Autor: Moreno, Amado. 
   Escenas de dolor e indignación en el entierro del estudiante canario     
 
 Informaciones.    14/12/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Escenas de dolor e indignación en el entierro del estudiante canario

Por Amado MORENO

LAS PALMAS, 14.

Ami hijo no lo mataron, ¡lo asesinaron!», nos dijo en la tarde de ayer, visiblemente excitado y

emocionado, ahogado por los sollozos, don Ezequiel Fernández, padre del joven, estudiante, que resultó

muerto por disparos de la Guardia Civil el pasado lunes en la Universidad de La Laguna. El padre de la

víctima formuló la acusación, al tiempo que contemplaba, con lágrimas en los ojos, cómo era apeado del

coche funerario (estacionado frente a su domicilio de la calle de Triana) el féretro que había traído de

Tenerife los restos mortales de su hijo. Eran las tres y quince de la tarde.

La lluvia, que no cesó de caer a lo largo del día, arreció con más intensidad en aquellos momentos,

obligando durante unos minutos a demorar la operación de subir el féretro a la primera planta del edificio,

donde, habría de quedar instalada la capilla ardiente, hasta las cinco de la tarde, en que se efectuó el

sepelio.

Los padres del infortunado joven habían viajado de madrugada a Tenerife para recoger el cuerpo de su

hijo y enterrarlo en Las Palmas, su lugar de residencia. Al parecer, era propósito de las autoridades que

quedara definitivamente en el cementerio de La Laguna, a fin de evitar incidentes mayores y

manifestaciones multitudinarias. Prevaleció, sin embargo, el deseo de los familiares,y Javier R. Fernández

Quesada fue enterrado, ayer tarde en el cementerio de esta capital.

Mientras era extraído el féretro del interior del coche fúnebre, el padre de la victima insistió en sus

declaraciones a este corresponsal que a su hijo «no le mataron, sino que le asesinaron cuando trataba de

cerrar la puerta de la Universidad, disparándole a unos dos metros de distancia. Me lo han contado sus

compañeros, los que presenciaron todo el incidente. Y cuando cayó al suelo, herido, los mismos que

habían disparado impidieron que fuese auxiliado inmediatamente por sus compañeros, pese a que éstos

hicieron señales con un pañuelo blanco».

Añadió que su hijo no figuraba .en ningún partido, político y que sólo le preocupaba la carrera de

Biológicas que cursaba.

Aun no se conoce la fecha del funeral que organizará la familia, «pero puedo anticiparle que lo daremos a

conocer mediante esquelas en los periódicos. Tengo la intención de que se diga claramente en la misma

esquela que fue muerto. dentro de la Universidad, de La Laguna».

La familia del estudiante fallecido posee un importante establecimiento de calzados en la calle de Triana»

la principal vía comercial de Las Palmas.

EL SEPELIO

A las cinco de la tarde se verificó el sepelio desde la casa donde había sido instalada la capilla ardiente

hasta la ermita de San Telmo. Poco mas de mil quinientas, personas, la mayoría de. ellos jóvenes

estudiantes, se concentraron en las inmediaciones para sumarse al cortejo. En la iglesia de San Telmo se

ofició una misa de «corpore in sepulto» exenta de homilía. Unos veinte minutos después, la comitiva se

dirigió al cementerio de Las. Palmas, paralizando durante unos treinta minutos el tráfico que se dirigía al

sur de la isla. El féretro iba introducido en el coche fúnebre y la multitud marchó a pie soportando un

intenso aguacero. A lo largo del recorrido no se registraron incidentes ni gritos de ningún tipo. El sepelio

fue distinguido ,por un impresionante silencio que acompañó a Javier hasta su última morada.

MANIFESTACION

Más tarde; y a la salida del cementerio, varios centenares de jóvenes se manifestaron por algunas calles

de la ciudad censurando la actuación de las fuerzas del orden y pidiendo la dimisión del ministro, del

Interior. Asimismo proferían gritos como «Javier , hermano, no te olvidamos»

La manifestación se disolvió pacíficamente, en las inmediaciones de la catedral; no obstante, sobre las

ocho y cuarenta y cinco de la noche unos trescientos, manifestantes salieron desde las, inmediaciones del

Castillo, de la Luz en dirección al parque de Santa Catalina, donde una inesperada fuerte tromba de agua

les hizo desistir de seguir adelante. Los manifestantes expresaban sus protestas por la muerte del joven

estudiante, la actuación de las fuerzas policiales, y pedían también la dimisión del ministro del Interior.

Durante el trayecto, los manifestantes se enfrentaron con algunos comerciantes que tenían sus

establecimientos abiertos.

ROMPEN UNA BANDERA

En un momento concreto, uno de los manifestantes arrojó un proyectil rompiendo la luna del escaparate

de una entidad bancària. Al llegar a la altura de una estación de gasolina, en las inmediaciones del parque

de Santa Catalina, varios componentes de 1a manifestación arrancaron la bandera española que ondeaba

en el lugar y la hicieron trizas.La manifestación se disolvió a causa de la intensa tromba de agua que

entonces empezó a caer. Durante todo el día el cielo permanecido encapotado y gris en esta capital,

lloviendo insistentemente desde las primeras horas de la mañana. Esta circunstancia ha servido para

enfriar un poco los ánimos de la población, la cual continúa observando con tensión la. serie de

acontecimientos de que ha sido protagonista el archipiélago en pocos días: secuestro de pescadores,

canarios por el Polisario, escala de aviones militares franceses en Gando, misterioso accidente de un

avión militar norteamericano en la isla de Hierro, muerte de un estudiante por disparo de la Guardia Civil,

y coincidiendo con este desgraciado suceso, las declaraciones del capitán general de Canarias, Prada

Canillas (ese mismo día de visita en Las Palmas), justificando el empleo de la violencia:«a la Humanidad

le aterroriza la güera, pero pienso que hay algo mucho peor: la esclavitud física, moral o espiritual de los

pueblos, y para evitar esto cualquier guerra es buena.»

INFORMACIONES

14 de diciembre de 1977

 

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