Autor: Suárez Cabrera, Carlos. 
 Autonomía Canaria. 
 El derecho a decidir nuestro destino     
 
 Diario 16.    23/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

El derecho a decidir nuestro destino

Carlos Suárez Cabrera

(Abogado laboralista. Primer candidato en las pasadas elecciones de la coalición electoral Pueblo

Canario Unido)

En primer lugar, hemos de decir que con ´carácter coyuntura! ..si. se quiere; pero la cuestión del estatuto

de autonomía ha perdido algo de vigencia. Probablemente será debido a que nuestros políticos

autonomistas se encuentran de vacaciones, en retiros espirituales o que ya no lo necesitan por haber

conseguido sus metas.

-Sin embargo, no debemos descuidarnos, ya que cuando menos lo pensemos nos vamos de nuevo a

encontrar con la ofensiva .de esa alternativa burguesa. De ahí que nos resulte conveniente y necesario,

una vez más, denunciar su carácter de clase,, autiobrero y antipopular, aunque ahora ya desde una

posición completamente distinta, .ya que el proceso no viene marcado por la polémica sobre la autonomía

—sea ésta la de XJCD, AP, PSOE o PCE—, sino por la de independentistas o no de-pendentistas y en la

que nosotros no vamos a caer por más que tengamos las ideas claras, ya que creemos que la cuestión no

se debe centrar en esos términos hasta tanto no queden .perfectamente decantados y situados los intereses

de clase y perfectamente consolidada la conciencia nacional necesaria e imprescindible en tal proceso.

La cuestión debe centrarse, pues, en el derecho que tiene nuestro pueblo a decidir sobre su destino.

Y en tal sentido resulta evidente, en primer lugar que un estatuto de autonomía otorgado por un

Parlamento español no expresa, objetivamente, los intereses y las aspiraciones del pueblo canario, ya que,

esencialmente, serán los diputados peninsulares los que elaborarán la Constitución u otorgarán el estatuto

y, por tanto, ellos los que tendrán en sus manos los destinos de nuestro pueblo.

Puestas asi las cosas, es evidente que la defensa de ese estatuto no es la defensa del derecho, democrático

de jada pueblo a autodeterminarse, como equívocamente se ha querido presentarlo al decirnos que el

mismo-es la materialización de las tareas democráticas en Canarias.

Otra alternativa burguesa

De otra parte, cuando se nos aireaba el famoso estatuto de autonomía se nos decía que de su parte estaban

los políticos realistas, los demócratas conscientes y que en su contra estábamos los izquierdistas, los que

no teníamos claro cuál era el momento de la lucha de clases en Cariarías, etc.

Sin embargo, lo que no se decía es que este tipo de caracterización de la situación política llevaba implí-

cito un intento de sustraer el contenido clasista de las. dos posturas y en el que los de la primera, por más

que la adornaran de banderas rojas y hoces y martillos encargados en la Penínsulajxeran los intereses del

imperialismo, de la oligarquía peninsular y los de la burguesía dependiente canaria. .

Dicho con palabras más claras, ¿por qué ese proyecto autonomista no ofrece medida alguna que se dirija

contra los intereses del imperialismo?

Tampoco contiene medida alguna contra la oligarquía peninsular, y así ella podrá seguir controlando Jos

flujos del capital que salen de las islas. Mediante los mecanismos fiscales, favoreciendo la penetración de

los monopolios peninsulares y controlando por medio de créditos las inversiones en los sectores que más

beneficios le reportan.

Finalmente, tampoco contiene medida alguna contra los intereses de la burguesía dependiente, no pone en

tela de Juicio los beneficios que esta clase parasitaria obtiene del sistema de franquicias y por el cual se

impide la puesta en marcha de una política de industrialización y de desarrollo agrario, etc.

Nueva forma de dominación

Si el proyecto autonomista no afecta a los fundamentos estructurales de los problemas económicos y

sociales de las islas, ¿por qué se nos jresenta como el marco donde todos aquellos serán solucionados?

Porque e1 marco político autonomista es la nueva forma de dominación que la oligarquía peninsular, la

burguesía lependiente y, en última instancia, el imperialismo, han puesto en marcha con el objetivo de

continuar su dominación, en tiempos en que las contradicciones coloniales son .cada día más patentes. Es,

por tanto, 1a utilización de un nuevo ropaje que dando a las masas la impresión de que podremos

gobernarnos, reforzará, en última instancia, los lazos di Pepénela respecto al Estado y al imperialismo.

Colocar al proletariado y a las capas populares detrás de aste proyecto político sólo contribuirá a su

desorientación, a ser arrastrados por un proceso donde la burguesía lleve la hegemonía absoluta y, por

tanto, a facilitar sus intentos antihistóricos de perpetuar su dominación y su explotación.

Demagogia y abandono

Pablo Rodenas (Secretario general del Partido de Unificación Comunista en Canarias)

El gran número de turistas peninsulares que este verano visitan las islas está volviendo a sus lugares de

origen con la sensación no bien definida de que algo pasa en Canarias. El rechazo del "godo" se extiende

más allá de las paredes, flota en el ambiente como el más claro síntoma de que hay mar de fondo. Esta

resistencia, muy distorsionada, se ha .llegado incluso a materializar estos días en algunas agresiones a

soldados por el solo hecho de serlo y proceder de la Península. En .contrapartida, los isleños continuamos

escuchando a nuestros visitantes el sempiterno: "No sé de qué se quejan. ¿De qué iban a comer si no fuera

gracias a nosotros?"

Lo dicho por vía de ejemplo es suficiente para caracterizar la progresiva exasperación de la población

canaria, que avanza paralela al aumento de la demagogia y el abandono con que nos regalan los poderes.

 

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