Autor: Ramírez, Pedro J.. 
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 Cuatro     
 
 ABC.    11/05/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

CUATRO

MANUEL Fraga Iribarne, un Fraga cansado y tenaz, ha explicado con pelos y señales lo ocurrido en

los mítines de «Alianza» en Galicia. El balance puede ser tenido en cuenta por todos los grupos que

tengan la estabilidad del país como objetivo último: «Hay que tomar en serio la intención de

quienes tratan de imponer antidemocráticamente su voluntad sobre la de los demás.»

En el transcurso de una entrevista sin inhibiciones, Fraga se defiende, una vez más, de las acusaciones

que lo relacionan con el sangriento Monte jurra 76: «El juez ha procesado a quien ha creído que debía

procesar. A mí no me ha procesado. Yo era procesable... y lo soy.»

Sobre la operación «Unión del Centro Democrático» insiste en los argumentos que ya expuso tan

contundentemente tras la intervención televisada de Adolfo Suárez. Según Fraga, el presidente debe

aceptar el reto del debate. Lo contrario «sería comodísimo: los demás que vayan a los pueblos, los demás

que participen en los mítines, y él con su televisión, esperándolas venir».

«En este país están empezando a verse caras de odio», advierte también Fraga.

LEOPOLDO Calvo Sotelo ofreció ayer un almuerzo a los medios informativos con el objetivo de

comentar la ajetreada constitución de la alternativa de «Centro». Sus tesis parten de la base de que si

bien fue preciso ampliar el «Centro Democrático» su espíritu no ha quedado desvirtuado, tal y como

preteden quienes abandonan el barco.

El ex ministro de Obras Públicas fue relativamente duro en sus apreciaciones sobre quienes como

Larroque o Senillosa han denunciado la operación como un nuevo P. R. I. Fueron, de acuerdo con sus

palabras, problemas personales de situación en las listas electorales, y no ideológicos, los que les

movieron a actuar como lo han hecho.

De entre todas las frases de Leopoldo Calvo Sotelo, una se me quedó especialmente grabada: «No

recuerdo haber visto en ningún momento al presidente decidido a no participar en las elecciones»

JOAQUÍN Ruiz-Giménez, en entrevista que también publica hoy ABC, reitera su postura ante ese

mismo tema: «Hubo una cierta intuición de que desde el Gobierno se intentaría una penetración

seria sobre ese «Centro» y que, por tanto, dejaría de ser una coalición independiente.»

La actitud de la «Federación Demócrata Cristiana», que en su día rehusó entrar en el «Centro», parece

justificada ahora desde un punto de vista de estricta pureza democrática. José María Gil-Robles Jr.,

acusado entonces de intransigencia y ayer conferenciante en el Club Siglo XXI, vive en cierto modo la

hora de la reparación.

ENRIQUE Tierno Galván personifica la cuarta opción con cabida hoy en nuestras páginas: la de ese

socialismo que renuncia a tomar el ascensor y es capaz de esperar lo que haga falta en el descansillo de

la escalera. Seria importante que su comportamiento político fuera acorde con estas declaraciones.

«Si la democracia pasa por la Monarquía, hay que aceptar la Monarquía; y hoy por hoy en España, la

democracia pasa por la Monarquía», afirma el «viejo profesor»,- Pedro J, RAMÍREZ.

 

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