Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Diario de las Elecciones. Fraga explica los incidentes del pasado fin de semana. 
 En Galicia habrá muchos votos para Alianza Popular     
 
 ABC.    11/05/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 32. 

ABC. MIÉRCOLES 11 DE MAYO DE 1977.

Diario de las ELECCIONES

FRAGA EXPLICA LOS INCIDENTES DEL PASADO FIN DE SEMANA

"EN GALICIA HABRÁ MUCHOS VOTOS PARA "ALIANZA POPULAR"»

«Fue el efecto sorpresa. Yo me quité la chaqueta, haciendo un gesto muy claro. Apenas me siguieron diez

o doce. Y aquellos seiscientos cobardes

huyeron como ratas...»

«En Galicia habrá muchos votos para "Alianza Popular" y en buena parto se deberán al éxito de nuestra

campaña de los últimos días y al fracaso de quienes trataron de reventar los mítines.» En su modesto

despacho de la sede de «Alianza Popular», Manuel Fraga —la voz ronca, la camisa arrugada y un montón

de sus propios libros por dedicar a seguidores y amigos— puntualiza lo ocurrido durante la accidentada

gira por su patria chica. La conversación se centra primero en el polémico acto de Lugo e irá

dispersándose después a tumba abierta de acuerdo con las exigencias de la actualidad.

«En todos los casos hemos llenado los locales de mayor cabida. En Lugo, el acto fue en el Palacio de

Deportes. Yo ya tengo experiencia en esto de los reventadores que se emplearon a fondo, por ejemplo, en

actos como los de Badajoz y Huesca. En esta ocasión era un grupo de unas seiscientas personas entre

cuatro mil asistentes, muy bien organizado, con dos "directores de orquesta".»

«Como luego se vio estaban pagadas para gritar, no para enfrentarse. En cuanto se les planté cara,

salieron huyendo. Pero ahora llegaremos a ello. Eramos cuatro oradores. El primero, Ramón Falcón,

demostró ser un hombre con una flema británica a prueba de bomba. Intervino luego una dama

encantadora, muy atractiva por cierto, a la que casi no la dejaron hablar. El tercero era Antonio Pedrosa,

que acababa de salir de la cama enfermo; con él se ensañaron.»

«Entonces yo tuve que decir que o nos dejaban hablar o tendríamos que "despejar". Eso fue el "acabose":

gritos, papeles quemados por el aire, petardos, etc. Fue el efecto sorpresa. Yo me quité la chaqueta,

haciendo un gesto muy claro desde la mesa. Apenas me siguieron diez o doce personas. Y aquellos

seiscientos cobardes huyeron como ratas. Esa es toda la historia.»

«¿Por qué huyeron? Probablemente por que no tenían razón, probablemente porque les habían pagado

cuarenta o cincuenta duros sólo por chillar. Si yo ese día no hago ese gesto, probablemente no hablo en

toda Galicia.»

—¿Cuál es el balance del resto de la gira?

—Al día siguiente; es decir, el sábado, hubo tres actos: un mitin en el mayor teatro de El Ferrol, una

romería política —la primera a la que he asistido— después de comer, y por la noche intervine en La

Coruña ante cinco mil personas. El domingo por la mañana en Santiago, ni un solo incidente, y por la

tarde, en el Polideportivo de Orense, tampoco hubo incidentes. Por fin, en Vigo, tuvimos la mayor

audiencia de la gira: nueve mil personas. Resumiendo: Hubo intentos de que los mítines no pudieran

celebrarse de forma claramente antidemocrática...

—¿Por parte de quién?

—De grupos extremistas. Es tan difícil seguir la lista de ellos... Según mis noticias eran grupos de la

«Joven Guardia Roja» y de la «Unión del Pueblo Gallego» y en todos los casos se trataba de mercenarios.

Esto demuestra que hay que tomar en serio la intención de quienes antidemocráticamente tratan de

imponer su voluntad sobre la de los demás. Pero nosotros no atacamos a nadie, nosotros somos

moderados y he venido muy satisfecho de la gira.

—¿No se está creando en torno a su persona una, dialéctica similar a la que rodeó a Maura? ¿No le parece

que haga lo que haga y diga lo que diga el país seguirá dividido sobre su personalidad? Es posible, y no

es mi culpa. Siempre he tratado de unir y la mía ha sido una obra de moderación. También es verdad que

Maura fue un reformador y que las extremas izquierdas siempre se han ensañado con los reformadores. Si

hay una campaña marxista contra mí es porque soy el único que siempre ha plantado cara al marxismo.

En todo caso estoy intentando cumplir con mi deber.

—Siempre que se le ataca sale a relucir el tema. Montejurra 76...

—Yo ya he dicho muchas veces que tanto los sucesos de Montejurra como los de Vitoria coincidieron

con dos ausencias mías. Yo era el responsable del Departamento, pero en aquellos momentos el titular era

don Adolfo Suárez. Pudo ser pura coincidencia, pero eso demuestra que cuando yo estaba pegado al

teléfono las cosas no iban tan mal como cuando yo no estaba. Todo lo que el «Partido Carlista» ha tratado

de tramar en torno a este asunto, es, evidentemente, falso. Cometimos un único error, que fue el de, por

respeto a la «Comunión Tradicionalista», no prohibir un acto que cada vez se envenenaba más.

—¿El Ministerio desconocía entonces la llamada «Operación Reconquista»?

—No es que la desconociera, porque tenía muchas informaciones y muy diversas. Pero yo no participé en

absoluto en ella. Yo transmití a las Fuerzas de Orden Público unas instrucciones que eran las adecuadas

una vez tomada la decisión de autorizar el acto. El Ministerio de la Gobernación no tuvo arte ni parte en

los incidentes violentos. A mi vuelta de Venezuela ordené una investigación judicial sin restricción

alguna, tal y como se ha realizado. El juez de Estella, a pesar de todas las presiones que se han ejercido

sobre él, ha procesado a quien ha creído que debía procesar. A mí no me ha procesado. Yo era

procesable... y lo soy. A mí no me ha llamado jamás ni siquiera a declarar. Mi nombre sólo ha aparecido

entre los infundios de quienes siguen fuera de la Ley y cuya actitud les juzga a ellos mismos.

—Durante su estancia en Galicia ha quedado perfilada la «Unión del Centro Democrático». ¿Cómo valora

esta operación?

—Yo estimo que un Gobierno como el actual, creado para la transición y sin más respaldo que la

designación real, está obligado a mantener una actitud de neutralidad. La decisión del presidente favorece

a los partidos del centro, poniendo a su servicio los instrumentos del Poder, como, por ejemplo, la

televisión.

Por otra parte, el señor presidente no ha pedido todavía la baja en la «Unión del Pueblo Español», del que

llegó a ser su máximo dirigente. Ahora se va con otros grupos. Eso demuestra el oportunismo de la

operación.

Por último ahí está la intervención de un muñidor del presidente como Calvo Sotelo que ha tenido que

poner a cada uno en su sitio, dejando pequeños los encasillamientos de Romero Robledo. Dicho esto, la

operación se juzga por sí misma.

—Tras el discurso del presidente, usted formuló un reto muy concreto que parece haber caído en el vacío.

—No ha caído en el vacío porque periódicos muy diversos han expresado su deseo de que el debate tenga

lugar. Y si esto no ocurre quedará probado una vez más el carácter ventajista de la operación ya

comentada. Que quede claro que más que un reto lo que yo he hecho ha sido una indicación muy seria de

que el presidente debe competir con todos los líderes restantes y éstos entre sí.

—Pero la tesis del presidente a este respecto es la de no participar en la campaña para no comprometer su

independencia.

—Eso es inaceptable una vez tomada su decisión de presentarse. Sería comodísimo: los demás que vayan

a los pueblos, los demás que participen en los mítines, y él con su televisión esperándolas venir.

—Se habla de una posible actuación conjunta en las futuras Cortes de «Alianza Popular» y «Unión de

Centro Democrático».

—El sistema proporcional impuesto en las elecciones hará necesarios los pactos. Nuestra postura es muy

clara: colaborar con todos los grupos legales del país por el bien de España y sin limitación alguna.

—¿Incluye usted al «Partido Comunista»?

—He hablado de todos los grupos legales y reitero lo dicho.

—¿Participa usted de los temores de quienes piensan que la campaña electoral puede enmarcar una nueva

escalada terrorista?

—Desde hace meses hemos venido advirtiendo de que las órdenes que se dan a las fuerzas de Orden

Público, la práctica de poner inmediatamente en libertad a los detenidos, la amnistía a los responsables de

delitos de sangre..., todo esto no puede dejar de tener un impacto. Además, el tratamiento informativo de

estos temas está destilando odio. Porque en este país están empezando a verse caras de odio.

—Da la impresión de que en su propio comportamiento durante la campaña hay elementos de temeridad,

de falta de precaución. ..

—Le ruego que retire la palabra temeridad. Hable usted de valor ciudadano. Nosotros no hemos hecho

nada malo en Guipúzcoa. Quienes lo han hecho son los de la «E. T. A.». Y por eso nosotros no vamos a

dejar de acudir allí.

P. J. R.

 

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