Canarias: demasiado ruido     
 
 Diario 16.    07/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Canarias: Demasiado ruido

Las bombas terroristas, el clamor con que habitualmente el grupo minoritario compensa su falta de

audiencia, causaron estragos esta semana en Canarias. Simultáneamente, algunos jefes de Estado

africanos de los reunidos en Gabón para la conferencia número 29 de la Organización para la Unidad

Africana (OUA) se permitieron, a partir de este hecho, desear una "pronta independencia para el

archipiélago".

El MPAIAC, que se atribuye atentados reales, incendios fortuitos, y explosiones accidentales de

bombonas de gas, reivindicó nuevamente la paternidad del atentado. En Argel, desde donde planea la

acción universal de sus "huestes" —como el profesor Nenio de Julio Verne, pero sin submarino ni

órgano—Antonio Cubillo declaraba que ésta era de protesta del independentisme canario contra la

negativa del Gobierno de permitir la visita de una comisión investigadora de la OUA a Canarias.

La OUA, tan ajena y désinformada de los. problemas reales del ´archipiélago como lo estamos nosotros,

probablemente, de la afanosa lucha de ellos por acabar con la .dominación racial y colonial en África,

colocando en una balanza "godos" y "guanches", se había inclinado por Cubillo y solicitaba una

investigación antes de concederle en la OUA el carácter de "movimiento de liberación", con lo cual, toda

la organización —en lugar de un solo país— le ayudaría en su gesta libertadora.

Por aquello de que "la voz más alta es la más oída", el MPAIAC, inicialmente Cubillo, Cubillo su cuñada

y un amigo en una .segunda fase, es´hoy realmente una voz no sólo en las instancias africanas, sino en ¡as

Canarias.

En el inicio está, sin ninguna duda, la rebeldía de un abogado canario contra el abandono del archipiélago

por el poder central, la insolución de sus problemas, su conversión en paraíso fiscal para los Adanes y

Evas de la Península,.el súbdesarrollo "subde-sarrollante" de la falta de. inversiones,, de industrias, y de

las confianzas puestas en su carácter de zona franca, y región turística.

Hace años, bajo los 50 grados a la sombra de Bagdad, un sevillano explicaba uña idea, seriamente

discutida con los iraquíes, de crear el "movimiento de liberación del Al.Andalús"..Otra región preterida, y

alguien que para salir de una situación desesperada había imaginado una solución desesperada. Los

andaluces, sin embargo, tienen un mayor sentido del´humor. Aquello era un "espejismo" de desierto, pero

los problemas y los hombres que los padecen siguen ahí.

Hoy la cuestión de Canarias, por su situación geopolítica, trasciende las justas reivindicaciones de

una.región peninsular olvidada y abandonada. ^Es el eslabón más importante, en esa doble dimensión

atlántica y mediterránea de España, de la primera de éstas. Los países africanos del área están

necesariamente interesados en el devenir del archipiélago, y eso es algo que inevitablemente tendrá que

considerar una futura y posible autonomía regional.

El "socialismo mediterráneo" parece haber sido el primero en enfocar el problema desde ese prisma y ya

desde 1976 el profesor-Tierno Galván decía-en la reunión de Barcelona que la estabilidad en la región

requería "relaciones equilibradas entre. España y Marruecos". Hay que añadirle que esas relaciones

equilibradas son también necesarias con Argelia. Con ello no hacemos sino tocar el verdadero fondo del

problema: el Sahara. Una.solución que satisfaga a todos a este respecto parece difícil. Los africanos, que

han convocado para octubre la segunda "cumbre" especial sobre el tema, no están ellos mismos de

acuerdo.

Es imprescindible, sin embargo, demostrar con hechos que ni Sonnendfeldt ni Suslov, que sostienen que

la neutralidad es imposible, se salgan con la suya. El nuevo Gobierno o las nuevas Cortes se habrán de

ocupar necesariamente de las justas reivindicaciones de las regiones. Nuestra política exterior tendrá que

comenzar por deshacer los entuertos de tantos años de arbitrariedad y tener en cuenta que nuestros

vecinos son, .al fin y-al cabo, nuestros vecinos.

 

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