Autor: Padrón, Gonzalo. 
 Informe Arriba. 
 Canarias en la encrucijada     
 
 Arriba.    06/05/1977.  Página: 22-23. Páginas: 2. Párrafos: 46. 

Canarias en la encrucijada

Cañarías, y especialmente las dos, grandes islas (en tamaño y densidad de población) Gran Canaria y

Tenerife, nunca fueron en este siglo las privilegiadas porcíones de paraíso a que hace referencia la

publicidad turística. Agricultura costosísima y artesana], escasez de agua que alcanzó cotas increíbles en

varias décadas, necesidad de gran cantidad de importaciones peninsulares, de artículos de consumo diario,

emigración de mano de obra y de capital, eicasa o nula reinversión y otros problemas no menos graves

han sido vivencias cotidianas de la población canaria. No obstante, los «parches del turismo y un

estrambótico concepto de «puerto franco han permitido que los problemas se mantuvieren en un plano

secundario, sin convertirse en auténtico-motivo de tendones sociales.

IB acuerdo pesquero con (Marrueco;;, la úrtíma espina ILa descolonización det Sahara disparó fos,

problemas

De la inmigración africana a lasf emisJonéSi de Cubillo

Esperanzador año turístico y difícil situación agrícola agravada por la sequía

ia economía cataría depende totalmente de las importaciones} peninsulares

Búsqueda desesperada de la reinversión y del des-arrolto industrial

El círculo vicioso del acuerdo

Antes de que se firmara el acuerdo tripartito ios canarios pedían garantías, a lo que les respondía que estas

garantías se contendrían en el pacto. Ahora se contesta que tales garantías no se pueden conceder por

cuanto existen unos acuerdos firmados.

Los aliñadores canarios, en cualquier caso, no dejan de señalar que la única cita al archipiélago en este

acuerdo supone la congelación de la industria conservera canaria. Tampoco olvidan que nuestro país

acepta la concesión de créditos a Rabat para la modernización de sus puertos y flota pesquera, los mismos

que durante años ha solí citado la flote pesquera canaria para su modernización.

B acuerdo tripartito, en efecto, olvidó muchas circunstancias, Incluidas las geográficas y estratégicas,

hasta el punto que la simple extensión a 200 muías marinas de las aguas marroquíes supondría que «meo

y media de las siete islas principales del archipié-lago canario quedarían dentro de la soberanía alauita.

Naturalmente, la Administración tiene argumentos para replicar, especialmente que las pes querías

importantes en el banco saha-rianose hallan dentro del límite de las doce millas, lo que hace

absolutamente necesario conduir un acuerdo pesquero tras producirse la cesión de soberanía a Marruecos.

Para la Administración, «I acuerdo no es «mato», por cuanto permite la continuidad en la captura de

cefalópodos (pero mediante fórmula de empresas mixtas), el mantenimiento de las pesquerías artesanaies

en todas sus modalidades {aunque con cuotas limitadas a 25 mil toneladas para el arrastre de fresco y otra

cantidad Igual para la pesca de cerco y otras artes) y la consecución de uta «nota anual de SO mil

toneladas de sardina.

Las limitaciones

Los industriales canarios, por su par. te, entienden que esta último copo equivale a la limitación de hecho

de la industria conservera canaria, que m los últimos años ha hecho frente a unas capturas medias anuales

de 90 mu toneladas. Pero lo peor «s que recuerdan con desagrado sus peticiones, Iniciadas hace varios

anos, de un crédito extraordinario de 3.500 millones de pesetas para modernizar su flote pesquera,

reorganizar el sector y asegurar mínimamente el futuro de una actividad económica necesaria para el

archipiélago. Y mientras to recuerdan, no puede dejar de proporcionarles un regusto amargo la clausula

de dicho acuerdo pesquero por la que el Gobierno español concede un crédito a Marruecos de 1525

millones de pesetas para la financiación de obras de infraestructura, instalaciones portuarias, construcción

de barcos e instalación dé una escuela náutica, inexistente en Canarias.

Todo ello, sin contar con la creación de sociedades mixtas, los acuerdos de asistencia técnica y los más de

150 pesqueros apresados desde la entrada «n vigor, el 13 de mayo de 1969. del tratado de Fez,

antecedente Inmediato de ios nuevos acuerdos.

Consecuencias de ia descolonización

A los problemas de mano de obra y vivienda ya existentes se unieron los derivados de este «reentrée».

Durante el año 1974, en la provincia gran-canaria se construyeron 11.429 viviendas, siendo sólo superada

en él conjunto nacional por Aneante, Barcelona, Madrid, Malaga, Sevilla Valencia y Vizcaya, pero un

gran número de ellas nan sido dedicadas a apartamentos tu* rfsticos. Además las cifras de crecimiento de

población son brutales, rebasándose en este año los 650.000

habitantes, tanto en una como en otra provincias canarias. El coeficiente de natalidad era del 21,25 por

1.000 en «1 año 1975. frente al 18.64 por 1.000 del total nacional. Sólo tres provincias superaban a Las

Palmas en natalidad en dkbo año: Cádiz, Sevilla y Murcia, por este orden. En cuanto ai coeficiente de

mortalidad, la provincia grancanarta tiene el más bajo de todo el país (5,45 por 1.000).

Este sobrecrecimiento fue parcial-meste absorbido en épocas pasadas mediante la emigración americana,

que tenía y aún tiene en Venezuela su destino favorito. Pero las cifras migratorias han descendido,

afortunadamente, hasta cantidades casi inapreciables. Así, en el año 1975, y pese a que alcanzara el

primer puesto por provincias en ia emigración transoceánica, sólo 916 tinerfeños salieron hacia Hispano-

america.

Las indemnizaciones a los residentes en e] Sabara han constituido, en un buen número de casos, otro

escándalo y las conversaciones respecto a «Has, tanto a nivel de terraza de café como de reunión política,

señalan personas que ban conseguido baste 120 millones de pesetas.

S segundo pasó ha sido ia instalación en Canarias de importantes contingentes de saharauis y marroquíes.

Los primeros, tanto por la instalación de negocios como por la huida política (miembros o simpatizantes

del movimiento de resistencia Polisario) y ios segundos en un proceso de colonización creciente, aunque

todavía pequeño. Naturalmente, este penetración no se limite a estos niveles folklóricos, y en las últimas

semanas se ha rumoreado incluso la compra por parte de capital marroquí de acciones de la empresa

editora de los periódicos «La Provincia- y «El Diario de Las Palmas», que junto con «El Eco de

Canarias» constituyen ia Prensa diaria de la provincia oriental del archipiélago.

La llegada de marroquíes a las Islas no es alarmante por su número, puesto que en 1975 (antes de la

descolonización) ya vivían en la provincia de Las Palmas 8.938 extranjeros y otros 9.795 en la de

Tenerife, pero la dependencia económica ya es otro cantar.

Agricultura y servicios

Junto a la pesca, con todas sus de-rivacknes industriales, la actividad económica canaria ae «entra

fundamentalmente en 1a agricultura y en tos servicios, especialmente a partir del desarrollo turístico de

tos años sesenta.

mcmso de fa inversión directe en la industria turística habría mucho que hablar, pues las dos provincias

can» rías, pese a tos calificativos de «afortunadas», «paradisíacas e «Ideales para el turismo* sólo

contaban el ( de enero de 1976 con 245 (Las Pateas) y 196 (Tenerife) establecimientos hoteleros, lo que

les colocaba en séptima y décima posiciones en el mapa turístico nacional. En cuanto al numero de

plazas, Las Palmas aún está en peor situación (lo que denote cierta antigüedad en las instalaciones

hoteleras), con ima novena posición en el total español, al aportar 28287 plazas. Este déficit se compensa

con la proliferación de ios «apartamentos turísticos», especialidad del ramo en la que ia provincia de Las

Palmas acapara el doble fiderazgo nacional, con 15.752 apartamentos y 47.717 plazas (siempre a

principios de 1976). Estas cifras ya Indican ei tipo de inversión deseada: rentabilidad rápida, explotación

multidirec-ctonal y escasa creación de puestos de li abajo, que resulte de la comparación

apartamentoshoteles.

Una difícil y maltratada agricultura

De las 406.500 hectáreas de superficie de ta provincia grancanaria, sólo 7&500 estaban labradas en e!

ejercicio 74-7SL Ciento cincuenta y ocho mil setecientas hectáreas de cultivo estaban en régimen de no

labranza y 172300 eran básicamente improductivas.JBjé-gimen de distribución de estas tierras es

básicamente minifundista, pues de 97.038 parcelas, 53.445 tenían una ex-tensión inferior a la media

hectárea, 19.084 estaban entre 0,5 y 1 hectárea y 18.270 se hallaban comprendidas entre una y cinco

hectáreas.

Junto a este minifundi, la casi nula capitalización y la escasez de maquinaria, el ptobtema riitufamf ntal

del agro canario es el agua. De esas 75500 hectáreas labradas en la temporada 74-75 sote 16X43 eran de

regadfo en la provincia de las Palmas, que además detentaba» e! triste «record» de ser la provincia

española con menor ¡mper-«cié forestal arbolada: 13368 hectáreas. B metió cubico de agua para regar se

ha pagado, no hace mocho, hasta 35 pesetas y el tradicional y vergonzoso negocio de los pozos empieza

incluso a ser impo&ftbfe, porque los manantiales se secan ante la ausencia ca* si total de lluvias, que en

las islas orientales (Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote) adquiere proporciones increíbles. Baste

decir que durante tos once primeros meses de 1975 el observatorio de Gando registró una predpl· tatíón

media de 45,3 milímetros cúbicos por metro ´cuadrado y en el perfo-do enero-agosto del mismo año se

registraron {0,6 milímetros por metro cuadrado.

La producción platanera, que junto con te de tomate, han constituido tra-dtckmalmente las dos conminas

de la agricultura canaria (ademas de los derivados del tabaco) y los dos grandes mercados en Europa,

espera con ansiedad la Integración de España en la Comunidad Económica Europea.

Dependencia peninsular

Las cifras manejadas en anteriores capitulas, que mostraban lo precario de te economía canaria, se pueden

resumir en la dependencia que el archt piélaoo mantiene con respecto & la península: en 1975 las Islas

Canarias Importaron de la península 51.237 millones de pesetas, mientras exportaban sote 2Tmil

millones. Q saMo claramen-te negativo arroja partidas auténticamente curiosas, por cuanto se oponen a la

imagen tradicional del contrabando: el archipiélago importó de la península casi dos mil millones en

bebidas alcohólicas y dos mu seiscientos en maquillas y aparatos eléctricos.

En lo que a exportaciones canarias al resto de España se refiere, la partida más importante coi responde a

aceites y otros productos de destilación del petróleo, con unos once mu seiscientos matones, escoltada por

la del tabaco elaborado, que supera los chico mil malones. Incluso en estas exportaciones se refleja lo

aleatorio de la economía canaria, con la «guerra» a brazo partido mantenida por los industriales

tabaqueros canarios con ese extraño monopolio llamado Tabacalera S. A^ que siempre ha considerado

que las Islas Canarias no son parte de España. La contmgerrtactón, la imposibilidad de sustituir marcas, el

desarrollo de marcas propias aún a coste de una menor calidad o de un precio más alto para el

consumidor, la fijación de unos precios mínimos pese a la voluntad de los´fabricantes de abaratar, son

botones de muestra de la política seguida por Tabacalera respecto a Canarias. Sólo a comienzo de este

mes, y dentro del deterioro de la situación socioeconómica del archipiélago, ha aceptado el Ministerio de

Hacienda las peticiones de los tabaqueros canarios: aumento del 10 por 100 en la contingentación (¿quién

es responsable de que aún no se hubiera aplicado, pese a aprobarlo un Consejo de Ministros en el mes da

diciembre último?), uasvase de marcas y cupos y subvención a tes fabricantes de cigarros puros por la

competencia de fa Importación cubana.

En cuanto a la exportación de gasolinas, refinadas en Tenerife, se envían a la península remesas por valor

de once mi* molones* de* pesetas* pero los^ crudos son comprados en el mercado extranjero, con una

inversión anual del orden de los 40 mil millones, io que equivale a «n endeudamiento exterior por parce

oei arcmpieiago.

Con estas perspectivas, no es de extrañar que la vida sea terriblemente cara en Canarias, hasta unos

niveles que sitúan a ambas capitales insulares en el primer lugar de la lista de ciudades españolas. En el

año 75, en efecto, el malee medio ponderado del conjunto urbano español era del 192,2 por 100 (tomando

como base 1968 = 100), y en ese año Las Palmas alcanza el «tope negro» nacional, con un 2053 por 100

de índice de coste de vida, escoltada por Santa Cruz de Tenerife (203¿).

Desarrollo y reinversáón

Uno de los caballos de batalla de Tos economistas y políticos canarios ha sido, desde hace largo tiempo,

la necesidad de reinversión en el archipiélago del dinero que éste produce. No faltaba tazón para hablar

asi, pues si el ahorro privado —a través de la Con-rederactóff de Cafas—ha crecida «re» total del

territorio nacional en casi un 100 por 100, de 1966 a 1975. por k> que a número de imponentes «e refiere

(2&577J690 frente a 14486.117). en el mismo período de tiempo las Gafas1 dtt* Ahorro do te provindv

gnm» canaria han pasado de 117.094 impositores a 431.120 y la tinerfefía ha ex-peritucfitftCaO un

cfccimlftQto slmiloï1 (de 1O&231 a. 334.141). Por Ib que. se rcfiorc w tote| de tes imposiciones, wi

Us Palma* se pasó de 1.589 millones en el año 66 a 14-600 en et 75. con perecido crecimiento en las tolas

occidentales.

Este deseo de capitalización regional se ha visto finalmente plasmado en el nacimiento, tras cBficH y

lenta gestación, de SODiCAN (Sociedad para el Desarrollo Industrial de Canarias), que cuenta con un

capital inicial de mil millones de pesetas y en la que el Instituto Nacional de Industria posee el 51 por

100, distribuyéndose el 49 por 100 restante entre la Cafa insular de Ahorros de Gran Canaria, la Caja

General de Ahorros de Tenerife, el Banco Exterior de España. la Caja de Ahorros de La Palma y la Caja

Rural de Tenerife. Según lo afirmado por el titular de Industria, señor Pérez de Brido, la labor de

SODICAN será fundamentalmente «la de apoyar a la iniciativa privada; asi está escrito en sus estatutos

debido a su participación minoritaria en las empresas en las que intervenga».

Sólo una acción enérgica e inmediata, por parte de la JUhnlnistración, puede enderezar el entuerto

socioeconómico canario y sólo cabe esperar que SODICAN sea el primer paso de esta acción.

Muy explícita es la moción aprobada por el Ayuntamiento de Las Palmas, en la que se enuncian seis

condiciones Indispensables para resolver los problemas del archipiélago. Estos seis puntos definen por si

solos cuáles son los problemas actuales de Canarias y cuáles las soluciones políticas que sos habitantes

soBcnan?.

1 .• Sottchar del Gobfemo de la Nación la denuncia del Acuerdo Tripartí-to ite HiUK&´iCi» ctetfas tas

circtimtJHtcus qoe precedieron y rodearan al mismo, por no garaMtízar los derecnos tradicio-Rates

pesqueros de Canarias en el banco canario-sahariano.

2.* Establecimiento de una política iiitemacfonal de equilibrio en esta área geográfica y de desarrollo y

cooperación con Marruecos y todas las demás naciones afectadas, preservando los tradicionales derechos

pesqueros canarios y regulando, para so conservación, la explotación del banco pesquero.

3.* Decretar la fijación del perimé-trico archipiélago de Canarias y esta* Mecmuento, a partir del mismo,

de la zona del mar territorial y de zona económica exclusiva de doscientas millas, así como fijación de fa

mediana con las costas de Marruecos y del Sahara. Todo ello de acuerdo con las cenehisfo-nes del

Simposio de Derecho Marítimo Internacional recientemente´ celebrado en nuestras islas. Solicitar créditos

pesqueros para renovar la flota cañarte.

4." Petición de medidas urgentes y decididas del Gobierno español cerca del Gobierno argelino para coi

lar drásticamente la campana de radio y actividades del ñamado «Movimiento para la Independencia de

Canarias», que se desarrollan desde su territorio sobre nuestras Islas Canarias.

5.* Petición y estudio de un proyra-ma de reactivación económica del ar-chiplélago. con base

fwidamentahnente en el desarrollo de nuevas fuentes de energía que solventen las graves carencias, en

especial de agua para abasto y para h agricultora, cuya falta puede ser dramática, al menos en Gran

Canaria, en el presente año 1977. v redacción urgente de un esquema director de ordenación territorial

para el desarrollo conjunto y armónico de todo el archipiélago canario.

Todo ello con medidas de sequridad y de orden que restablezcan el clima de seguridad v de convivencia

pacífica en nuestras islas.

6.* Establecimiento de una política de control a la inmigración que desde países extranjeros,

ptfcitíuamcnte africanos, viene invadiendo nuestras islas y que, además de gravar suya excesiva

demografía, vienen a crear gravísimos problemas de drogas, delincuencia, violencia y otros males hasta

hace unos pocos años desconocidos en este archipiélago Canario.

Ante todos estos, problemas, la anunciada visita de! Presidente Suárez puede ser un auténtico alivio, pero

siempre que traiga en su cartera algo más que palabras.

Gómalo PADRÓN

Viernes 6 mayo 1977

 

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