Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El desorden público     
 
 Informaciones.    15/12/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL DESORDEN PUBLICO

Por Abel HERNÁNDEZ

LA izquierda quiere hacer de bombero en la calle. La izquierda está asustada ante las hogueras de

violencia que se vienen prendiendo últimamente en distintas ciudades españolas. González y Carrillo le

ofrecieron a Suárez su apoyo para apagar el fuego del desorden. Hasta .ahora su colaboración no ha

servido dé mucho. Los estallidos de Málaga y de Tenerife —los últimos por ahora—, que están

contagiando a otros puntos calientes de España, obedecen a otras direcciones y a otras estrategias. Esta

oleada desestabilizadora escapa al control de eurocomunis-tas y socialistas.

En cualquier caso está bien este sentido de responsabilidad de la izquierda. Es, a este propósito,

reconfortante, la «cumbre» sindical de ayer en la que los señores Redondo y Camacho iniciaron su luna

dé miel, tras haber estado hasta ahora tirándose los trastos a la cabeza. Lástima que consideren

«amarillos» a todos los sindicatos que no sean «rojos». También es lástima que gran parte de las

agitaciones laborales que nos conmueven escapen a su control. Grupos ultraizquierdistas, perfectamente

movidos desde fuera y coreados en muchas ocasiones insensatamente desde dentro, mueven huelgas

revolucionarias lo mismo que prenden el fuego de la revuelta en la calle. Urge, más que nunca, un

verdadero Poder obrero de raíces auténticamente demócratas.

Y mientras aumenta la delincuencia y los actos de terrorismo, ilustres senadores proponen abrir la puerta

de las careles. No les preocupa qué la curva de la delincuencia haya aumentado al mismo ritmo que la de

los indultos y las amnistías. Tampoco, que muchos de los puestos en libertad hace pocos meses, hayan

tenido que volver a sus celdas por actos delictivos. Pues bien, la respuesta de un portavoz cualificado del

Ministerio de Justicia es: «No habrá indulto antes de Navidad. No habrá más indultos, al menos por

ahora. Sería la capitulación del Estado.» La C.O.P.E.L. anuncia terroríficos motines en las cárceles estas

Navidades, si no se abren las puertas. No se va a ceder al chantaje. En estos momentos hay nueve mil y

pico presos. De ellos, según las mismas fuentes, hay unos mil «tremendamente peligrosos». Bastantes

peligros acechan ya en estos momentos a la convivencia democrática en España. No hay democracia sin

justicia y sin autoridad.

15 de diciembre de 1977

 

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