Autor: Canario, Juan. 
 Por un reportaje publicado en Interviú. 
 Canarias, indignada     
 
 El Alcázar.    26/08/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

Canarias, indignada

Entre cinco y seis mil "guanches", ha afirmado la revista, desaparecieron en la sima de Jinamar

en los primeros días del Alzamiento.

Todos los historiadores, tanto nacionales como extranjeros, señalan la ausencia de incidentes

en las Islas por esas fechas

En los registros efectuados en los pozos de Jinamar con motivo del secuestro y posterior

asesinato del industrial Eufemiano Fuentes, no fue hallado ni un solo resto de seres humanos

Como dato significativo, el reportaje no aporta ni un solo nombre de las personas

supuestamente ejecutadas

Un reportaje aparecido en el número sesenta y seis de la revista "Interviú", acerca de los

sucesos ocurridos en las Canarias en el período 1936-39, ha causado en las Islas una profunda

indignación.

José Luis Morales es el autor de un reciente folleto (que él titula libro), sobre la manoseada

"Sima de Jinamar" en el que nada dice, pues nada puede decir, sobre lo que ahora explica en

ese inaudito y calumnioso reportaje. Su peregrinar por las redacciones de los medios

informativos locales para que se ocuparan de su "librito" —que ha constituido un estrepitoso

fracaso— es bien conocido aquí.

El Sr. Morales, con cuatro chismes escogidos entre personas deseosas de contar "lo que

fuera", ha escrito la "nueva historia" sobre los primeros días del Movimiento en Canarias.

Vamos por el orden cronológico del reportaje. El 16 de julio de 1936, a las tres de la tarde,

muere el gobernador militar de Las Palmas, Amadeo Balmes, víctima de un desgraciado

accidente. Acto seguido, los más destacados miembros del Frente Popular hacen correr la

noticia de que el ilustre militar se había suicidado por desacuerdo con los que intentaban

conspirar para dar un golpe militar. La verdad es que cuando la dolorosa noticia llegó a Tenerife

a conocimiento del general Franco, la contrariedad de éste fue notoria ya que trastocaba los

planes tan escrupulosamente combinados.

El Generalísimo presidió el entierro del gobernador militar de Las Palmas el 17 de julio y una

inmensa multitud acompañó los restos mortales del malogrado e ilustre militar. Al siguiente día,

desde la Comandancia Militar de Las Palmas, Franco se pondría al frente de la Cruzada de

Liberación.

Los "Testigos´

Todo el esqueleto de lo publicado en la ya citada revista se fundamenta en vagas declara-

ciones de dos o tres "líderes" republicanos: Felo Monzón, Juan Rodríguez Doreste y Pedro

Lezcano.

Felo Monzón, socialista de siempre (tiene a su favor el no practicar el moderno deporte del

cambio de chaqueta que tanto ha proliferado), fue —según propia confesión— procesado y

luego puesto en libertad. En plena vorágine de la "dictadura franquista" se le designó director

de la Escuela "Lujan Pérez" en locales construidos por el Ayuntamiento, cargo que continúa

ocupando con indudable acierto. Casualmente cuando más "se han metido" con Felo ha sido

después de la muerte de Franco, teniendo que.pagar algunas multas y sufrir días de detención,

detenciones que, en más de una ocasión, se ha hecho extensiva a uno de sus hijos, también

entusiasta seguidor —honradamente— del socialismo.

Por todo ello, estamos seguros que gran parte de las palabras que el autor del reportaje

atribuye a este pintor no se ajustan a lo que dijo realmente, exceptuando, si acaso, cuando

candorosamente dice: "no sé cómo escapé". Sencillamente, no tuvo que escapar de nadie,

pues al no haber cometido delito grave alguno, quedaba libre como un pájaro. Felo Monzón,

excelente artista y hombre, como hemos dicho, consecuente con sus ideas, ha presentado

durante muchos de los años de la "feroz dictadura" cuantas exposiciones ha tenido a bien

hacer y, como hemos dicho, ha estado siempre al frente de uno de los más prestigiosos centros

culturales de Las Palmas, impartiendo con brillantez sus enseñanzas.

En cuanto a Juan Rodríguez Doreste, también socialista y ex-candidato derrotado en las

elecciones del 15 de junio, estuvo, efectivamente, en un campo de concentración donde se le

trató siempre —según testigos, compañeros suyos—, como es lógico y natural en estas

instalaciones en períodos de guerra, sea en España, Rusia, Inglaterra, Francia, Polonia, etc.,

pero con gran ventaja favorable para España, donde alguno de estos "perseguidos" en campos

de concentración (que aquí no tenían el menor parentesco a los que existían en los países en

lucha en Europa), han llegado a directores generales y hasta titular de algún que otro

Ministerio.

El Sr. Rodríguez Doreste, hombre inteligente, de fácil palabra y emprendedor, pronto se situó

en la "feroz dictadura" y consiguió un excelente puesto profesional que le colocó en magníficas

condiciones económicas. También en la "dictadura" ejerció cargos representativos de

responsabilidad en la Organización Sindical "verticalista", como se dice ahora, y creemos que

llegó a ser vocal nacional en uno de los Sindicatos. Por eso, como hombre inteligente y buena

persona, cuando el sujeto autor del reportaje le hace las preguntas se va por las ramas y

contesta algo que es como no contestar nada: "hablar de los campos de concentración, de la

"sima de Jinamar" y de todas las violencias desencadenadas, y que conste que yo estuve

internado en La Isleta y en Gando, es meterse con los militares y eso no se puede hacer" ¿Qué

tal?

El tercer "testigo" que conforma el trípode que sirve de base a las afirmaciones del autor del

reportaje es Pedro Lezcano. En plena "dictadura franquista", este poeta y propietario de una

industria editorial, librería e imprenta, escribió en un diario unas poesías que se consideraron

insultantes para el Ejército y por ello fue procesado. Esto ocurría a muchos años de distancia

del final de la Cruzada; ni persecuciones ni zarandajas. Hoy, y gracias a la "dictadura", es un

hombre sin preocupaciones económicas.

Lucubraciones

Desmontado el trípode, todo queda en lucubraciones del autor. Pero como ofende no sólo a

honorables familias canarias, sino a los más íntimos sentimientos humanos, la cosa adquiere

enorme gravedad. Afortunadamente, en Las Palmas no hubo más muertes violentas

directamente relacionadas con el hecho del 18 de julio que las de aquellas personas que

violentamente se opusieron al Bando en que se declaraba el estado de guerra. Fueron éstas el

farmacéutico peninsular avecindado en el bello pueblecíto de Agaete, Fernando Egea, y el

diputado comunista Eduardo Suárez Morales; ambos fueron condenados a muerte previo

Consejo de Guerra en el que, como es lógico, tuvieron sus abogados defensores.

Todo lo que se dice, las atrocidades que con una irresponsabilidad increíble se pone en letras

de molde, son cosas de Juzgado de Guardia. El decir que ¡seis mil personas! perdieron la vida

en brutales asesinatos es ya cosa de siquiatra si no fuera porque involucra en estos "sueños" a

dignos militares y autoridades de diverso rango. Por eso no es extraño que el diario "La

Provincia" entre otros, en un acertado comentario sobre la fiebre que ha entrado últimamente a

una serie de revistas, sobre todo las especializadas en frivolidades, con destape masivo, de

hablar de Canarias tergiversando siempre la realidad de las islas, cogiendo el rábano por las

hojas, diga: "Entre los desenfoques y los desajustes que hemos contemplado últimamente,

figuran los de un reportaje bien reciente publicado en "Interviú" en el que se dice que ENTRE

CINCO Y SEIS MIL "GUANCHES", desaparecieron por la sima de Jinamar. ¡Ahí queda eso!"

Tanto la llamada "sima de Jinamar", un montículo cerca de la capital grancanaria, así como

TODOS LOS POZOS que este individuo reseña en su reportaje, fueron auscultados,

registrados en sus entrañas una y otra vez por expertos en el descenso a tales profundidades y

con equipo adecuado, cuando fue asesinado Eufemiano Fuentes Díaz, también calumniado en

este reportaje. En ninguno de los exhaustivos descensos y minuciosos registros se encontró NI

UN SOLO RESTO DE SERES HUMANOS. Sólo se recogieron en el fondo de las tantas veces

mencionada sima de Jinamar esqueletos de animales, en especial de perros y cabras que, al

no dudarlo, fueron víctimas de la curiosidad al asomarse a su boca.

Ni un solo nombre

Y vamos ahora con las personas, con los "criminales", detractores o cómplices que se

mencionan en el reportaje. El obispo Antonio Pildain Zapiain, con quien tuvimos la satisfacción

de compartir muchas horas, podría catalogarse ahora como "obispo conservador". Las

afirmaciones que hace en el reportaje se caen por su base sólo con decir que Monseñor Pildain

no faltó nunca a los actos conmemorativos del "29 de octubre", fecha fundacional de la

Falange, en el que se leía el testamento de José Antonio, la "oración de los Caídos" de

Sánchez Mazas y se cantaba el "Cara al sol". Si la imagen vale más que mil palabras, la que

acompaña esta crónica es bien significativa.

Con respecto a Ricardo Hernández Suárez, que el autor del reportaje nos presenta como un

vulgar asesino, estaba ausente de Las Palmas, pues se había casado a poco de iniciarse el

Movimiento Nacional y marchó a Marsella para hacerse cargo de los negocios de su padre,

donde permaneció cuatro años, es decir, después de finalizado el Movimiento. Los actos que el

autor del reportaje atribuye a Hernández Suárez y a otros falangistas son hijos, por tanto, de

una imaginación calenturienta.

Como dató bien significativo, digamos que el autor del funesto reportaje no menciona NI UN

SOLO NOMBRE de ese amplio abanico de seis mil "GUANCHES" (?) asesinados en la "sima",

¡con lo fácil que sería! Que tome ejemplo de los nombres de los casi once mil asesinados en

Paracuellos, de los miles que murieron en las checas, barcos-prisión, pozos de Monjuit, barcos

de guerra, cuartel de la Montaña y un impresionante etc.

A Matías Vega se le acusa del "terrible delito" de pertenecer a la "Auditoría de Guerra" y de

paso se le lanza una serie de diatribas sobre sus actividades editoriales y financieras.

A Eufemiano Fuentes, que como otros miles de jóvenes canarios marchó a poco de iniciarse el

Movimiento en la primera Bandera de Falange —luego seguirían otras—, se le sitúa nada

menos que como jefe de la imaginaria "Brigada del Amanecer" que tan famosa se estaba

haciendo en aquellos momentos en Madrid. Luego una serie de nombres como el comandante

García Izurriaga, uno de los Mauricios (¿tío o padre del candidato a las Cortes por el Partido

Comunista?), a Diego Cambrelleng —que era un alma de Dios—, tío de uno de los actuales

senadores, según hace notar con mala uva, y una larga lista en la que sé mezclan

"republicanos" como Camilo Martinóti, diputado radical; Gerardo Frade, un tal Hidalgo, Alfredo

Ribas, Juan Bonny y Julio Naranjo, la mayoría ¡qué casualidad! ya fallecidos. Son tan

degradantes, tan criminales los cargos que se hacen contra tales personas que no ha

extrañado aquí las noticias de que han empezado a moverse los abogados de los ofendidos

para exigir la reparación adecuada.

Juan CANARIO

EL ALCÁZAR

 

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