Autor: Ojeda, Antonio. 
 Las islas Canarias, hoy (II). 
 Faltan alternativas a la crisis económica     
 
 Diario 16.    14/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Faltan alternativas a la crisis económica

La inexistencia de una alternativa a la crisis es hoy la principal característica de la economía canaria,

según coincidieron en señalar a D16 la mayor parte de los expertos consultados. La ausencia de una

política económica global y la falta de comprensión de las características diferenciadas del archipiélago

en relación con Canarias fueron los elementos más destacados por los economistas entrevistados. «No se

tiene una idea de cuál es la alternativa económica para Canarias», confesó el economista de la

Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas, Fernando Redondo, quien coincidió con algunos de sus

colegas en que «lo qué es bueno para la Península no tiene por qué ser bueno para Canarias». Otro de los

entrevistados insistió en que «el programa económico del Gobierno no tiene en cuenta nuestras

características diferenciadores y esto es grave para nosotros».

«No hay razón para otra perspectiva que la pesimista —dijo Oscar Bergase—. La política del Gobierno de

Madrid y la falta de capacidad de las fuerzas democráticas canarias hace pensar que no se vislumbra una

solución ni a corto ni a medio plazo».

Con un sector agrícola caduco, en situación agonizante, sin sector industrial, cuyo futuro es también

inexistente, con el ramo pesquero amenazado por los intereses del capital peninsular y marroquí y

descapitalizadas, con el sector clave de la industria turística dependiendo por completo de intereses

exteriores, las islas Canarias atraviesan hoy una incertidumbre económica agravada por la crisis nacional

y del capitalismo occidental y con una crisis paralela en los aspectos políticos y sociales que ha permitido

al economista del PCE Antonio González Vieitez calificarla «como la peor crisis de la historia de

Canarias».

La dependencia

A grandes rasgos, la situación económica del archipiélago se sintetiza en un aspecto fundamental: su

dependencia exterior, de carácter estructural. Desde fuera se determina qué debe producirse, en qué

cantidad, de qué forma, cómo hay que exportarlo y en algunos casos hasta qué medios hay que utilizar

para ello. «Canarias —dice José Alemán, autor del último estudio sobre el archipiélago—no tiene

iniciativa de ningún tipo, ni la menor capacidad de decisión sobre ninguno de los aspectos de su

economía.»

No es nuevo, sometida a un régimen de monocultivo en sus quinientos años de historia ha pasado de la

producción de azúcar a la del vino y de éste a la cochinilla, el tomate y el plátano, para acabar, en la

década de los sesenta, en lo que se ha denominado «el monocultivo del apartamento». Todos con las

mismas características: impuestos desde el exterior para cubrir una demanda exterior. Cada etapa, con

dependencia absoluta, ha cumplido además el mismo Ciclo introducción-crecimiento - auge - ruina. Al

llegar a este extremo los canarios se han visto a tomar el camino de la emigración (uno de cada tres lo

hizo cuando la crisis de la cochinilla) o el del paro, como el caso de los sesenta mil que hoy sufren

directamente la crisis actual.

En la situación actual, con el índice de crecimiento demográfico más alto del país y con la incorporación

cada año de ocho mil jóvenes al mercado laboral, pocos son los que dudan que sólo una política

económica eficaz y urgente puede acabar con una situación endémica más agravada que nunca.

Todo parece indicar, sin embargo, lo contrario. Los expertos consultados por este periódico coincidieron

también en afirmar que prácticamente la totalidad de las actuaciones económicas en el archipiélago son

«parches a corto plazo»». Algunos economistas señalaron que los programas económicos de los partidos

de izquierda y derecha en el archipiélago tienen pocas diferencias «y se centran todos en actuaciones

sectoria1es, como la nacionalización del agua, que si bien son necesarias, no plantean soluciones globales

al conjunto de la economía , canaria en crisis».

Las perspectivas no son halagüeñas, el recién firmado convenio pesquero con Marruecos supondrá como

mínimo, a medio plazo, el paro de tres mil trabajadores del sector. La agricultura no vislumbra una salida

a su agonía, el sector tabaquero se mantendrá estabilizado, tras el control recién impuesto de Tabacalera,

que comercializa las labores canarias, y los tan aireados proyectos, de industrialización de las islas no han

cuajado hasta ahora en ninguna realización concreta.Sólo la industria turística, que ha conocido una de

sus mejores temporadas, y anuncia la próxima de corte similar, permite mantener unas ciertas

perspectivas de subsistencia. «Aún quedan zonas por explotar —dijeron los expertos— como la isla de

Fuerte-ventura y, por otra parte, la realización de inversiones notables en equipamientos en las zonas

turísticas actuales, que no disponen de ellos, podrían ser factores importantes para la recesión de la

crisis.»

En cualquier caso, todos coinciden en que más que actuaciones sectoriales, que siempre son minoritarias,

es necesario articular un plan económico alternativo para el archipiélago. Para José Alemán la alternativa

ha de configurarse a partir de la consecución de un estatuto de autonomía. «Sólo a partir de él —dice-.

Sólo a base de que las decisiones y la gestión de los asuntos canarios estén en mano de los propios

canarios, podrá avanzarse. El programa económico canario tiene que arrancar de una planificación de

objetivos finales muy claros,que configuren un modelo de desarrollo armónico y humanizado, en cuyo

centro esté el hombre canario mismo y no cifras de producción y su incremento.»

Cifras desafortunadas

¿Islas Afortunadas? Quizá su clima benigno (18 grados temperatura media en invierno-20 en verano), sus

kilómetros de playa de arena, los lujosos hoteles y, en general, una fachada llena de belleza parezca

justificar el apelativo. Desafortunadas desde luego si nos atenemos a sus cifras que evidencian una

situación económica y social sangrante.

Que lo digan si no ese millón y medio de habitantes repartidos en seis islas y siete islotes cuya superficie

total es de 7.323 kilómetros cuadrados, en los que se amontonan los canarios a razón de 192 por

kilómetro cuadrado. Todo un récord, ya que la media nacional es de 70.

Y lo que queda por venir: Canarias tiene el índice demográfico más elevado del país con un crecimiento

vegeta t i v o que en los años 60 fue del 30 por 1.000 y actualmente es del 17 por 1,000 frente a la media

nacional de 11. Todo un futuro para los ocho mil jóvenes que llegan cada año al mercado laboral. A la

vista de la pirámide de la población en la próxima década 230.000 personas van a traspasar la barrera de

los dieciocho años. Así que las autoridades habrían de ir buscando ya los cien mil puestos de trabajo que

van a hacer falta. Una. tarea difícil que hace suponer que la mayor parte de los recién llegados van a ir a

engrosar la cifra de sesenta mil parados que hay en la actualidad en el archipiélago o, en el mejor de los

casos, la de los seiscientos mil canarios emigrantes que viven en diversos países hispanoamericanos.

Frente al alarmante número de parados la política oficial es por el contrario estimular la inmigración de

peninsulares con pluses de residencia en los salarios, en ocasiones del ciento por ciento, que no sólo

discrimina a los canarios sino que acentúan el paro y la debilidad de las islas. Según datos del Centro de

Investigación Económica y Social (CIES) en 1976, 3.800 peninsulares se establecieron: en las islas con

puestos de trabajo ofrecidos de antemano. Cifras oficiosas indican que en tres años llegaron alrededor de

veinte mil.

Whisky barato, papas caras Quizá las islas sean afortunadas para el 10 por 100 de la población que

acapara el S6 por 100 de las riquezas v no al 90 por 100 restante que tiene que repartirse él 33 por 100

que queda. Y no es mucho. Para los afortunados que tienen trabajo, su salario es un 16 por 100 inferior al

del resto del país, pese a que los índices del coste de la vida subieron desde 1968 hasta ahora en un 230

por 100, todo un récord nacional. Tampoco es fácil la vida para los pequeños propietarios agrícolas

condenados al minifundio la propiedad tiene una media de 10 hectáreas contra el 18,1 en el

resto de España— y a pagar el agua como si fuera petróleo: 50 pesetas el metro cúbico en la provincia de

Las Palmas. En las islas el líquido elemento es un metal precioso cuya propiedad la ostenta una

minioligarquía agrícola que se cuida de que siga siendo un bien escaso. Claro que el whisky escocés, los

coches japoneses, los televisores en color y el tabaco americano cuestan un tercio de su valor en la

península. Para «compensar» las papas, un alimento básico, pueden llegar a costar 50 pesetas el kilo y la

cesta de la compra, según datos oficiales, necesita del presupuesto más elevado de todo el país.

El subdesarrollo es palpable también en la educación: el 12 por 100 de la población, según cifras

oficiales, y el 20, según las oficiosas, es analfabeta. Un 32 por 100 es analfabeto relativo. Todo ello le

asegura a Canarias, también en este campo, el primer puesto nacional.

Trasladar el centro de decisión a las islas

Trasladar el centro de decisión de las medidas económicas de Madrid al archipiélago, puede ser un factor

fundamental para sacar las islas de la crisis, en opinión de Rafael Molina Petit, economista de veintiocho

años y uno de los expertos más destacados en este campo.

«Yo creo que es imprescindible —dice— una planificación económica global para el archipiélago. En

este sentido, la creación de un equipo económico que lleve a cabo esa tarea, desde aquí, es fundamental.»

Rafael Molina, técnico de la Administración opina que la alternativa económica para el archipiélago ha de

darla «el ente autonómico que se cree», aunque reconoce que todo dependerá de cómo se afronte la

situación económica de Canarias. «La autonomía puede ayudar a salir de la crisis —señala— pero ,eso

depende de cómo se dministre y en manos de quien esté. Se trata de una palanca. La posibilidad de

resolver los problemas de Canarias desde Canarias va a ser un elemento fundamental para que se

comienzo a caminar tras las soluciones. Hasta ahora no ha existido ningún equipo económico que afronte

el problema globalmente, la autonomía puede dar paso a ese equipo».

El economista insiste en que el régimen de autonomía del archipiélago debe tener «un contenido

económico de carácter prioritario».

Conocedor de los entresijos de la Administración Central Molina Petit reconoce que en Madrid se ha

planificado algunas veces sin tener en cuenta, las características específicas del archipiélago, pero añade:

«ha ocurrido en muchas ocasiones que los canarios hemos presentado nuestros problemas de una forma

desordenada».

Sotare el momento económico de la región opina que «la mayor parte de nuestras actividades productivas

están en crisis», y afirma que en las islas han coincidido varios factores agravantes: «Nuestras propias

crisis coincide con una crisis internacional, con un cambio político nacional y con un aumento de las

tensiones sociales que ha creado un clima de inseguridad.»

Se muestra, sin embargo, relativamente optimista porque «en este momento se ha conseguido el mayor

nivel de concienciación de la Administración Central con respecto a los problemas de Canarias», y

destaca especialmente que uno de los aspectos económicos que más pueden ayudar a las islas en su futuro

es la potencialización comercial cara a África y América.

Mañana, capítulo III:

"Situación estratégica"

 

< Volver