Autor: Menéndez del Valle, Emilio. 
   El PSOE, Canarias y Argelia     
 
 Diario 16.    27/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El PSOE, Canarias y Argelia

Emilio Menéndez del Valle (Comisión Internacional del PSOE)

El PSOE ha mantenido tradicionalmente una política de sincera amistad y cooperación con el FLN

argelino. Lo ha demostrado repetidas y suficientes veces en España, Argel y el extranjero, incluidas

reuniones de la Internacional Socialista. El PSOE no apoyado —y apoya— los logros de la revolución

argelina y la mayoría de los postulados de su política exterior, desde su legítima exigencia de un nuevo

orden económico internacional hasta la solidaridad para con la República Árabe Saharaui Democrática.

Esta actitud del PSOE se fundamenta en el internacionalismo socialista y en nuestro respeto por los

derechos de los pueblos que todo verdadero partido socialista debe proclamar como rasgo esencial. El

socialismo será democrático e internacionalista o no será. Profundizar estas ideas desde la oposición para

continuar ejerciéndolas desde el Gobierno puede constituir un saludable ejercicio de ética política, dado

que desde el Gobierno habrá de buscar el difícil equilibrio entre los intereses de los Estados y los

derechos de los pueblos, sin renunciar a la óptica socialista.

Y precisamente por la amistad y cooperación practicadas con el FLN, goza el Partido Socialista de

legitimidad suficiente para criticar la reciente rabieta argelina a propósito de Canarias. (Por diversas

razones, y dicho sea entre paréntesis, opino que la actual y pasajera crisis con Argelia respecto a Canarias

no habría ocurrido de estar el PSOE en el Gobierno.) Por todo ello, en virtud de las especiales relaciones

mantenidas e invocando el internacionalismo socialista y los derechos de los pueblos que libremente

integran (incluido el canario) el Estado español, me gustaría exponer a los amigos argelinos las siguientes

consideraciones:

a) Mientras la sociedad internacional de nuestros días continúe estructurada de la manera actual, la

solidaridad internacionalista entre los pueblos incluye, de entrada, el respeto a los propios pueblos que

integran los Estados, sean éstos unitarios o federales.

b) Corresponde a los pueblos integrantes del Estado —teniendo muy en cuenta los múltiples,

contrapuestos y complejos factores forjados durante siglos— decidir sobre su propio futuro.

c) Nacionalismo y socialismo no están reñidos. Pero puede ser perjudicial para el socialismo y

beneficioso para el imperialismo fomentar lo inexistente. Las luchas populares de liberación nacional

tienen sentido cuando hay un pueblo sometido a un poder extranjero distinto y contrapuesto a él. Tal no es

el caso del pueblo canario.

d) El problema de Canarias —como muy bien saben el FLN y el Gobierno argelinos— es otro bien

distinto. El problema canario estriba en subdesarrollo económico, abandono secular y opresión

centralista. Idénticas lacras sufren en su carne andaluces, extremeños, gallegos, castellanos. Proclamar

una pretendida "república guanche" sobre una población no guanche sería otra forma de opresión que,

además, facilitaría la dependencia de una gran potencia, probablemente los Estados Unidos i—que

aparentemente no son el mejor amigo de Argelia ni de los pueblos que luchan por su liberación.

Si es cierto —como sostengo— que los argelinos conocen perfectamente las características del problema

canario, ¿por qué la absurda postura de mantener a través de su prensa oficial la independencia del

Archipiélago?

El origen de tal postura emana de la ignominiosa entrega del pueblo saharaui llevada a cabo por el

Gobierno Arias. Se trata de una postura táctica mal entendida que intenta forzar un cambio del actual

Gobierno de Madrid acerca del Sahara presionando sobre Canarias.

Pero ésa no es la vía. Hace algún tiempo (4-2-77), cuando la opinión española comenzaba a

hipersensibilizarse ante la alergia argelina, escribí en estas mismas páginas un comentario titulado "Argel

debe optar: Canarias o Cubillo". En él exhortaba al FLN a desvincularse de Cubillo, un supuesto líder de

una inexistente lucha de liberación nacional, y a apostar por el fututo. Insisto ahora: el ridículo apoyo a

Cubillo pone en peligro la amistad del pueblo canario y de los demás pueblos españoles con Argelia. El

Gobierno argelino comete en la actualidad un error táctico de envergadura.

No cabe duda de que estos vaivenes en la política argelina son producto de división de opiniones en el

seno del FLN. El Partido Socialista cree que la línea racional, políticamente inteligente, que se inclina por

las inmensas posibilidades de futura cooperación argelina con el PSOE en el Gobierno, acabará

imponiéndose. En una entrevista a Bumedian secuestrada por el franquismo y que debería haber

aparecido en Cambio16 el 1-12-75, el presidente argelino afirmaba: "Argelia ha basado siempre su

política sobre principios claros, cualquiera que sea la naturaleza de los problemas internacionales sobre

los que ha debido tomar posición."

Sin embargo, la actual postura de Argelia sobre Canarias —expresada en El Moudjahid y en Révolution

Africaine— es confusa, aventurera y poco inteligente. Estoy convencido de que Argel no ha optado por

Cubillo y sí por Canarias y el futuro y de que en base a la racionalidad política y al internacionalismo

socialista se retractará. Pero Argel debe saber que el PSOE está dispuesto a oponerse tajantemente a toda

actitud no basada en principios" claros y congruentes y muy especialmente en el caso canario.

 

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