Autor: Cruz Ruiz, Juan. 
   Canarias-Gobierno: una indiferencia recíproca     
 
 El País.    09/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

REGIONES

Canarias-Gobierno: una indiferencia recíproca

JUAN CRUZ RUIZ

La indiferencia que los canarios sienten hacia el Gobierno de Madrid es reciproca. La referencia del

último Consejo de Ministros, dedicado pomposamente a estudiar y resolver los problemas del

archipiélago, demuestra que dé nada sirven los viajes del presidente. Adolfo Suárez no captó en su

reciente excursión triunfal por las islas el verdadero trauma de Canarias. El vacio político, agravado por

la ausencia de un procesó autonómico coherente, está en el fondo de la crisis qué: padece hoy la

deprimida sociedad insular.

El índice de propósitos del último Consejo de Ministros se da de bruces con los resultados. El Gabinete se

reúne para" «procurar que la prosperidad de la región canaria sea compatible con el desarrollo equilibrado

de todas sus islas», y luego decide que la inversión principal se destine a una base naval sobre cuya

oportunidad hay polémica en el archipiélago, cuyos habitantes debían ser los que, a través de los órganos

de autonomía indispensables, consientan una construcción de este calibre.

Veintiocho mil millones de pesetas —la inversión que anuncia el Gobierno- parecen muchos miles de

millones. En Canarias ya se atiende poco a la retórica del dinero, que en este momento ha sido utilizada

por el Gobierno como el elemento más eficaz de una gran política de relaciones públicas que pretende

tener alcance internacional.

La indiferencia que los canarios han mostrado ante esta supuesta inversión sensacional se produce en gran

parte pesque en las Islas se sabe que muchas de las obras que el Gobierno anuncia ya estaban

presupuestadas e iniciadas, en algunos casos gracias al dinero de las corporaciones locales.

Indiferencia centralista

El Consejo de Ministros no es muy sensible a la psicología del canario. Tampoco le preocupa. Prefiere

aumentar la plantilla de las comisarías o construir una nueva cárcel en Gran Canaria antes que dar una

explicación formal y pública del pensamiento del Gobierno ante el proceso autonómico iniciado y

truncado en las islas por la propia indiferencia centralista. A la Administración le interesa la

descentralización de la burocracia estatal, que tiene dispuesta, en las islas, y para ello dota de nuevos

funcionarios a sus organismos, pero olvida sin vergüenza los deseos de autonomía de una de las zonas de

España que de manera más urgente precisan de este sistema de autogobierno, que se le niega con descaro

al insular.

Por supuesto, ni el Gobierno, ni el partido que lo sustenta, son los culpables únicos de la confusión que ha

rodeado el proceso preautonómico canario, porque los políticos insulares también han contribuido a

dramatizar esa ceremonia. Pero sí son culpables los órganos principales del ejecutivo de mostrar una

indiferencia total hacia la junta preautonómica, que, al menos con ese nombre, viene existiendo en las

islas. Si al Gobierno no le complacen la estructura y la significación de esta junta, debe procurarse

medios, para decirlo. Convocar un Consejo de Ministros sobre Canarias y olvidarse del vacío "político del

archipiélago es una muestra del desinterés con que Madrid sigue contemplando las necesidades

fundamentales del archipiélago. Al eludir esa cuestión principal, el Consejo de Ministros ha dado una

prueba de cuál es el criterio con que se siguen en esté país los problemas de los pueblos que lo componen.

El paternalisme sustituye al análisis serio y responsable de las circunstancias en que esos pueblos viven.

Adolfo Suárez y su equipo creían que los canarios iban a saltar de júbilo cuando la prensa titulara con la

retórica del dinero. Tantos años de pobreza económica y política no se remedian de la noche a la mañana

gracias a la lluvia dé calderilla. Si no se da prisa el Gobierno, a esta lluvia de calderilla desprovista de,

sentido político puede seguir, cuando menos se espere, un diluvio de cualquier otra naturaleza.

Parece que este Consejo de Ministros extraordinario no quiso parar las lluvias políticas que se le avecinan

a Canarias y qué en Jartum, dentro de un mes, comenzarán a formarse de nuevo, cuando los países

africanos consideren otra vez las tesis defendidas por el MPAIAC sobre la identidad insular. Lo único que

quiso demostrar ahora el Gobierno de Madrid es que con una inversión económica se ahuyenta un

problema político. La demostración de que esto es un error no tardará nada en producirse.

 

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