demora se

han duplicado con respecto a las fechas en que se concedieron los créditos; los ejecutivos caen

implacables eobre empresas que. desde hace años, no producen rentabilidad.

Esta es la situación de la mayor parte de los empresarios canarios, sin que la ley haya tenido operatividad

alguna y eln que la llamada "Carta económica" de Barrera de Irlmo (de 1974), que no era otra cosa que la

reactivación de la citada ley, se haya llevado a la práctica.

NECESIDAD DE UNA MORATORIA

EN esta situación, lo que Canarias necesita no es un trato diferente, sino simplemente preferencial. Esta es

la tesis que sostienen casi todos aquellos que, con voluntad y eln prejuicios, han estudiado el tema.

Y lo primero que urge es una moratoria fiscal generosa. No se puede tributar "como los demás" cuando la

situación es, desgraciadamente, muy distinta.

Un reciente estudio sobre un "régimen financiero especial para Canarias" destacaría los siguientes puntos.

Como justificación de esa necesidad tenemos: el más grave problema de la empresa privada canaria (el

eector público no está desasistido) es eu descapitalización. Esta falta de recursos propios se comprende

por las crisis agrícolas cíclicas, por la falta de materias primas, por la falta de fuentes de energía, por la

falta de actividad artesana y de actividad industrial, por el crecimiento demográfico ya señalado, por el

endeudamiento crónico, que obedece a la falta de capitales propios, y por la crisis espectacular del

turismo en los últimos años.

La autofinanciación no parece posible, pues los rendimientos de las empresas apenas llegan—de hecho no

llegan—para absorber la carga financiera derivada de su endeudamiento. Las aportaciones externas no

llegan, y el lo hacen en nada remedian la situación, pues loe beneficios se transfieren fuera del

archipiélago.

UN PROYECTO GENEROSO

SOLO una generosidad—que no es limosna—por , parte de la Administración Central, unida a un envío

urgente de una buena masa de dinero, puede evitar el hundimiento definitivo. Esta generosidad vendría

dispuesta en los siguientes puntos:

Aumentar los beneficios de las empresas mediante medidas tales como

1. Desgravación fiscal directa, total y definitiva, del impuesto de sociedades, a los beneficios obtenidos,

que deberán eer dedicados, al menos durante diez años, a la autofinanciación de la empresa.

2. Concesión, por parte de la banca oficial, de créditos a interés reducido a las empresas privadas. Mejor

aún, créditos con amortización indefinida, con abono sólo del interés y sin amortización mientras la

empresa cumpla sus fines empresariales, o créditos amortizablcs por una sola vez a un plazo de

veinticinco a treinta años.

Naturalmente, en cualquiera de las fórmulas las exigencias de garantías tendrán que ser muy flexibles y

generosas.

TAMBIÉN LAS INSTITUCIONES PRIVADAS DE CRÉDITO

ESTE proyecto acude también a las instituciones privadas de créditos, bancos y cajas de ahorros. Según

los autores, cumplidos los coeficientes de inversión obligatoria—que para las cajas de ahorros de

Canarias debieran bajar del 40 por 100 al 20—, tantos éstas como los bancos deberían invertir el resto de

recursos ajenos en préstamos, créditos ó promoción de empresas, exclusivamente en Canarias.

Excepcionalment, los bancos y cajas de ahorros establecidos en Canarias podrían admitir depósitos en-

pesetas convertibles; que serán retribuidas en forma análoga a las imposiciones de pesetas interiores, y de

cuyos importes podrán disponer para su operatividad sólo en Canarias.

Si se produjera un exceso de liquidez en el sistema banco-cajae, sería absorbido por el Banco de España

mediante la emisión de cédulas de inversión .o bonos de caja, exclusivos en Canarias, con lo que se

financiaría, de paso, la línea de crédito especial de la banca oficial.

Por último, la despenalización del juego puede significar en Canarias un aliciente nada desdeñable. La

recuperación turística y el magnifico nivel de servicios puede hacer del juego una fuente de ingresos

sustanciosa. Sería deseable, por eso,-que la imposición no fuera tan grande como la prevista, en otras

latitudes nacionales.

INICIATIVA ESPAÑOLA

TODO esto, que parece de auténtico privilegio, 1 es una pura necesidad. Hay que reparar la incuria de

muchos años. Pero hay que hacerlo con dispositivos propios, nacionales, evitando que se produzca un

nuevo y decepcionante "boom" que camufle y deje en pañales la posible recuperación de las empresas. La

iniciativa tiene que ser nuestra, es decir, de los propios canarios, para lo cual hay que darles medios, y

medios urgentes.

Luis BLANCO VILA

(Enviado especial)

 

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