Autor: Míguez, Alberto. 
 Canarias: Las razones del volcán (y V). 
 Los canarios siguen sintiéndose europeos     
 
 Ya.    19/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

CANARIAS: LAS RAZONES DEL VOLCAN (y V)

Los canarios siguen sintiéndose europeos

Psicosis de marroquización en diferentes niveles sociales • Se ha dicho que los marroquíes son una

avanzadilla para debilitar la sociedad canaria • No parece que la presencia de éstos sea un factor de

desestabilización • Sólo la neutralidad estratégica del archipiélago puede garantizar su estabilidad

TENERIFE. (De nuestro enviado especial, Alberto Míguez.)

Como "prolongación de Europa, centinela de África, antesala de América definía poéticamente López

Herrera al archipiélago canario, Los canarios siguen sintiéndose europeos, pese a los coqueteos

"africanistas" de algunas minorías. La navegación aérea y el fin de la emigración ultramarina hicieron que

el archipiélago fuese cada día menos antesala de América. La supuesta vigilancia´ de Canarias sobre el

convulso continente africano está por ver. A los canarios no les gustaría ejercer el oficio de vigia y

centinela. Sólo desean defenderse a sí mismos.

El llamado "problema del Sahara" sirvió al menos para despertar en los habitantes del archipiélago la

"conciencia estratégica". Canarias había vivido durante siglos una existencia idílica en el terreno de las

tensiones, y, pese a que en el pasado se comentaba el proyecto británico de hacerse con el archipiélago

durante la segunda guerra mundial o las ambiciones norteamericanas de instalar una base, el caso es que

todo aquello no pasaba del rumor o del comentario. El polvorín sahariano hizo que los canarios

descubrieran su "posición" en las proximidades del continente, desestabilizado definitivamente tras la

guerra de Angola. Lo mismo sucedió tras la "revolución de los claveles" en los archipiélagos de Madeira

y Azores, con la diferencia de que en estas islas lusitanas se habló de secesión cuando los americanos

(jaban por perdida la metrópoli en manos del marxismo.

MARRUECOS Y ARGELIA

Aparentemente al menos, un país apoya a las minorías secesionistas: Argelia. Y las apoya sin

convencimiento estricto, como "valor de cambio", en el conflicto del Sahara. Lógicamente, a ningún

Gobierno español puede gustarle esta injerencia en los asuntos internos, y mucho menos la homologación

de dos problemas totalmente diferentes, como son los del Sahara y Canarias.

Lo que más sorprende a cualquier visitante en el archipiélago es la psicosis de "marroquización" que se

descubre en los diferentes niveles sociales. Una psicosis razonada por algunos ("el archipiélago, ha estado

-siempre a ^merced de la potencia hegemònica atlántica, y hoy Marruecos juega ese papel, aunque como

intermediario, en la zona"), pero que entraña también una buena dosis de irreflexión y dé xenofobia, en la

medida que entraña, al mismo tiempo, la expulsión de "moros" e "indios" (o "godos"), como enemigos

jurados de la economía. insular.

Es, en efecto, sorpréndete que se acuse a Marruecos de intenciones anexionistas con respecto al

archipiélago y se llegue a. asegurar—lo oí más de una vez—que el Rey Hassan "reivindicó en varias

ocasiones" la soberanía da las islas. Difícilmente podría hallarse en las múltiples declaraciones del

Monarca alauita : una referencia de este estilo a Canarias. Ni siquiera en las no siempre razonables

"reivindicaciones" de Allal El Fassi, fundador del Istiqlal, se encuentran exigencias de este estilo, aunque

el ya fallecido líder marroquí creía que el "gran Marruecos" debería abarcar desde el río Muluya al

Senegal.

El "peligro de marroquización", que tanto preocupa aciertos sectores canarios, viene dado por la presencia

de un número, hasta ahora no determinado con exactitud, de ciudadanos marroquíes, sobre todo en la isla

de Gran Canaria. En torno a esta colonia se. han tejido las teorías más originales. Se ha dicho que era la

avanzadilla de una "invasión de intereses" económicos muy importantes, que tenían por misión infiltrarse

en la sociedad canaria para debilitarla. Se dijo también que Hassan pretendía jugar la baza de esta colonia

humana cuando a las reivindicaciones de Ceuta y Melilla les llegara su turno. Se dijo, en fin, que los

marroquíes habían comprado, acciones de emisoras, periódicos y otras empresas para defender su postura

ante la opinión pública isleña, favorable a la lucha del Polisario.

Intenté conocer con relativa exactitud el número de ciudadanos marroquíes que vivía en la isla de Gran

Canaria. Me dijeron que la colonia mág numerosa se:-localizaba en la extensión de Playa del Inglés y

Maspalomas, y me entrevisté con el jefe de la guardia municipal de San Bartolomé de Tirájana, del que

depende la zona. El capitán Lindosa, ex sargento de la legión, me aseguró que sólo veinte ciudadanos

marroquíes," con los papeles en regla, vivían en Maspalomas y Playa del Inglés, pero que él calculaba que

no menos dé seiscientos trabajaban allí ilegal-mente, "sin documentos de identificación ni contratos de

trabajo". Controlan, según Lindosa, todo el comercio de la zona, y cuando se les detiene por indocumen-

tados y son entregados a las autoridades de Las Palmas regresan en libertad al cabo de cuarenta, y ocho

horas.

El cónsul general de Marruecos en Las Palmas, señor Benuna, me ofreció las cifras oficiales de

ciudadanos marroquíes que viven en todo el archipiélago: 548, "Lo que sucede, a veces, es que algunas

personas identifican con un marroquí a toda persona morena o con íasgqs faciales determinados. Puede

haber personas con esos rasgos, e incluso con religión musulmana, que no sean marroquíes, que sean

españoles de Ceuta o Melilla, por ejemplo. En nuestros registros sólo constan 548 personas."

Aunque las cifras del Consulado general pequen de modestas, no parece, sin embargo que hoy por hoy la

presencia marroquí en Canarias constituya un factor de desestabilización ni que la "marroquización"

económica (bazares y comercios al por menor) pueda resultar decisiva.

LA NEUTRALIDAD DESEADA

Más preocupante, en cambio, para la neutralidad canaria parecen los repetidos rumores según los cuales el

Pentágono tiene a punto un plan para instalar una base naval de submarinos "Tridente" (con cohetes

"Poseidón", de cabeza múltiple y trayectoria variable) en Punta de Teño o Playa Tejita (Tenerife), o en la

futura base de Gando. En dicho plan se integraría también una base aérea para aviones B-l (aprobados por

el Pentágono y vetados por Cárter), que podría instalarse en el aeropuerto de Granadilla (sur de Tenerife),

que fue terminado en 1975 y que se halla fuera de servicio misteriosamente, aunque es considerado por

algunos "como el mayor y más moderno del mundo en lo que respecta a resistencia de pesos en pista".

Estos rumores, de los que se hizo recientemente- eco un semanario español, insisten en que Canarias

formaría el tercer vértice de un triángulo estratégico, constituido por las bases de Rota (Cádiz) y Kenitra

(Marruecos). . Si España llegase a entrar en la OTAN se asegura también que Canarias constituiría una

base logística de importancia para la organización de defensa occidental.

"Estas perspectivas preocupan lógicamente en las islçis—advierte Guillermo García Alcalde, ex director

del diario "La Provincia", de Las Palmas—, porque lo que se desea es mantener la neutralidad y conciliar

ésta con la seguridad del archipiélago."

En efecto, cualquier injerencia, cambio de rumbo o decisión exterior que roce los intereses estratégicos,

geopolíticos o económicos de Canarias serviría como factor de desestabilización, en la medida en que la

actual crisis social y la realidad política constituyen un entramado demasiado tenue como para resistir la

presión foránea o el cerrilismo interior.

Los canarios creen que en esta etapa de su historia sólo el logro de la autonomía, la puesta en marcha de

un plan económico de emergencia para el archipiélago y la neutralidad estratégica pueden preservar su

estabilidad y afirmar su patriotismo en «1 seno de la comunidad española.

Fin de la serie.

 

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