Autor: Morán López, Fernando. 
   Canarias, la organización de la OUA, los conflictos africanos y las superpotencias     
 
 Informaciones.    04/03/1978.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

Canarías, la organización de la O.U.A., los conflictos africanos y las superpotencias

Por Fernando MORAN.

UN un artículo anterior en INFORMACIONES´ POLÍTICAS (30 de julio de; 1977) hacía la distinción

entre Canarias como problema internacional y los factores internacionales que se conjugaban respecto al

archipiélago. Canarias no era un problema internacional, pero existían ciertos factores de índole

internacional.; que configuraban su situación. Eran estos: su posición estratégica; el constituir un

importantisimo nudo de comunicaciones aéreas y el punto de amarre de los principales cables telegráficos

transoceánicos y estar situadas en una posición que junto con Madeira y: Cabo Verde podía parecer a los

estrategas globales como una línea de apoyo para controlar la situación africana» Señalaba en ese artículo

que para evitar que los factores internacionales convirtiesen a Canarias en un problema internacional, el

Gobierno español debía actuar con un programa claro y con una voluntad decidida y sobre todo con

rapidez. El principal factor era potenciar la voluntad de la población mediante la rápida configuración del

Estatuto preautonómico y favoreciendo la conciencia general de que los problemas del archipiélago iban,

por primera vez, a ser abordados radicalmente. De todos es sabido que el proceso hacia las autonomías,

cuya complejidad hay que reconocer, ha venido en las últimas semanas retrasándose, existiendo en ciertos

sectores la opinión, más o menos justificada, de que el Gobierno trata de congelarlas. Un hecho

importante, a mi juicio, respecto a la situación canaria, es que si bien el archipiélago vive en una situación

de precariedad económica y de gran desigualdad social, la izquierda no ha obtenido una representación

suficiente. De esta manera, las reivindicaciones justas no son presentadas en las Cortes a través de sus

representantes y pueden derivar hacia formas de presión política extraparlamentària. Este es un caso

parecido al de Galicia y que corresponde al infradesarrollo económico y social que tiene sus

consecuencias políticas en la forma de cacicazgo.

CANARIAS, REFLEJO DE LAS TENSIONES INTERNACIONALES

En la resolución de la O.U.A. en Trípoli, es decir, en la aprobada por el Comité de Liberación, siguiendo

la pauta de la propuesta del Comité «ad hoc», ratificada por el Consejo de ministros, hay que buscar algo

más que el resultado de la pura sinrazón. Es cierto que la O.U.A. tiene su propia mecánica y que partiendo

de postulados definidos arbitraria o formalmente opera como una rueda de molino que no se para a

considerar que lo que entra bajo su muela es trigo o ser viviente. Este es el destino y la manera de operar

de las. organizaciones internacionales, muchas veces especie de doctores Frankens-tein a los que se les»

escapan sus propias criaturas. Pero la explicación no es satisfactoria por el hecho de que la resolución

fuese aceptada en el nivel del Comité de Liberación .tanto por países .progresistas como por

conservadores; y porque países que luego han declarado la hispanidad de Canarias, no ge opusiesen, que

se sepa, a la adopción de la resolución en el Comité de Liberación. Por otra parte, las potencias

extraafricanas que incluyen en sus clientes a los africanos (Francia, Estados Unidos y la U.R.S.S.), no han

influido en ninguna manera para evitar el resultado. Todo ello obliga a considerar que factores

internacionales están operando en el caso de Canarias. Es demasiado simple reducir la situación al efecto

de la acción de Argelia,: puesto que Argelia no está logrando en las últimas reuniones de la O.U.A. que se

convoque con la urgencia que desea una conferencia especial para el Sahara. El peso de Argelia en la

O.U.A. es de consideración, pero no hubiese podido imponerse si una buena parte de los países africanos

—influidos por sus protectores— hubiesen tenido ideas claras en el tema.

LA CUESTIÓN DE CANARIAS ES SUBPRODUCTO DEL TEMA DEL SAHARA

La descolonización d e 1 Sahara, tal y como se produjo en el acuerdo de Madrid el 15 de noviembre de

1975, está en la raíz del actual planteamiento respecto a Canarias. EL general Franco solía, según parece,

decir que el Sahara era la espalda de las Canarias. De hecho. esto suponía una solución de permanencia

colonial en el Sahara, que se hacía inviable por las tendencias de la historia. Pero es cierto que en algún

modo el Sahara es la espalda si se entiende que Canarias queda afectada por la creación de una zona

caliente y disputada a quince minutos de vuelo desde Las, Palmas. Aparte el resentimiento argelino por su

fracaso internacional al obtener Marruecos y Mauritania el territorio, resentimiento que le lleva a

favorecer las emisiones de Cubillo y a intentar una especie de chantaje sobre la política española,

Marruecos y Mauritania utilizan también el tema de Canarias. Prueba de ello es que no han intentado

nunca excluirlo del procedimiento de la O.U.A. Son posiciones más sutiles y favorecidas por la.

agresividad argelina. Les basta con que Argelia plantee el tema, dejarlo que se encauce por sí solo a

través de los comités, luego matizar su postura ligeramente a favor de España y esperar el fruto del

aumento de la enemistad entre España y Argelia. España será inquietada, pero la responsable de la

inquietud será Argelia. .Es una operación casi perfecta favorecida por la incapacidad de los Gobiernos de

Madrid y Argel para establecer una mínima base de entendimiento. El juego es simple de entender, pero

no tan fácil de enervar, porque la solución pasa por la resolución del problema del Sahara.

Pero no solamente Marruecos, Argelia y Mauritania operan de una u otra manera para constituir a

Canarias en un tema internacional. Las superpotencias nunca están ajenas a una cuestión cuando ésta

adquiere cierta dimensión.

ZONAS MUERTAS Y ZONAS CALIENTES EN ÁFRICA

En el equilibrio global de poder, África fue desde 1962 —fecha del fracaso del viaje de Chu-En-lai y de

la independencia? de Argelia—hasta la descolonización portuguesa una zona muerta, encomendada al

sistema de control financiero, económico y de cierta cooperación tecnológica de las antiguas potencias

coloniales. Las dos superpotencias aceptan el carácter no decisivo de África por el momento y que el

sistema de conexión entre el continente negro y el mundo desarrollado se realice a través de las potencias

ex colonias. Hay episodios como el del Congo y la tensión creciente en el cono Sur. Pero el 25 de abril,

´en Portugal cambia, en buena medida, la situación. El asalto al Poder por el Partido Comunista Portugués

no tiene frutos en la metrópoli; pero acelera la descolonización, con el resultado de la evic-ción de los

intereses portugueses en Angola y Mozambique y con el efecto de que éstos nuevos países basculan hacia

la Unión Soviética. IA cuestión dé Angola termina por ser digerida por los Estados Unidos, pero inaugura

la época de la presencia de los cubanos en África. A esta situación siguen las tensiones en el «cuerno de

África», coii él enfrentamiento entre Etiopía y Somalia. África no es aún una zona importante en la

relación de equilibrio y reparto de poder y de en-frentamientos entre las grandes potencias. Pero puede ser

un conjunto de escenarios de enf rentamien-tos locales con participación de las superpotencias por países-

intermediarios. Desde esta perspectiva se comprenden algo más los peligros que se ciernen sobre

Canarias, y se concluye en la urgencia de una política exterior española que salga del formalismo.

Mientras continúe el problema del Sahara sin resolver, las Canarias, serán pieza de presión sobre España

por Argelia, Marruecos y Mauritania en intensidad distinta y por procedimientos diferentes. Pero las

Canarias pueden ser objetivos de las superpotencias junto con Madeira y Cabo Verde. Si Madrid llega a la

conclusión de que la hostilidad africana respecto a la hispanidad de Canarias puede alcanzar cierto punto

de no retorno, estará tentada de inclinarse decididamente a su inclusión en la O.T.A.N., venciendo así la

resistencia de los partidos de izquierdas y los análisis más objetivos de los especialistas, que calculan que

dicha participación no aumentaría nuestra capacidad defensiva, nos haría perder autonomía para una

política mediterránea y dificultaría nuestro comercio .con el Este. Esta decisión haría que la U.R..S.S.

movilizase a los países radicales de la O.U.A. contra Canarias, pero la posición de cualquier Gobierno es-

pañol, incluso uno de izquierdas a plazo medio o corto, quedaría condicionada por esta decisión. He aquí

cómo la alarma sobre Canarias juega en un determinado sentido. Por su parte, la Unión Soviética, de

calcular que el proceso de integración militar de España con la O.T.A.N. está avanzado, trataría de

descalificar el prestigio y peso político de nuestro país y de su posible modelo de organización social —

que previsiblemente no es el .de los países del Este—, creándonos un conflicto colonial o, en todo caso,

serios inconvenientes en nuestras relaciones con África, y. eventualmente en las Naciones Unidas. Por

último, y ya en una dimensión:,más local, la opción del Gobierno francés de apoyo militar a Mauritania

depende del apoyo logístico en los aeropuertos canarios, apoyo más fácil de lograr si cunde en España la

irritación respecto a África.

UNA POLÍTICA INTERNACIONAL DE DEFENSA DE CANARIAS

En este articulo me limito a encuadrar el problema en sus dimensiones internacionales. No voy a entrar

en detallar la política internacional que corresponde a la defensa de Canarias. Si los lectores lo

considerasen oportuno, se podría en otra ocasión ir al detalle. Me limito a anunciar las grandes lineas:

1.ª Es esencial que se logre una solución negociada para el Sahara. El primer Gobierno de la Monarquía

matizó el 26 de febrero de 1976 que España no tenía responsabilidades internacionales por el Sahara y

qué consideraría que la descolonización habría tenido lugar cuando se hubinese consultado a la población.

Pero esta posición, prudente, está siendo rebasada por los acontecimientos. Le es imprescindible a España

para tener una libertad de acción en el norte de África, el que se resuelva el tema del Sahara y poder

reconstruir sus relaciones con Argelia. Este país está siguiendo una política extremadamente, imprudente

e irrazonable respecto a España: Una posible solución sería el juego de la autodeterminación de la

población saharaui sobre una hipótesis de una Confederación mauritana-saharaui. Esta pieza equilibraría

la región, satisfacerla a Marruecos y permitirla a Argelia haber mantenido los principios y a la vez ejercer

una normal y razonable influencia sobre el nuevo Estado.

2.a El Gobierno español debería plantear sus puntos de vista no a nivel exclusivo de países africanos o de

protestas ante la O.U.A. Hay que hacer responsables a quienes tienen responsabilidades globales. Hay que

hacer ver a los Estados Unidos que todo intento de condicionar el futuro respecto a las alianzas, no

jugando su enorme peso para evitar que prosperen sinrazones respecto a Canarias, será profundamente

resentido. Y por añadidura, que toda veleidad de presión favoreciendo el criollismo canario, como se

intentó hacer con las Azores, despertaría una hostili-d a d generalizada en España. Es más, hay que

argumentar que una acción de este tipo seria contestada con una labor de agitación de la Unión Soviética

cerca de los países africanos contra la hispanidad de Canarias y mucho más contra un criollismo alentado

por los Estados Unidos. A la Unión Soviética hay que hacerle ver que sus intereses pesqueros en la zona,

fundados en Ja utilización de puertos canarios, pueden verse afectados- si no coopera con su consejo

acerca de los países africanos para que depongan actitudes irracionales. Y debe saber que de continuar el

proceso iniciado en la O.U.A., podría terminar Canarias por ser una base de] sistema defensivo vinculado

a los Estados Unidos con perjuicio del equilibrio, en este caso en contra de los intereses soviéticos.

A Francia debe hacérsele ver que nunca ha tenido en cuenta los intereses españoles en la zona y que su

actual política respecto a Mauritania parece el eco nostálgico de cuando crearon el Estado desde S. Luis

de Senegal. En todo caso, Francia no puede imponer sus objetivos si las dos superpotencias coinciden en

que la mejor solución es la estabilidad basada en el «statu quo”.

3. Pieza esencial de toda política exterior respecto a Canarias es,, junto con el régimen de autonomía y la

representación de las verdaderas fuerzas políticas -en ios Cabildos y más tarde en las Cortes. un aparato

militar suficiente. Este debe ser exclusivamente español, -no, vinculado con ningún sistema >Je alianza.

El juego de una alianza con, por ejemplo, los Estados Unidos o con la O.T.A.N. en Canarias, galvanizaría

los ataques africanos contra Canarias y a la ve? aumentaría, el peso y apetencias de potencias extranjeras,

que podrían alentar el criollismo o el nacionalismo canario.

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