Autor: Rodríguez y Rodríguez de Acuña, Fernando. 
 Cuarenta años de miopía política y económica. 
 Madrid empuja a Canarias hacia el separatismo     
 
 Diario 16.    23/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Madrid empuja a Canarias hacia el separatismo

Fernando Rodríguez y Rodríguez de Acuña

En el pueblo canario ha existido desde tiempos inmemoriables cierto recelo de todo aquello que procedía

de la metrópoli. Esta desconfianza tiene su origen en el tJesconocimiento que siempre ha .tenido la

Administración de estas islas y que se ha traducido frecuentemente en un dictar normas inadecuadas; en

el haber sido privados del Juego de la Administración Central a las fuerzas vivas canarias; en las

apetencias económicas de algunos grupos muy vinculados a la metrópoli; en el desconocimiento y

apetencias económicas de ciertos gobernantes enviados al archipiélago.

En la actualidad, este resquemor K ha puesto en primera línea como consecuencia del problema

económico y de seguridad creado por la cesión del Sahara y también por Ja dura crisis económica qué se

sufre, de la Que se culpa a la Administración por no haberla evitado. (La base de esta crisis se encuentra

en la falta de proyección en los estudios turísticos y en el no haberse abordado nunca los problemas del

campo.)

Estos hechos han originado que una parte importante de la población que se sigue sintiendo muy española

y que no está vinculada a los grupos minoritarios extremistas arremeta en contra de la Administración

Central, ya que ésta se encuentra muy lejos, sino hacia los "peninsulares"´ que allí trabajan enarbolando

una divisa que podríamos traducir en Canarias para los canarios. Sin embargo, en un número casi

absoluto fie puede decir que estos emigrantes no ostentan la propiedad de los bienes de producción, pero

sí son los que compiten en los reducidos puestos de trabajo que dan las islas.

Por el contrario, los alemanes, ingleses, indios, etcétera, ostentan, si nos referimos a las dos primeras

fuentes de riqueza inigualables y todos en común sustraen los beneficios fuera de las islas. No obstante,

contra estos que ejercen la especulación, la competen c i a desleal, no existe hostilidad porque en un

número elevado de los casos suelen pagar salarios más elevados debido a que sus negocios irregulares se

lo permiten.

Con respecto a estos dos puntos, existe una contradicción de la que el pueblo no es consciente, y nos

preguntamos por qué las fuerzas vivas canarias no han puesto el dedo en la llaga. El caso es muy sencillo

y se reduce a la falta de representación política del pueblo y a que la "tecnocracia" capaz de detectar

múltiples irregularidades se ha desanimado como consecuencia de ser mal oída o no oída. Hasta el

momento el sistema administrativo centralista sólo ha hecho concesiones deseen tralizadoras por la base,

lo que dio origen á que los dictámenes emitidos por estos conocedores ò técnicos en las diferentes

materias al ser integrados en una política general llegaron muy tamizados y hasta en algunos casos,

variadas las intensidades de los problemas. Las desilusiones con respecto a la efectividad y a la acogida

.de los múltiples papeles pedidos por Madrid han ido provocando que estos técnicos se fueran retirando

del juego y no quisieran saber nada de estos asuntos.

El problema canario se ha deteriorado demasiado en todos los órdenes, llegándose a trastocar, como

hemos visto,, hasta el estado socio-psicológico, lo que no es fácil de resolver sólo por la presente

democracia, teniéndose que ganar antes que nada la confianza del pueblo, o, lo que es lo mismo, limpiar

la imagen deteriorada a través de los siglos de un Madrid inoperante. De no ser así, es muy posible que se

cree con mayor intensidad un enfrenta-miento, y ahora entre las fuerzas políticas canarias elegidas

representativamente y la Administración Central, ya que si éstas son consecuentes con el pueblo que las

eligió, han de ser portadores de un sentir.

 

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