Autor: Fernaud, Pedro. 
   La cuestión canaria /5     
 
 El País.    21/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

TRIBUNA LIBRE

La cuestión canaria /y 5

PEDRO FERNAUD

La gran incógnita que ha de afrontar Canarias es la de sus relaciones con África, de la que dista poco más

de cien kilómetros, frente a los 2.000 de la Península Ibérica. Los nacionalistas independientes de Cubillo

afirman que los guanches, que eran los pobladores del archipiélago cuando llegaron los conquistadores

castellanos, eran de origen africano. Esta es una afirmación petulante, incierta científicamente y

manipulada políticamente. A mí me daría lo mismo que fuera cierta, porque soy de los que creen que el

hombre es historia y no mera naturaleza, y pienso que una interpretación racista, zoologista de la aventura

humana es un error científico y moral. Pero es que, además, la tesis eubillista dista muchísimo de estar

avalada por los científicos que se han ocupado del tema canario.

Geológicamente Canarias nunca estuvo unida al continente africano. Puede parecer extraño, dada nuestra

cercanía a África, pero es la estricta realidad científica. Desde el punto de vista étnico hay que puntualizar

que los guanches eran de la estirpe Cro-Magnon, procedentes del sur de Francia, donde estaba establecida

desde los primeros tiempos cuaternarios. Luego hubieron de emigrar, a causa de los cambios de clima, en

diferentes direcciones. Una de estas vías emigratorias pasó por Italia y el norte de África, desde donde

parece probable—según los datos científicos disponibles— que llegaran al archipiélago canario. El hecho

científicamente cierto es que ningún pueblo racialmente çfricano ha habitado las Islas Canarias.

Igual que me parece frivolo hablar de la estirpe africana de los canarios, sí me parece importante plantear

en sus justos términos la relación entre el actual hombre canario y los primitivos pobladores guanches de

las islas. La posición del canario respecto a los guanches no ha estado hasta ahora presidida por la debida

objetividad. Ha oscilado entre una infravaloración del pasado prehistórico-prehispánico de las islas y una

hiperbólica idealización de las realidades guanches, que se inició con algunos historiadores canarios del

siglo XVIH, con Viera y Clavijo al frente, imbuidos de las teorías «rousseaunianas» del «buen salvaje».

Esta última tendencia se prolongó durante el romanticismo en la Escuela de La Laguna. Hoy ya parece

perfilarse entre los historiadores canarios una actitud decidida en la búsqueda de un estudio científico y

solvente del pasado guanche. ¡Qué duda cabe que el pasado guanche es una realidad con la que debemos

contar los canarios! Lo que es un disparate científico´y moral es que los canarios nos consideremos

guanches oprimidos por el godo. El canario actual es el resultado histórico de una serie de pueblos que

han pasado por las islas. No sólo los guanches del Cro-Magnon. También los castellanos de la conquista y

los andaluces, lusitanos y extremeños que los acompañaron; y las otras etnias peninsulares que allí se

establecieron; y también los europeos de diferentes orígenes que se han ido asentando en las islas atraídos

por sus florecientes rutas comerciales. Todo canario responsable se niega a una arbitraria mutilación de su

vasta herencia histórica. Esa herencia histórica es lo que se designa por canarie-dad, término que algunos

tergiversan arbitrariamente.

Proximidad africana

Las consideraciones que anteceden tratan de demostrar que la africanidad de Canarias dista de ser algo

obvio, como pretenden los del MPAIAC, Pero subsiste el hecho de la proximidad geográfica de las islas

al continente africano. No se puede ignoraren la hora presente la realidad geográfica, económica y

geoestratégica que-significan las islas frente a las costas de África.

Hasta ahora nuestros contactos con África han sido puramente defensivos,1 negativos. Esto no puede

suceder de ahora en adelante. Pienso que Canarias tiene, en estos momentos, una clara función africana

también. El archipiélago puede y debe constituirse en factor de estabilidad y prosperidad de la zona

africana que le circunda. Pienso en este sentido que la colaboración afro-canaria podrá funcionar en la

medida que nuestro archipiélago presente ante sus vecinos un modelo,de desarrollo político, económico y

social válido, que haga que Canarias sea respetada por sus realizaciones y no considerada como objeto de

posible chantaje.como, en alguna medida,: está aconteciendo ahora. Desde esta perspectiva, Canarias ha

de escapar a toda costa de que en su territorio se instalen b, ases "extranjeras, que romperan de raíz

cualquier tipo de relación equilibrada con sus vecinos africanos, Las islas se encuentran en una de las

zonas calientes del tablero mundial, en que las dos superpoténcias están ansiosas de meter baza a la

menor oportunidad. Hay que ser ciego para no comprender los intereses de unos y otros —por razones,

claro,.antagónicas— en desestabilizar las Canarias. De todos es conocido el interés soviético por África,

una parte del mundo de la que han estado ausentes hasta hace bien poco. Tampoco es un secreto para

nadie la apetencia norteamericana de instalar bases aeronavales en el archipiélago. Si se quiere que

Canarias sea un factor de estabilidad en la zona, las únicas tropas que deben permanecer sobre nuestro

suelo son las propias.

Autonomía

Canarias se encuentra frente a un grave reto interno y externo. El panorama actual del archipiélago es

bastante deprimente: atraso económico, injusticia social, dependencia estructural del exterior peninsular y

extranjero, analfabetismo y una presión demográfica insoportable. Por otra parte, desde el exterior hay

intentos ciertos de desestabilización de las islas. Para responder adecuadamente a. este reto histórico es

preciso un cambio innovador de las estructuras canarias. Y este cambio innovador ha de partir de los

propios canarios, que han de responsabilizarse a fondo dé su destino futuro.

En Canarias Hay unanimidad en que elmarco necesario para la recuperación de Canarias pasa por un

Estatuto de Autonomía. En eso sé está y, al parecer, el Gobierrió ha comprendido por fin que la

autonomía para Canarias es una exigencia vital. En su reciente visita al archipiélago el ministro de las

Regiones prometió formalmente: «Informaré al Gobierno de los deseos preau-tonómicos de Canarias.» La

gente en Canarias ha comprendido perfectamente que el paso hacia la autonomía conlleva necesariamente

un escalón previo de preautonomía.

Hay un riesgo que se corre en las islas y sobre el que posiblemente los políticos canarios no hayan puesto

suficientemente en guardia a la población insular. Y es la tendencia irresponsable de grandes sectores de

la población a considerar la autonomía como una panacea que, sin más, va a resolver todos los problemas

de las islas/Los canarios hemos de comprender que la autonomía no es más que el marco para un

planteamiento correcto de esos problemas. Que sepamos que cuando tengamos la autonomía, ya no valdrá

echarle la culpa a Madrid cuando las cosas no marchen bien. La autonomía significa que los canarios

habrán de responsabilizarse de su autogobierno.

 

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