Autor: Silva Muñoz, Federico (JUAN DE ESPAÑA). 
   El problema canario y nuestra política norteafricana     
 
 Ya.    18/03/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 5. 

El PROBLEMA CANARIO Y NUESTRA POLITICA NORTEAFRICANA

EN el conflicto entre Marruecos y Argelia, del que el Sahara es sólo uno de sus aspectos, España terminó

colocándose al lado de una de las partes (precisamente de la que se nos enfrentó más directamente). Esto

equivalía a ganarse la enemistad de la otra, con consecuencias que eran fáciles de prever y fueron

anunciadas en nuestra prensa. Pocos días antes de que se produjera el "arreglo" del Sahara, el autor de

este artículo comparaba en YA la cesión que se adivinaba con la de Munich: como en Munich, no sólo no

había peligro real de guerra (disculpa que en ambos casos utilizaron los autores del "arreglo"), sino que

quizá se disponía dé una oportunidad única para prevenir futuras guerras. La famosa "marcha verde" era

un "farol" que sólo se iba a sostener tanto como España lo permitiera. El Rey de Marruecos sabía que la

guerra, o el simple derramamiento de sangre, significaba la pérdida de su trono. Como en Munich, la

cesión implicaba consecuencias peligrosas (que estamos viendo) y animaba a futuras reivindicaciones que

irremediablemente conducirán a situaciones más tensas para España que la del Sahara. Como en Munich,

las palabras de una de las partes carecían de credibilidad, y al decir esto no se intentaba emitir un juicio

peyorativo, sino mostrar una realidad política.

QUIERO señalar que el error español lo fue desde casi todos los ángulos. Tratar de revertir sobre la ONU

lo que era problema nuestro fue una prueba más de la alergia hispánica a las realidades. Sin duda, la ONU

obró en el Sahara con la falta de claridad y decisión con que suele obrar, sobre todo cuando se encuentra

con conflictos en que uno de los "grandes" (en este caso Estados Unidos) se decide a apoyar a una de las

partes (notable equivocación americana esta vez). Pero ninguna nación colonial puede disculparse con la

ONU a la hora de abandonar irreflexivamente responsabilidades que asumió en el mismo momento en

que decidió "poseer" colonias. ¿O es que las colonias sólo eran para explotarlas, y no para defenderlas y

ayudarlas a independizarse, como se decía al justificarlas "cristianísimamente" ?

RECONOCER que en el Sahara se cometió un error no es preconizar una política de oposición a

Marruecos y favorable a Argelia. En el conflicto entre las dos naciones nos conviene tratar de conservar

la amistad de los dos pueblos, sin que nadie la condicione. Que ambos trataran y traten de condicionarla

es explicable. Que nosotros nos dejemos condicionar es políticamente imperdonable.

LAS decisiones de la OUA respecto a Canarias no son consecuencia directa e inevitable de una inquietud

general africana sobre el futuro de nuestras provincias atlánticas. Me atrevería a asegurar que una buena

parte de los que han votado la resolución no saben muy bien dónde están las Canarias. El problema de

nuestras islas no nace en la OUA de ninguna reivindicación colectiva de los pueblos del continente, sino

que es una faceta de la lucha por el poder en el norte de África occidental. Esa lucha por el poder, aunque

no sea indiferente a las grandes potencias, no es una manifestación de la confrontación entre Oriente y

Occidente, como creen algunos. El que plantea los problemas entre países africanos como faceta del

conflicto entre comunismo y anticomunismo sólo consigue poner de manifiesto que no tiene el más

remoto conocimiento de la realidad africana. Los problemas de África no son ideológicos, sino de

desarrollo y consolidación nacional. Las ideologías en África constituyen me: dio (no fin) y cambian

rápidamente de signo por imperativo de realidades más perentorias. En principio, los que (aquí o en

América) se vuelven hoy contra Argelia (como en su día se volvieron contra Egipto o Somalia) porque el

país se llama socialista, no tienen idea de lo que socialismo significa en árabe, y están haciendo todo lo

posible para que determinados países no puedan desembarazarse del "abrazo" soviético, cuya fuerza no es

ideológica, sino económica, militar y la que proporciona el temor. Afortunadamente para Occidente, con

el Presidente Carter la Administración americana está empezando a entender lo que no quería entender

con Kissinger.

LA lucha por el poder en el norte de África occidental ha buscado la escapatoria canaria precisamente

como consecuencia de los continuados desaciertos de nuestra política exterior en el área. Creo que de

esos desaciertos conviene hacer un poco de historia (que yo sepa, no ha sido hecha), y la haré en el

próximo artículo. Hoy voy a limitarme a anunciar que uno de los defectos de esa política ha sido el

simplismo intelectual. Ese simplismo es el que lleva a "Algunos a creer que es sólo Argelia la que tiene

interés en ponernos dificultades en Canarias, sin comprender que esas dificultades favorecen

indirectamente a otros, a los que conviene aparecer ante España como nominalmente a su favor.

Decididamente, nuestros políticos han dado formidables lecciones de desconocimiento de los árabes. Y

(como diría un árabe) si algunos no los conocen es porque no los quieren tanto como pretenden. Pero no

hace falta ni conocer a los árabes para en determinadas situaciones plantearse la pregunta: ¿ A quién

favorece lo que me perjudica ? Si el lector se hace seriamente esta pregunta, desprendiéndose de

prejuicios peyorativos, puede alcanzar conclusiones curiosas y quizás empezar a admirar la sutileza

política de unos pueblos por tantos conceptos admirables.

Juan DE ESPAÑA

 

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