Autor: J. L. M. (Interviú). 
   Los padrinos navegan en tierra     
 
 Interviú.    21/12/1978.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

Los padrinos navegan en tierra

El difícil panorama de la pesca en Canarias queda totalmente ensombrecido a partir del acuerdo tripartito

y de los acuerdos pesqueros. Pero, de todas maneras, la crisis del banco canario-sahariano ya viene de

viejo.El empobrecimiento de los caladeros ya lo iniciaron los japoneses. Con la marroquización de la flota

y de la zona se agrava aún mucho más el paro, al traer las empresas mixtas tripulantes coreanos en

situaciones de contratación semifeudales.

"No podemos saber ni la centésima parte de lo que hay detrás de todas las manipulaciones que se hacen

con el banco pesquero", nos señala el patrón Fernando Mota, responsable del Sindicato de Trabajadores

del Mar.

Felipe Llinares, de la firma Lloret y Lunares, es el gran padrino de la pesca en Canarias, Posee fábricas en

Las Palmas, Arrecife y La Gomera Y tiene el 50 por 100 de las acciones de la firma conservera de

pescados Hijos de Ángel Ojeda.Además de tener otras acciones en las sardineras Altapesca, Diego

Nippon —unión de Diego Grimaldi con capital japonés— y hasta en la misma de Grimaldi. Al principio,

cuando llegó a Las Palmas, se dedicó al salazón y a la pesca de liña. Con una factoría en La Gomera —La

Lapita— introduce la pesca del arrastre y va copando toda la industria pesquera canaria, acabando, con

métodos vanados, con los pequeños pescadores, que terminaban trabajando para él.

Poco después de Felipe Llinares llegó el armador Benigno Montenegro, que introduce la pesca de pareja y

la del trio. El gaditano Diego Grimaldi se dedicará a la pesca del cefalópodo y la pesca de nazas. Será el

gran introductor de tos japoneses, con los que hará consorcios. Llegarán después los italianos, griegos y

japoneses a la caza de los párgidos —pargo, chopa, cherne y curbina— utilizando los métodos más

esquimadores y liquidando la especie. Hasta que llega el boom del cefalópodo en el año sesenta. Ha de

decirse que los párgidos se alimentaban de las huevas y que la pesca industrial arrasó con ellas.

Por estos años se introduce Pescanova. Venía de Sudáfrica, con cuyo Gobierno colabora estrechamente.

Coincide también con el descubrimiento de los grandes caladeros del marisco. De todas maneras serán los

japoneses los que se harán dueños del banco, al poseer una alta tecnología pesquera y una flota numerosa.

Pero los nipones descubren bien pronto que les resulta más rentable, y menos conflictivo, comprar el

calamar a los barcos españoles y abanderar y enrolar a sus tripulantes en Corea. Pescanova le sigue los

pasos y el invicto Víctor Moro no será, ni mucho menos, un valladar desde su cargo. Entre unos y otros

destrozan el banco pesquero. Podemos señalar, como referencia, que si hace diez años se capturaban diez

toneladas diarias por barco de poco cabotaje, hoy solamente se logran dos como máximo.

Da una idea de la penuria actual del que fuera uno de los mayores bancos pesqueros del mundo.

A pesar de todo, en Canarias se dan cita las grandes flotas pesqueras. La japonesa Dacrin Fishing se

conecta con Ecopesa. Víctor Moro está relacionado con Agasa y Freiremar. Alrarez Entrena, Boades

Ruso y Baldó Suchs consignarán barcos que ni tan siquiera estarán inscritos como pesqueros. Tomás

Boades Ruso fue presidente de la Cofradía de Pescadores de Alicante. Se cuentan muchas cosas de él, de

cuando fue alcalde franquista de Santa Pola. Y sus mejores amigos son todos de Fuerza Nueva.

El mundo de la contratación laboral es otro mundo. Contratan en Huelva para trabajar en África. Sin

seguros, sin horas y en condiciones infrahumanas, poco podrán protestar. Cuando firman para trabajar

suscriben ya el finiquito de despido. Y si protestan se quedan en el puerto en que protesten, con una mano

delante y otra detrás. Muchos de los barcos que operan en la zona están sin inscribir. Y todas las

irregularidades que se cometen son fácilmente investigables.

Pero no sólo en el mar han hecho su oscuro agosto algunos armadores, Diego Grinaldi —de la mano de

Montenegro— se quedó inexplicablemente con ios frigoríficos del Puerto de la Luz, que teóricamente han

de ser utilizados por todos. Lo serán sólo por aquellos que acepten sus condiciones. Felipe Llinares, el

gran padrino, invertirá en otras industrias y será el máximo accionista de la inmobiliaria Casablanca, la

mayor de Las Palmas.

Y más clamores recientes. El convenio de pesca con Marruecos, patrocinado por el poderoso Víctor

Moro, tenía como pilares canarios a Felipe Lunares, a un hijo de Ángel Ojeda, al italiano Lambertí, a

Santodomingo y a Grimaldi. Ningún canario y ningún productor, que serán más tarde los tiroteados.

Porque Llinares, Lambertí y Ojeda tienen el monopolio de la sardina. Y porque Ojeda y Santodomingo

tienen el del cefalópodo, que venden a los japoneses. El acuerdo pesquero con Marruecos les viene como

anulo al dedo. Créditos españoles y créditos alauitas. Pagos a los barcos naufragados-español como si

fuesen nuevos—. Hasta el torero Chamaco, viendo el chollo, se metió a armador.

Pescanova fortalece y moderniza su flota con créditos a fondo perdido. Con esos 15.000 millones

aportados por el Estado español se arriman a Marruecos, que, por condiciones ventajosas y mano de obra

barata, ofrece muchos más beneficios. Y a los trabajadores canarios, adiós y muy buenas. Al fin y al cabo

son trabajadores nada más.

Con el acuerdo pesquero se desembarazan del personal que no les interesa y logran reestructurar sus

empresas, a pesar de que ahora mueran más pescadores. Los molestos, por fin, se los han quitado de

encima. Contratarán a campesinos gallegos ahora mismo, que prefieren trabajar a quedarse en el paro, sin

comer. Los accidentes se multiplican en estos momentos por siete. Por encima de los canteros, mineros y

albañiles, según el último Anuario del Instituto Social de la Marina. La flota sardinera de Lanzarote está

tocada de muerte. Y en la flota congeladora hay una gran disminución de sus unidades.

Han pasado a los puertos americanos algunas y las otras han sido marroquizadas. Aunque ya en

Santander, para mayor abundancia, se construyen directamente para Marruecos, como son el

"Abdesallam", el "Smara" o el "Massira".

Los barcos de Pescanova, Altapes-ca, Linares o Alvarez Entrena siempre declararán la cuarta parte de las

capturas. ¿Y los trabajadores? ¿Y la Hacienda Pública? Pero como la venta la hacen por tèlex y de barco a

barco, no hay nadie que se entere. Como no se enterarán —a pesar de que lo denuncia el Instituto Social

de la Marina— de que hay más de veinticinco empresas en situación de ilegalidad. Entre ellas, Altapesca.

Como no se enterarán que más del 20 por 100 de los pescadores no están dados de alta en la Seguridad

Social. O que se falsifican documentos para enrolar a niños, pagándoles salarios de hambre como a los

demás. Porque todo esto pasa. Y Víctor Moro, ¡ay, el Moro!, en la Dirección General de Pesca. Como se

sabe que tampones para sellar permisos están en las mesas de las consignatarias y que el descontrol total

facilita los buenos negocios. De la pesca litoral no podemos hablar porque está muerta. Por tres causas

fundamentales: por no haberse construido refugio alguno para los barcos pequeños de poca productividad;

por la actividad del intermediario Santana Brito — Sanbrit—, que se ha quedado con el monopolio de las

capturas de costa, utilizando un complejo aparato de procederes, y porque las grandes flotas han faenado

ilegalmente dentro de las tres millas, como en el caladero de la merluza, que liquidaron los japoneses en

tres meses. Este mismo año, el 28 de enero, se quedó Fuerte-ventura aislada porque un arrastrero japonés

rompió el cable submarino cerca de la costa. Oficialmente fue "una avería ajena a nuestra voluntad".

J. L. M.

 

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