Autor: C. (El Eco de Canarias). 
 Antonio Cabrera Perera. 
 Cuando de bibliotecas se trata, escribir en Canarias es morir  :   
 Hace falta que en cada barriada haya una, para atender a todos. 
 El Eco de Canarias.    02/10/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

ANTONIO CABRERA PERERA

"Cuando de bibliotecas se trata, escribir en Canarias es morir"

HACE FALTA QUE EN CADA BARRIADA HAYA UNA, PARA ATENDER A TODOS"

"La Biblioteca Pública Insular cuenta con 53.504 volúmenes"

871.363 lectores en los diez años de su existencia

1.231.133 lecturas se han producido en el último año

No es analfabeto solamente el que no sabe leer, sino el que no procura resolver su promoción cultural su

deseo de saber

"Se pueden abrir Escuelas, multiplicar los Institutos, crear más Centros Superiores, e incluso aspirar a una

Universidad, pero mientras se siga olvidando al libro, mientras se considere un lujo la creación de

bibliotecas y se desestime la importancia y la necesidad de formar y acrecentar el número de

bibliotecarios y documentalistas, sin duda que habrán decrecido las cifras estadísticas de nuestros

analfabetos, posiblemente habremos escolarizado a toda nuestra población infantil, nos deslumbraremos

con las cifras de jóvenes que ´hayan irrumpido en la Enseñanza Media y nos alegraremos —¿cómo no?—

de tener un recinto para nuestros jóvenes con aspiraciones universitarias; pero con ello no habremos

avanzado ni un paso en favor de nuestra cultura, no habremos erradicado el analfabetismo, porque, en el

fondo, no habremos hecho otra cosa que convertir a nuestros analfabetos a secas en analfabetos ilustrados,

a lo más en analfabetos titulados. No es analfabeto, simplemente, el que no sabe leer ni escribir: cualquier

persona de mediana inteligencia puede vencer esta deficiencia en unas cuantas semanas. Para mí es

analfabeta la persona que no siente y procura resolver la necesidad de su promoción cultural que no siente

curiosidad por el descubrimiento de la ¡verdad, o aquella que no responde a la frase aristotélica de que

"todos los .hombrea tienen por naturaleza el deseo de saber". Y el único medio de formación permanente

a! alcance dé todos es el libro".

Coincidiendo, tanto, con la última frase del anterior texto, habíamos acudido a escuchar a don Antonio

Cabrera Perera, catedrático de Literatura, director del Centro Coordinador de Bibliotecas y director de la

Biblioteca Pública Insular. Lo que se adelanta formará parte de su parecer en el "VII Curso sobre

Técnicas de Archivos, Bibliotecas y Documentación" que se sigue en la Universidad Internacional "Pérez

Galdós", y de ahí nos interesaba arçancar para acceder a un análisis de nuestra estructura

bibliotoconómica. Si estamos, y debemos estar, en un momento de revisión de planteamientos culturales,

de postulados políticos en torno a la cultura, el libro —el Libro— pieza fundamental, debe estar en la

mano de la población, deben analizarse las fórmulas de promoción del libro y de facilitación de su lectura,

máxime cuando las economías ¡privadas y familiares se restringen. El pueblo culto requiere su lectura y la

encrucijada ahí está. Dar al libro es un servicio. En el Ministerio de Cultura acaba de crearse una

Dirección General del Libro y Bibliotecas y vamos a conocer, en el piano provincial, 1o que tenemos y lo

que podría hacerse. El párrafo de atención ya está.

—Muchas veces he oído decir que él español no está maduro, pero lo que pasa es que, por desgana, con

harta frecuencia, el español, sobre todo el español medio de las barriadas, esa masa obrera española —y al

hablar aquí de españoles me vengo refiriendo a nuestro pueblo canario—, integrada por jóvenes, mayores

y ancianos, no tienen en sus zonas de residencia otros medios de experimentación, o de adquisición de

cultura, que las tabernas y las esquinas de las calles, porque lo? ´barrios carecen, en su mayoría, de centros

culturales, de esos auténticos medios de difusión de la cultura que (han de ser las bibliotecas.

—Puesto que hablamos de bibliotecas, ¿no tenemos la Biblioteca Publica Insular?

—Soy testigo de casos muy singulares. Hay, en efecto. lec*or"s admirables de nuestra Biblioteca Pública,

algunos procedentes del extremo de la -ciudad y otros de" alguno de los pueblos de la provincia. Pero es

un porcentaje mínimo. La generalidad no frecuenta, pese a nuestros estímulos, pese a nuestra

propaganda, la Biblioteca; si aparece en ella no permanece, ni seguirá asistiendo, ni la sentirá suya,

además. E: precisó llevar la Biblioteca a los barrios, ponerla a las puertas de las casas, que todos los

lectores se sientan identificados con ella, encuentren «n ella un medio de convivencia y se habrá andado

el principal camino.

—Hablamos del bibliobús. Ya no se ve el bibliobús. ¿Qué ha sido del bibliobús?

—El bibliobús cumple una función muy importante como apoyatura y complemento de las bibliotecas

públicas. Su servicio era de gran significación. ¡Pero desde abril último ha tenido que suspenderse

digamos que por razones económicas.

Pedimos al señor Cabrera Perera, para adelantarnos una referencia numeraria de los resultados de la

¡política de biblioteca- en la provincia de Las Palmas, algunos datos estadísticos. Las cifras que en esta

hora de la entrevista nos ofrece son verdaderamente satisfactorias.

—Hace diez años que fue creada la Biblioteca Pública Insular y cuenta actualmente con 53.504

volúmenes, 76 revistas y 376 discos. En cuanto al número de lectores, se han servido de sus fondos

871.363 lectores en los diez, de los cuales 597.861 son varonas y 273.502 son hembras. Asimismo, de ese

total, 678.506 son mayores de 14 años, y 192.857 son menores de tal edad. Por otra parte, a lo largo del

último año se han producido 1.331.133 lecturas, de las que unas 400.000 corresponden a préstamos de

libros a domicilio. Reducido a menor, que viene consignando una cifra de 300 a 400 lectores diarios de la

Biblioteca, de los que unos 100 aproximadamente lo son de lectura domiciliaria. Eti cuanta al patrimonio

de la Biblioteca Publica Insular está señalado en 30 millones de pesetas.

—¿Podríamos hacer Un censo de la. Bibliotecas existentes en la provincia de Las Palmas?

—En primer lugar se sitúa la Biblioteca Pública Insular, de carácter estatal Asimismo tenemos las

Bibliotecas Públicas de las Corporaciones locales, cual la de la Casa de ´Colón y la de Ha Casa

Museo "Pérez Galdós". Después tenemos las Bibliotecas (Públicas privadas, en cuya tipología

incluiremos la del Museo Canario, el Gabinete Literario, la del Instituto Canario de Estudios Económicos

y la del Centro de investigación Económico Social, Una Biblioteca eclesiástica: la del Seminario

Conciliar de Canarias. Las Bibliotecas Escolares, como la de -los Institutos "Pérez Galdós", "Isabel de

spaña", la de la Escuela Universitaria del Profesorado de EGB, y las de los demás Centros Superiores de

Las Palmas. También dispone de un apartado las Bibliotecas dependientes del Centro Coordinador de

Bibliotecas, unas con carácter de Bibliotecas Públicas Municipales en Las Palmas, Agaete, Agüimes,

Arucas, Gáldar, Guía, Moya, San Nicolás, Tejeda, Telde, Haría, Arrecife, Puerto del Rosario, Tetir, Gran

Tarajal), y otras como Agencias de Lectura (Argumeguín, Artenara, Caide-ros, Cueva Grande, Degollada,

Juncalillo, Montaña Cardones, Tazacorte. Santa Coloma de Lanzarote, Antigua, Betancurla, Corralejo,

Oliva, Pájara y Tuineje. Finalmente podríamos hablar de las bibliotecas particulares e» el total sentido del

término, pero que no se estima oportuno citar. Hay algunas ciertamente interesantes, pero su mención

también entraría en otro sector que puede y debe ser analizado en nuestro ámbito insular: el del consumo,

por adquisición, del libro. Lo que se compra y por qué.

—¿Ese esquema, o planteamiento, es suficiente?

—El tema debo advertir que ha sido muy debatido y que «sá experimentado. ¿Cómo deben estructurarse

las Bibliotecas? ¿Quiénes, a nivel colectivo, deben asumir la guarda y responsabilidad de las Bibliotecas?

Yo he dicho, a nivel provincial, pero también vale a ffiás amplios niveles, que cuando hay Bibliotecas por

wie-dio, o de Bibliotecas se trata, escribir en ¡Canarias es morir. El tema se hace político. En recientes

declaraciones del comisario nacional de Bibliotecas recogidas por la Agencia Cifra decía que "España

sólo se ha ocupado de las bibliotecas en períodos revolucionarios, pero más como ac.j titutl d*

propaganda política que cómo función seria y necesaria.

Ahora, por ejemplo, que se avecinan tiempos de descentralización administrativa y de autonomía política,

las Asociaciones de Vecinos están reclamando bibliotecas, como antes querían tener bibliotecas en la

Sección Femenina, el Frente de Juventudes y la parroquia. Y esto es un disparate. Lo que hace falta es

que ien cada barriada haya una gran biblioteca para atender a todos. Y este planteamiento, que es de

carácter técnico y basado en razones sociales y de economía del litro, pienso que podrá ser tainado en

cuenta por la actual Dirección General de Libros y Bibliotecas, del Ministerio de Cultura, de cuyas

perspectivas tengo inmejorables noticias.

—¿Hay en proyecto alguna creación más de bibliotecas en la provincia?

—En trámites de creación están las de Doctoral, San Bartolomé de Tirajana, San Mateo, Santa Brígida,

Santa Lucía, Sardina, Vecindario, Tías, Tinajo, San Bartolomé de Lanzarote, y en cuanto a agencias de

Lectura, Arbejales, La Graciosa, Guatiza, Yaiza, Femes, Casillas del Ángel, Llanos de la Concepción

Morro Jable y Valle de Santa Inés. Por otra parte se piensa en la revitalización de las cinco Bibliotecas

Públicas Municipales de Las Palmas, con carácter de puntos de lectura, a ´´ las que agregaremos la

creación de las de Guanarteme Buenavista-Chumbera1, San Juan, San José, San Cristóbal, San Boque,

San Lorenzo, Tamaraceite, Tenoya, Tafira, Firgas, Ingenio, Carrizal, Mogán, Maspalomas, Valsequillo y

Valleseeo.

—Ciertamente, ¿podemos hablar de Un buen acondicionamiento de nuestras Bibliotecas?

—El apoyo y promoción de Bibliotecas de la Mancomunidad Provincial y del Cabildo Insular de Gran

Canaria es muy inerito-´ria y bueno sería que otras entidades oficiales tuviesen similar conciencia del

caso. De cuanto queda reseñado, a lo que agregaríamos los muchos sacrificios f incomprensiones que tal

labor ha llevado aparejada, es deducible su labor, junto a la que ha realizado la Administración Central.

Ahora bien, no todas las Bibliotecas están a punto del gran, elogio, ni todas se adaptan a la forma que se

aconseja —concretamente, basta ahora, por la F. I. A. B.— para un ente de este carácter. Hay algunas en

que su adscripción a una entidad de muy diverso carácter la condiciona, otras no se hallan ubicadas en la

planta baja, como es lo preceptivo; otras soi} muy oscuras o húmedas, y otras carecen de personal

suficiente y experto, lo que avala los Cursos programados por el Plan Cultural. Pero, no obstante, pe:e a

afectarles alguna de estas limitaciones, ¿cómo no vamos a estar orgullosos, en cambio, de las Bibliotecas

de la Casa de Colón, o de la del Seminarlo Conciliar de ´Canarias, un día vedado a los que cursábamos

Humanidades, o la de la Casa Museo "Pérez Galdós", aún en contra de los anatemas de monseñor

Pildain? Y vaya todo lo anterior agregando que, al mismo tiempo, tenemos Bibliotecas —cítese >Ia de la

Casa Museo "´León y Castillo" de Telde— magníficamente dispuestas y regidas, o la sede actual de la del

Seminario, por citar dos casos de entidades con iniciativa ajena al Centro Coordinador.

—Concluyamos, ¿qué falta a nuestras Bibliotecas y qué es preciso hacer aún?

—No soy pesimista. Pero la experiencia y la norma en ´la labor de Bibliotecas nos indican que tampoco

basta con tener unas notables colecciones de libros bien asentados. Muchas bibliotecas han perecido por

la carencia de conservación, por la falta de un personal formado específicamente y que atienda

suficientemente al lector. El gran problema de las Bibliotecas íes su permanencia, su continuidad vital, su

uso. Y, naturalmente, disponer de la dotación que el gran mercado del libro impone. Pero este es, tam-

bién, otro tema:

—¿Qué nombres tienen un reo en la ¡historia de las Bibliotecas canarias?

Hay nombres de muy buen recuerdo, como ya pasan otros al anecdotario. En oficio que obrará en el

Gobierno Civil figura aquel anatema del ya citado monseñor Pildain que decía: "Todos los que sean

responsables de que en la citada Casa Museo "Pérez Galdós" se retengan los libros del mismo autor a

que hemos hecho referencia; pecan mortalmente", Pero, aparte, los amigos de las Bibliotecas canarias

recordarán al doctor Chil, a quien s« debe la institución del Museo Canario y donde se cuenta con

riquísimos archivos históricos y la más completa hemeroteca del Archipiélago; a don Leopoldo Matos,

del que fueron donados a su muerte y para Gran Canaria un centenar escaso de sus libros, sellados con un

texto que decía "Biblioteca Pública de Las Palmas", o dolí Antonio Ballesteros y Mercedes Gaibrois,

cuya biblioteca colombina apareció en el inicio de la que es hoy la ´muy notable de la Casa de Colón. En

realidad, tendríamos que citar muchos nombres, conscientes de que en Las . Palmas s¿ ha tenido, y ha

venido teniéndose, una loable conciencia de la importancia del libro y de la Biblioteca en la cultura de su

población. Pensemos que los problemas existentes son, ante todo, de dinámica y, sobre todo, de la

dinámica del ente "Biblioteca" y de sus lectores.

—Una frase, para terminar.

—El lema que está a la puerta de la Biblioteca Pública Insular: "El hallazgo afortunado de uri libro puede

cambiar el destino de un hombre".

(Fotos Luis Troya)

 

< Volver