Aún no es oficial. 
 La OUA apoya la africanidad de las islas Canarias  :   
 Fuentes oficiales españolas califican de injerencia inadminisible la resolución del Consejo de Ministros de la organización africana. 
 ABC.    26/02/1978.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MADRID, DOMINGO 26 DE FEBRERO DE 1978 - NUM. 22.429 VEINTICINCO PESETAS

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AUN NO ES OFICIAL

LA O.U.A. APOYA LA «AFRICANIDAD" DE LAS ISLAS CANARIAS

Fuentes oficiales españolas califican de «injerencia inadmisible» la resolución del Consejo de Ministros

de la organización africana

INOPORTUNA PRESENCIA EN ARGEL DE DELEGACIONES DE PARTIDOS ESPAÑOLES DE

LA OPOSICIÓN

(De nuestra Redacción.) El Consejo de Ministros de la Organización para la Unidad Africana (O. U. A.),

reunido en Trípoli desde el pasado martes, ha asumido la recomendación del Comité de Liberación sobre

la «africanidad» de Canarias.

Aunque la noticia no es oficial, puesto que el Consejo de Ministros de la O, U, A. no ha emitido ningún

comunicado público a este respecto, la noticia se ha confirmado por diversas fuentes dignas de crédito.

Según medios oficiales españoles, en el transcurso del debate sobre Canarias el ministro de Asuntos

Exteriores de Marruecos defendió la españolidad del archipiélago en una contundente intervención y

subrayó que el Comité de Liberación de la organización africana no estaba capacitado para decidir sobre

el tema canario. Sin embargo, la resolución fue adoptada por el Consejo de Ministros, al parecer, con sólo

dos votos en contra: Marruecos y Mauritania.

OFENSIVA EN REGLA.—Pendiente de confirmación oficial la noticia procedente de Trípoli, a

propósito de la aprobación por el Consejo de Ministros de la O. U. A., de la recomendación ("el Comité

de Liberación sobre Canarias, redactada en términos inadmisibles, que ha provocado el rechazo unánime

del Gobierno, Cámaras y, opinión pública españoles, fuentes oficiales ponen de relieve que tan increíble

iniciativa, cuya gestión data desde la reunión del Comité de Liberación, celebrada en Argel en 1968, ha

venido a coincidir precisamente ahora con una ofensiva en regla que rebasa los auténticos problemas de la

descolonización africana, para insertarse en una dialéctica más amplia de enfrentamiento del

tercermundismo revolucionario africano con el mundo occidental.

No sorprende, por ello, que otros países europeos hayan sido, asimismo, objeto de las pretensiones

descolonizadoras contra partes de su territorio, como es el caso de las islas de Madeira, Reunión, etc. que,

al igual que España, han coincidido en su rechazo categórico e indignado de estas inauditas pretensiones.

Si para el ministro francés de Negocios Extranjeros, hablar de colonización de la Reunión es inadmisible,

ya que la isla no estaba habitada cuando a ella llegaron los primeros franceses, las alusiones de Gadhafi a

Madeira reflejan, según la Presidencia de la República Portuguesa, una injustificable ignorancia de la

historia que, por supuesto, no altera una realidad que tiene raíces de siglos «qué decir de las Canarias». La

reacción española, adelantándose a la eventual decisión del Consejo de Ministros de la O. U. A., ha sido

unánime y contundente.

COMUNICADO.—El Ministerio de Asuntos Exteriores había publicado el pasado domingo, cuando tuvo

noticias del primer acuerdo de la Comisión de encuesta de la O.U.A., un comunicado expresando el

rechazo total por la intolerable injerencia. Hoy ha reiterado nuevamente esta reacción y se espera la

publicación de un comunicado oficial que refleje las medidas adecuadas que han de adoptarse.

La injerencia del Consejo de Ministros de la O. U. A. —señalan estas fuentes, es inadmisible, y la

pretendida «africanidad» de las Canarias una grosera manipulación que desconoce deliberadamente la

secular realidad étnica, cultural, política y de toda índole de las islas como parte integrante dé la nación

española. Es un falso problema, creado íntegramente y agitado por quienes, por unas u otras razones,

pretenden utilizarlo como medio de presión para otros fines, difícilmente confesarles, e introducir nuevos

factores de tensión en una zona estratégica peculiarmente sensible a escala mundial. Además, la posible

decisión del Consejo de Ministros es técnicamente irregular, en cuanto que resulta contraria a las propias

normas internas que regulan la actuación de la organización y a los principios de la convivencia

internacional en: el marco de la O. N. U.

En este sentido se insiste que ¿cómo puede proponer el Comité de Liberación el envío del tema de

Canarias al Comité de los Veinticuatro de la O. N. U. si previamente no ha compulsado siquiera la

realidad del archipiélago, de por sí evidente, y que los embajadores africanos acreditados en Madrid no

pueden ni deben ignorar?

No es un simple azar que los tres países inmediatamente vecinos del archipiélago —Marruecos,

Mauritania y Senegal— hayan proclamado pública e inequívocamente su españolidad, por ser

precisamente los que más de cerca pueden conocer su realidad.

¿Cómo es posible, por otra parte, recomendar la concesión de una ayuda especial al M. P. A. I. A. C., en

espera de su reconocimiento, prejuzgándose de este modo la decisión final que se tome al respecto, que en

todo caso, y siguiendo los procedimientos de la O. Ú. A., debe ser ratificada por la «cumbre» de la

organización?

APOYOS A ARGEL.—Cuando todas las informaciones disponibles coinciden en apuntar que, como en

otras ocasiones, Argelia y quienes le hacen el juego han sido los instigadores de este ataque a la

integridad territorial española, bien orquestado y que trasciende la problemática con que se quiere

presentar la situación de Canarias, se tiene noticia de que algunas delegaciones de partidos españoles de la

oposición están llegando a Argel para participar en la conmemoración del II aniversario de la

autoproclamada República Saharaui.

Es cuando menos sorprendente que fuerzas políticas españolas se presten en estos momentos, según los

medios consultados, al descarado juego argelino y respalden incondicionalmente al Frente Polisario, cuya

amistad y lealtad con España proclaman, siendo así que este movimiento favorece el independentisme

canario, como pone de relieve en el «manifiesto político» adoptado por su tercer congreso en agosto de

1976, en el que se califica Canarias, que por cierto se cita separadamente de España, como una base

militar del imperialismo, en el más puro lenguaje de Cubillo, quien, en declaraciones a un vespertino

madrileño del día de hoy afirma significativamente que sus hombres utilizarán el territorio del Sahara en

su lucha armada contra el archipiélago a pesar de las dificultades que les pongan las autoridades

marroquíes y mauritanas.

Estas mismas fuentes oficiales apuntan que en estas circunstancias, no parece posible que el embajador de

España en Argel, señor Mañuecos regrese a su puesto.

(CRÓNICA DE NUESTRO CORRESPONSAL, EN LAS PALMAS EN PAG. 80)

 

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