Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Canarias     
 
 Informaciones.    01/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

LETRAS DEL CAMBIO

CANARIAS

Por Jaime CAMPMANY

ME parece que en este tema no cabe que nos hagamos los desentendidos. El pleito de Canarias está

abierto. No podemos infravalorar la actitud de la O. U. A. Nada menos que cuarenta y siete Estados

africanos han votado a favor del reconocimiento del M.P.A.I.A.C. y le consideran como «un movimiento

nacional de liberación». Los dos solitarios votos en contra, el de Marruecos y el de Mauritania, pueden

traernos un pequeño consuelo, pero no una excesiva tranquilidad. Hay que pensar en el juego de intereses

que ha aconsejado a estas dos naciones a romper ¡a unanimidad de la O.U.A. en el tema de las islas

Canarias. Se puede pensar que, más que dos votos a favor de las razones de España, han sido votos que se

justifican en el juego de posiciones y ambiciones que se está desarrollando en el África occidental. La

actitud respecto del archipiélago canario se utiliza por unos y por otros como un elemento más de ese

juego. Al fondo, aparecen las pretensiones argelinas, marroquíes y mauritanas sobre el territorio del

Sahara. Se está presionando a España en su propia carne, por el costado de las Canarias. De momento, en

ese juego, ha sido Argelia quien ha arrastrado, tras del suyo, los votos de los restantes países africanos.

Cuarenta y siete votos contra dos. África entera, con dos excepciones muy valiosas, pero cuyo exacto

sentido hay que tener muy en cuenta, se declara contraria a reconocer la españolidad indiscutible de las

islas atlánticas. Y eso, por muchas adjetivaciones descalificadoras que queramos echar sobre ello, es

sencillamente grave.

Que España esté dispuesta a defender la integridad de su territorio hasta el empleo, si fuera necesario, de

sus fuerzas armadas, es algo que no necesita de recuerdo y ratificación. Debe ser así, siempre. Eso

pertenece a la definición esencial de nuestra soberanía. Esa es una verdad que no necesita de demasiada

proclamación. Cuanto más se proclame, más resultaría una verdad sospechosa: El hecho de que haya

llegado el momento de recordar esa decisión, consustancial con la existencia de todo Estado soberano, no

hace sino demostrar la gravedad del tema. No creo que resulte necesario sobrecargar la situación de

dramatismo patriótico con declaraciones airadas y advertencias coléricas; pero tampoco podemos ignorar

que se está utilizando un trozo de España para involucrarlo en un pleito internacional. A partir de ahí, hay

que ponerse a pensar y a actuar. Hacia dentro y hacia fuera. Porque son muchos los factores y algunas las

culpas que facilitan el llevar las Canarias al ajedrez africano.

 

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