Tragedia canaria     
 
 El País.    22/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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TRAGEDIA CANARIA

Despreciando el clamor popular del pueblo canario, el Gobierno de UCD está empeñado en

negociar con Bruselas una adhesión al Mercado Común Europeo que implica la pérdida, por

Canarias, de sus centenarios Puertos Francos y de su tradicional Régimen Económico-Fiscal.

Si a los canarios nos quitan los Puertos Francos a cambio de vagas promesas de

compensaciones nunca definidas, ni en la forma, ni en el volumen, ni en el tiempo, nos estarán

empujando, con los ojos vendados, a algo peor que la ruina.

Nos quieren hacer creer que sin Puertos Francos tendremos más puestos de trabajo; que

pagando más impuestos todo será más barato; que importando menos habrá más abundancia;

que renunciando a lo poco que tenemos seremos más prósperos y más libres. Pero es evidente

que todo eso es falso.

Y, sin embargo, a pesar de la amenaza cada vez más clara, los canarios estamos más solos

que nunca. La Administración hace uso de todo su poder, directo e indirecto, para impedir que

nuestra razón y nuestros derechos históricos y constitucionales sean tenidos en cuenta. A las

Cortes Generales parece no llegar nuestro desespero. La Junta de Canarias, al mando de su

presidente, don Fernando Bergasa Perdomo, se inclina por la postura del poder central y por

los oscuros intereses proteccionistas. Los grandes medios de comunicación social, distraídos

por la frivolidad mesetaria, no tienen tiempo ni voluntad para ocuparse de la defensa de los

Puertos Francos de unas islas del Atlántico...

Y mientras nuestra soledad se agranda, mientras UCD consolida nuestra pobreza, aquí, en

Cananas, el delirio independentista minoritario va tomando forma irremediable de peligrosa

razón mayoritaria.

Si el Gobierno consigue elevarnos a la categoría de contribuyentes europeos sin garantizarnos

el bienestar medio de los europeos y, además, quitándonos el reducido bienestar que ahora

tenemos gracias a los Puertos Francos, los canarios nos encontraremos cualquier día en el

mismo abandono que ya conocieron Cuba, Guinea Ecuatorial, Sahara...

Es esa tragedia, riada menos, la que hay que evitar por el bien de todos los españoles,

insulares o no: Pero los españoles de Canarias ya no sabemos a quién recurrir. Y por eso

recurrimos, en última instancia, a la solidaridad del pueblo peninsular.

Por España y por Canarias esperamos que nuestros compatriotas de la Península se

manifiesten contra el escándalo que nos atropella, de la misma forma que se manifiestan por

causas más lejanas y menos propias.

Sería doloroso para nosotros, canarios, descubrir que ya no existe Conciencia Nacional.

Tomás Morales, 46, 3° Las Palmas de Gran Canaria

 

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