Autor: Lama, César de la. 
 Canarias, archipiélago en conflicto (I). 
 La situación económica de Canarias es alarmante     
 
 Ya.    22/07/1979.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

22-VII-1979 NACIONAL Pag. 15 – YA

CANARIAS, ARCHIPIÉLAGO EN CONFLICTO (I)

LA SITUACIÓN ECONÓMICA DE CANARIAS ES ALARMANTE

El problema del archipiélago se centra en la crisis pesquera, la desertización, el analfabetismo, la droga, la

mafia internacional y la precaria situación económica • La sociedad canaria se mueve entre el

"cubillismo" y el "antigodismo" y la canariedad

Canarias se encuentra en una encrucijada de continentes que la sitúan en una posición contradictoria. Si

como región española es parte integrante de un país equilibrado, geográficamente está inmersa en una

zona conflictiva y perifèrica, en un área de fricción de los grandes poderes que tratan de ampliar sus zonas

de influencia.

La situación económica de Canarias es alarmante. Los especialistas en la materia aseguran que existe un

alto subdesarrollo y una estructura distorsionada basada sólo en el turismo, con un sistema de producción

poco evolucionado en los sectores agrícola e industrial.

El futuro se presenta oscuro y el caos económico se puede desatar si falta el turismo o se pierde el

régimen fiscal especial de que goza el archipiélago. Ante este panorama de inseguridad no queda otra

solución que plantearse una nueva estructura económica a nivel regional o provincial.

Falta de recursos financieros

Las islas carecen de recursos financieros. De aquí que sea necesario como medida de urgencia que al

menos el ahorro canario se invierta en las islas. Es conveniente también un estudio de mercado y una

planificación de la formación empresarial y profesional de forma permanente que consolide las actitudes

que Canarias tiene en el campo de la infraestructura económica.

El pueblo canario está con-vencido de que hay que terminar con los grupos de presión que operan en las

islas, tanto desde un librecambismo a ultranza como desde un proteccionismo, que podrían lesionar las

necesidades de la población. Grandes cantidades de tierra cultivable se han convertido de la noche a la

mañana en complejos turísticos, limitando la superficie laboral a 99.178 hectáreas, de las que 61.814

corresponden a secano y 37.364 a regadío. Y más de 200 hectáreas de plataneras se han abandonado por

falta de agua y rentabilidad, con un descenso de producción en Tenerife del 5,41 por 100; en La Palma, el

6,40; en Gomera, el 29,13, y en Gran Canaria, el 21,19 por 100.

Con toda esta serie de gabe-las limitaciones y pobrezas que se ciernen sobre las islas, a nadie se le

ocurriría pensar en una independència a ultranza. Pero no es así. Los independentiatas canarios, que

sueñan con un "país autogestionario", carecen por completo de lógica y fundamento a la hora de sostener

su tesis, porque ni siquiera el turismo podría garantizar e! mantenimiento de una "Canarias

independiente".

Suponiendo que pudiera ser independiente el archipiélago —la Península también sería el

extranjero—, el caos de su economía no haría posible la supervivencia de las islas, ya que Las Palmas y

Santa Cruz de Tenerife tendrían que importar anualmente productos por valor de 8.000 a 82.000 millones

de pesetas, mientras que su exportación sería ¡de unos 25.000 millones de pesetas, tomando como

ejemplo las cifras del año 1976 respecto a su comercio con el exterior.

El déficit de una balanza comercial de una "Canarias independiente" acaba pronto con todos los

separatismos, con todas las especulaciones absurdas en este sentido. ¿Cómo coneguiría Canarias los

44.000 millonea de pesetas que le hacen falta para equilibrar su balanza comercial ?

Muchos de los males que se ciernen hoy sobre Canarias se deben a la sangrante especulación del suelo. El

capital fuerte entre a, formar parte del "affaire" que se monta en torno a un negocio que resulta fácil, sin

que la burguesía y la clase media se dieran cuenta de lo que en el futuro esto iba a representar ya que en

principio se vieron favorecidas por los beneficios que les llovían del cielo.

Las dos caras de un mito

No es mi intención romper el mito canario, despreciar lo bueno y apetecible que tiene como emporio del

turismo internacional. Se trata únicamente de dar a conocer la realidad de este archipiélago, parte

integrante de España, que es muy distinta a la que presenta el ambiente cosmopolita de sus ciudades o de

las libertades- vitales y sociales de sus habitantes. Esta es la estampa agradable, la que se exporta en las

tarjetas postales de las agencias de viaje.

La otra imagen, sin eslogan publicitario pero que se vive a diario, es la que imprime carácter a este

pueblo. Es la imagen del subdesarrollo, la falta de infraestructura, la crisis económica, el paro, la emigra-

ción el centralismo regional, el acoso de los monopolios y la oligarquía sangrante de los caciques.

La verdadera imagen es la que ofrece la crisis pesquera, la desertización, el analfabetismo, la droga, la

delincuencia íuvenilj la mafia internacional, el "¡fuera godos!", la canariedad exacerbada, el Sahara y la

tensión Rabat-Argel.

Es, en definitiva, la imagen del aislamiento, el riesgo y la incertidumbre que hace gravitar al archipiélago

entre dos constantes que le mantienen en permanente conflicto: su situación geopolítica y la dinámica

histórico-genética. Amibas son las causantes de todos sus males en mayor o menor escala.

Hoy la sociedad canaria se mueve entre el "antigodismo", el "cubillismo" y la autonomía. Diríase que el

"antigodismo" carece de línea ideológica de gestión política, por lo que no puede ser considerado como

movimiento organizado. Es un simple "reflejo de autodefensa" de quienes se sienten real o ficticiamente

dañados por el centralismo y el trato de provincia. El "cubilismo" hasta hace poco se basaba en la

persona de Antonio Cubillo. Al MPAIAC pertenecen los mas radicalizados independentistas.

Hay una gran parte del pueblo canario, consciente y sensato, cuyos valores espirituales y españolidad

están incluso a veces por encima del ciudadano residente en la Península. Es más, muchos de los que en

ocasiones se manifiestan antipeninsulares no dejan por ello de ser españoles. Y es aquí donde radica la

dificultad de averiguar la auténtica dimensión del problema.

El pueblo canario es servicial, amable y comunicativo, goza de buen humor y siente la amistad como

pocos. Pero diríase que por culpa de la monotonía del clima o por su escepticismo se manifiesta con aire

resignado y apático. Como si las cosas no le importaran demasiado.

Lo que sucede respecto al peninsular es que, en mayor o menor escala, éste se ha convertido en el

vehículo receptor de las quejas de los canarios que se manifiestan en contra de muchas de las medidas

adoptadas por nuestros gobernantes, del centralismo que padecen. ´Esto, unido a un sentimiento de lejanía

y abandono, les hace descargar su flema, sobre aquellos que, en cierto modo, no padecen sus males o

creen loe canarios que no los padecen, pues muchas veces los sufren aún más agudizados— por estar en

el centro geográfico de la nación.

Por otra parte, es frecuente el caso del peninsular que llega a las islas con la convicción de que va a

"terreno conquistado". Tremendo error. Se equivoca. Los canarios tienen excelentes cualidades humanas

y cívicas, muchas veces superiores a quienes llegan aquí con aires de superioridad, convencidos de que el

canario es un ser inferior, al que hay que tratar despectivamente.

El problema del antigodismo puede estar en que el pueblo canario carece de identidad propia y la

estructura autárquica con que cuenta es endeble y está dividida por las diferencias surgidas entre las siete

islas del archipiélago.

La clase obrera se equivoca cuando carga toda la responsabilidad de sus males sobre los "godos".

Realmente es la clase alta y poderosa, que les explota, la culpable dé sus males. En sois manos está ,el

agua, los plátanos, las tierras, el negocio turístico.

Sentimiento de agresividad

Los canarios ven en el inmigrado a un enemigo en potencia, Un competidor que viene a agravar sus

problemas de excesivo índice de natalidad y falta de espacio. Y viene a las islas de forma protegida por

un centralismo administrativo que favorece su agresividad profesional o comercial.

"La gravedad de este hecho —dice el informa de la Caja Insular de A h o r o s de Gran Canaria—, además

de la superpoblación de las islas en relación a la escasez de recursos, se sitúa en el alto porcentaje de

"inmigrados de paso", que se colocan en posiciones claves de la Administración. Una de sus lógicas

apetencias es el ahorro y la adquisición de bienes suntuarios, especialmente electrónicos y mecánicos. La

Administración protege esta situación, dando una prueba más de insensibilidad ante la realidad canaria."

E! ingreso "per capità" en Canarias también es sensiblemente inferior al del resto de la nación, 83.129

pesetas contra 99.271 pesetas.

Causas que pueden influir en un sentimiento de agresividad son también la falta de posibilidades

educativas" y laborales, e] cerco marroquí al perder la frontera del Sahara-—que incide seriamente en la

flota pesquera canaria—, el monopolio de los hindúes con su absorción de puestos de trabajo, culpables

en parte de que los jóvenes canarios pululen por las calles degenerando un elevado porcentaje en

"gigolos" a la caza de las suecas, delincuentes o drogadictos. Situaciones todas ellas que constituyen un

caldo de cultivo apropiado a la xenofobia.

César DE LA LAMA

(Extracto del libro "Canarias, archipiélago en conflicto", de próxima publicación por Argos-Vergara.

Copyright del autor. Prohibida su reproducción total o parcial.)

Próximo capítulo;

LA CESIÓN DEL SAHARA

 

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