Autor: Lezcano, Ricardo. 
   Canarias: la alegría de ser África     
 
 Informaciones.    21/03/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 8. 

CANARIAS: LA ALEGRIA DE SER ÁFRICA

Por Ricardo LEZCANO

VERDADERAMENTE, Canarias está de suerte. Naciones, comunidades, partidos políticos e individuos

acusan en estos revueltos tiempos lo que se ha dado en llamar «pérdida de identidad». Periclitan viejas

formas sociales antes de que las nuevas puedan sustituirlas; de aquí que todos andemos perdidos en un

mudo deshecho que aún está pendiente de rehacer. Pero Canarias se ha salvado; como a los niños

refugiados, para que no se pierda, le han colgado al cuello una chapa de identidad. Canarias es África.

Enhorabuena.

Creíamos que las nuevas corrientes históricas habían sobrepasado los tradicionales conceptos de la

geopolítica, tan caros a Chamberlein y a Gobineau, y de cuyas teorías hicieron los nazis la trágica

((praxis» que costó 50 millones de muertos. Pero por lo visto, no. Una aproximación geográfica vale más

que el espíritu, la cultura o la religión. Tener un «guad» de vez en cuando, unido a un nombre que bautiza

un curso de agua —en Canarias tenemos un Guint-guada y un Guadyedra—, valen más que quinientos

años de latinidad. Un Cubillo refugiado en Argelia más que 100.000 canarios afincados en América.

Es grotesco, si no fuera trágico, que 47 Estados africanos hayan decidido que Canarias es África. no se

sabe si esto es un «ukase» o una proposición. Es criminal que antes de que la cuestión ni siquiera se

plantee en la O.N.U., decidan apoyar y financiar el terrorismo del M.P.A.I.A.C. Si los que manejan los

hilos de estas marionetas —Rusia y Estados Unidos— hacen que la O.U.A. se vuelva atrás, devolviendo a

Canarias su euròpeida.d, ¿a qué conciencia se deberán cargar los muertos inútiles?

Entre las plagas que azotan a África, la demagogia no es la menos espantable. La lucha legítima por la

independencia de los Estados africanos se está emponzoñando con una de las más innobles y sucias armas

políticas: el racismo. África no lucha por la descolonización, sino por el aplastamiento de los blancos,

pues la mayor parte de sus Estados siguen sometidos a la peor de las colonizaciones, la de los reyezuelos

autóctonos que ahogan en sangre la libertad de sus pueblos. Amín Dadá, Bokassa y Macías han producido

muchísimas más muertes que Ian Smith o Vorsten,y si las únicas razas africanas sometidas fueran las que

viven en África del Sur o en—Rhodesia, la cosa sería magnífica. Pero ¿qué pasa con los derechos de los

pigmeos en África Central, de los, peuls en Guinea, los toubous en el Tchad o los somalíes en Etiopía? ¿Y

que hacen los Estados africanos cuando el derecho a la autodeterminación que imponen a los demás nace

en su propio suelo? La respuesta está en la aniquilación de los secesionistas de Biafra, Katanga o el

Ogaden.

El interés que se ha despertado en África por los canarios «víctimas del colonialismo» es conmovedor.

¡Qué esfuerzo poder fijarse en una paja del ojo ajeno a través de una voluminosa viga en el propio! El

«descolonizador» que nos «descoloniza» no va a ser «un buen descolonizador». Por el contrario, en sus

casas encarcela, tortura, prohibe la expresión de ideas, atesora riquezas y promueve la guerra, mientras

que sus pueblos siguen tan míseros como siempre. En el ((Informe 1976» de Amnesty Internacional (1),

se enumeran todos los crímenes, atropellos de la libertad, torturas y privación de derechos humanos que

se dan en 38 Estados africanos, de la A a la Z, empezando por Argelia y terminando por Zàmbia. En Libia

se corta la mano al ladrón y se pretende lapidar a las adúlteras —no a los adúlteros, atención—, En

Argelia, con partido único y Prensa sólo oficial, los adversarios políticos están reducidos al silencio.Ben

Bella lleva veinte años en ignorada prisión. En Kenia hubo hasta 1975 10.000 presos; 5.000 en Costa de

Marfil, 2.000 en Guinea y 1.000 en Malawi. 30 penas de muerte en Nigeria, ocho en Sierra Leona. En

Sudán, 80 soldados ejecutados. 24 penas de muerte por rebelión en Tanzania, Uganda y Zaire. En este

último país se acaban de fusilar 14 rebeldes en una plaza atestada de gente, mientras los niños de las

escuelas entonaban canciones patrióticas. En Somalia, diez años a los maestros por huelga ilegal. En casi

todos los países africanos las detenciones pueden prolongarse por tiempo indefinido.

En Ghana, por ejemplo, así está ordenado en la ley de Custodia Preventiva, de 1972, o en Ghana, con la

de Preservación de la Seguridad Pública. En Sudán, Mozambique, Ghana, Nigeria, Benín, Zaire y

República Centroafricana supuestos intentos de derrocamiento del Gobierno han producido arrestos,

torturas y ejecuciones. La totura es utilizada como método normal de compulsión en Namibia, Sudáfrica,

Guinea, Ghana, Zambia, Mozambique, Túnez, Uganda y República Centroafricana y se dictaron

sentencias de muerte por delitos políticos en Argelia, Zaire, Benín, Túnez, Niger y República

Centroafricana.. (Este último país, tantas veces repetido, es el del inefable «Emperador Bokassa».)

Y aún existen en África oíros tipos de tortura y represión, más espantables si cabe, pues incorporados a

las costumbres y a la moral, se inscriben en el campo de las represiones familiares, fuera del ámbito de

Amnesty Internacional. Me refiero a la feroz represión sexual de la mujer, que se practica en casi toda

África, tanto en la Musulmán como en la animista. Si bien nosotros, cristianos, no hemos sido remisos en

tratar de despojar a la mujer de su derecho al goce sexual, ya por la religión, ya por la coerción de la

moral, en África son más expeditivos. Si el clítoris es la zona crógena que puede inducir a la mujer a los

placeres de la carne —peligrosa conducta para la sociedad y para el marido—, eliminarlo, junto con los

pequeños labios para mayor seguridad, es garantía de salud social y tranquilidad familiar. En Somalia,

Yemen, Egipto, Arabia, Etiopía, Togo, Costa de Marfil, Kenia, Tchad, Guinea, etc., es corriente efectuar

la excisión o la infibulación de los genitales exteriores de las niñas. A la edad de cinco o seis años les

cortan, simplemente, con una hoja de afeitar el clítoris y los pequeños labios. En seguida se cosen los

grandes labios, dejando un pequeño orificio y no son descosidos hasta el momento de la posesión por su

parte del marido legítimo. Y como las cosas o se hacen bien o no se hacen, en cuanto quedan en estado se

las vuelve a cerrar el orificio del pecado. Verdaderamente, es una alegría el ser África.

Ricardo LEZCANO

 

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