Autor: Míguez, Alberto. 
   Temen que Canarias se convierta en un nuevo caso Sagunto  :   
 Hoy se entrevistan Felipe González y Jerónimo Saavedra. 
 ABC.    16/08/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

16 DE AGOSTO DEL AÑO 1983 NUMERO 24.189

ABC

Temen que Canarias se convierta en un nuevo «caso Sagunto»

Hoy se entrevistan Felipe González y Jerónimo Saavedra

Madrid. Alberto Miguez

El Gobierno español está preocupado por las repercusiones sociales que pueda tener la firma del Acuerdo

pesquero con Marruecos, debido a la oposición de amplios sectores del archipiélago canario. Teme que se

radicalice la situación y que Canarias se convierta en un nuevo «caso Sagunto», en el que CC OO

capitalice las acciones de protesta contra los responsables políticos de la firma.

El presidente del Gobierno, Felipe González, y el presidente del Gobierno autónomo de Canarias,

Jerónimo Saavedra, se entrevistarán hoy en Madrid para tratar sobre la grave situación de la industria

pesquera del archipiélago, que podría empeorar todavía si Marruecos no levantase la prohibición de

pescar en las llamadas «zonas de seguridad» o «ventanas» del litoral sahariano.

El tema de las «ventanas» no se ha incluido en el borrador del nuevo Convenio de pesca hispano-

marroquí.

«Zonas de seguridad»

Las «ventanas» o «zonas de seguridad» cubren desde el pasado mes de abril las dos terceras partes del

litoral sahariano, con una profundidad de 12 millas. Hasta el momento, el comando de operaciones de las

FAR, en el Sahara, declaró zonas de seguridad 11 sectores, desde el antiguo Sidi Ifni a La Güera,

localidad fronteriza sahariana perteneciente a la antigua provincia de Villa Cisneros, que se encuentra en

manos de Mauritania.

Fue en 1980 cuando las autoridades marroquíes declararon 9 zonas de seguridad, muy localizadas y de

poca extensión.En enero de 1981 anunciaron que el litoral próximo a la localidad de Tarfaya había sido

también prohibido a los pesqueros. En la primera semana de abril de este año, apenas dos días después de

haber finalizado la visita oficial de Felipe González a Marruecos, se produjo la declaración por la que

entre los cabos Bojador y Blanco se prohibía la pesca de los buques de cualquier nacionalidad. La

distancia que media entre ambos cabos es de unas 222 millas (más dé 400 kilómetros en línea recta), lo

que corresponde a las dos terceras partes del litoral sahariano. Es precisamente en este litoral y en las 12

millas de ancho, ahora prohibida, donde faena la flota sardinal de Lanzarote y Fuerteventura, asi como los

buques dedicados a la captura del cefalópodo, aunque la prohibición también afecta a los grandes

arrastreros.

Las autoridades marroquíes justificaron en su día el establecimiento de estas zonas prohibidas por razones

de seguridad. Según el servicio de inteligencia marroquí, una parte nada desdeñable de los

abastecimientos en armas y alimentos para el Frente Polisario llegaba por mar. E incluso algunos medios

de información del reinó llegaron a sugerir que eran encaminados desde puertos canarios a través de

pesqueros cubanos, soviéticos o isleños, algo que negaron siempre los sucesivos Gobiernos españoles.

Jerónimo Saavedra intentará convencer al presidente del Gobierno de que «no vale la pena firmar este

Convenio si no se levantan las zonas de seguridad», como declaró ayer. Pero tanto Saavedra como los

armadores y pescadores canarios saben mejor que nadie la limitada capacidad de presión que tiene el

Gobierno español sobre el marroquí para exigir un levantamiento de las «ventanas», que son cuestión

militar. Por otra parte, el «Frente Polisario» declaró recientemente que no tolerará la firma del Convenio

pesquero hispano-marroquí, lo que, según algunos analistas, constituye una clara amenaza para los

pesqueros que pudieran faenar entre los dos cabos, si llegase a levantarse la prohibición.

Huelga general

Mientras tanto se continúa preparando la huelga general prevista para el miércoles en Lanzarote y

Fuerteventura convocada por las centrales sindicales. Jerónimo Saavedra ha criticado esta convocatoria

porque «las huelgas generales tienen sentido en las dictaduras, para luchar contra ellas, pero en las

democracias tienen, muy poco objeto. Es una táctica que justifica la existencia de algunos sindicatos que

no tienen ninguna eficacia y mucho menos para un Gobierno socialista. Una huelga general busca

sensibilizar sobre un problema y todos estamos sensibilizados desde el presidente del Gobierno nacional

hasta el último funcionario del Gobierno autónomo».

 

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