Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Argel y las Canarias     
 
 Informaciones.    23/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LETRAS DEL CAMBIO

Argel y las Canarias

Por Jaime CAMPMANY

EN este asunto de las Canarias, alguien está dando navajazos por debajo de la manta. Esto no es que lo

sepa; es que «se colige». La declaración de ese Comité de Liberación de la O. U. A. no habría merecido

más que un rápido sopapo diplomático, un breve gesto de alerta y de aviso, si no se hubiesen dado otras

circunstancias que convendría aclarar. La izquierda tiene en su vocabulario una palabra amada:

transparencia. Pues bien, aquí haría falta la transparencia. Lo que pasa es que las cosas de la política son

con frecuencia turbias y opacas. Las luces de la política pasan por los cristales rompiéndolos y

manchándolos.

En Argel están los socialistas. Y los socialistas españoles mantienen buenas relaciones con el «partido

hermano» de la nación africana. Hasta aquí, todo es natural. Pero resulta que Argel tiene intereses

determinados en el tema del Sahara, y en eso entra en conflicto con Marruecos y Mauritania. Los

intereses argelinos, mezclados con el oscuro asunto del Frente Polisario, habrían deseado otra política

española para el caso saharaui. Es posible que España haya hecho en ese pleito lo que debía hacer.

También es posible que lo pudiera haber hecho mejor. Esto es cuestionable. Pero de lo que no cabe duda

es de que Argel no intentaba que España hiciese la política que interesaba a España, sino la que interesaba

a los argelinos. Los socialistas españoles pueden y deben opinar sobre la política española, sobre el

Sahara o sobre cualquier otro asunto. Pero no deben caer en la trampa de confundir su posición, como

partido político español, con la posición del Partido Socialista argelino.

Don Felipe González se va a Argel. Incluso se habla de una «embajada extraordinaria» del presidente

Suárez. Y poco tiempo después de esa visita, Argelia es uno de los firmantes de la declaración del Comité

de Liberación de la O. U. A. En medio de los dos acontecimientos se produce el debate en el Congreso

sobre el acuerdo pesquero hispano - marroquí, y toda esa disquisición jurídica de derecho internacional

sobre si España reconoce la «jurisdicción» de Marruecos, o lo que está reconociendo es la «soberanía»

marroquí sobre las aguas del Sahara. Parecía que Argel hablaba en el Congreso de los Diputados por boca

del P. S. O. E. La firma de ese documento pone en incomodidad a los socialistas españoles, y ayer

aprobaron y aplaudieron la declaración rotunda del Congreso. Parece todo claro, pero nada es

transparente.

 

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